“El Mesías” de Bellas Artes

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Realmente El Mesías (1742) de Georg Friederich Händel (1685-1759) no es una obra navideña, pero en México y otros países se acostumbra tocar en esta época. A Händel le gustaba dirigirla en época de Pascua. Es una obra que habla de Jesús, de su redención y toca el tema del nacimiento, pero no es un oratorio de Navidad.

Compuesta en apenas tres semanas, no sólo es el más famoso oratorio de su autor, sino el más interpretado del mundo. Escrito para coro, cuatro solistas y orquesta sinfónica, la segunda parte termina con el grandioso coro “Hallelujah”.

Cuenta la historia que Jorge II, rey de Gran Bretaña e Irlanda, al escuchar los primeros compases del “Hallelujah” se puso de pie; con él, todos los presentes. Desde entonces es tradición escuchar este coro así.

Al momento de acometer la composición de The Messiah, Händel se encontraba desahu­ciado por los médicos, era deudor moroso con peligro de ir a la cárcel, débil, mal alimentado, deprimido y casi derrotado a los 56 años. Pero el clamoroso éxito de El Mesías le dio un segundo aire a la etapa final de su vida. Tras la muerte del compositor, la obra fue cayendo gradualmente en el olvido, pero en 1789 el barón Gottfried van Swieten (1733-1803) quiso montar el oratorio en Viena y solicitó a Mozart revisar y reorquestar ésta y otras tres obras de Händel para que las dirigiera cantadas en alemán.

El Mesías fue brillantemente interpretado por la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes bajo la dirección de James Burton, idóneo para este tipo de repertorio. El coro, muy ágil, con estupendo sonido y actitud, buena afinación y matices. La soprano Lucía Salas nos obsequió excelentes recitativos y arias, en especial un Rejoice­ greatly escalofriantemente bello.­

Muy seria, Lydia Rendón cantó especialmente bien; voz oscura de mezzosoprano, magníficos recitativos y con gran legatto y elegancia en su ária “Then shall the eyes of the blind be opened”. La mezzo comentó para este semanario:

“No importa qué tanto se conozca una obra, siempre puede ser distinta y un reto total. El Mesías de Händel siempre será una obra emblemática que sanará los corazones, y ¡vaya que lo necesitamos más que nunca en estas épocas!”

Otro sobresaliente, el tenor Enrique Guzmán, dijo para Proceso:­

“Händel compuso música preciosa para el tenor y creo que nos toca cantar algunos de los momentos más significativos de la obra. El hecho de abrir el oratorio rompiendo con la atmósfera en tonalidad menor de la obertura con un mensaje de esperanza, ¡es para quedarse sin aliento!”

El bajo Arturo López Castillo se encontraba visiblemente indispuesto de voz y no tuvo su mejor desempeño; contribuyó a eso la velocidad vertiginosa a la que James Burton le dirigió el aria “Why do the nations”. Sin embargo, en sus demás participaciones estuvo más que bien.

Actualmente se acostumbran cada vez más las versiones historicistas, en donde para empezar habría que cantar toda esta obra medio tono más abajo, afinación que utilizaba Händel, y restituir su orquestación original prescindiendo de la hermosa de Mozart y sobre todo con instrumentos de la época barroca, pues interpretar música de esa época es actualmente una especialización.

Comentarios