Fallece Justo Mullor, exnuncio que denunció los abusos del padre Maciel

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El día de hoy falleció el diplomático español Justo Mullor, quien fue nuncio apostólico en México de 1997 a 2000, cargo desde el que denunció los abusos sexuales y las alianzas de poder de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y quien años después sería castigado por el Vaticano.

Durante su paso como nuncio apostólico en México, Mullor también brindó su apoyo a la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, que entonces estaba en el centro de la polémica porque se le acusaba de apoyar al movimiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

A diferencia de un poderoso sector de la jerarquía mexicana que estaba aliada con el gobierno federal, y que pedía le renuncia de Samuel Ruiz, el entonces obispo de San Cristóbal de las Casas, Mullor le dio su respaldo tanto a don Samuel como a su entonces obispo coadjutor, Raúl Vera.

De esta manera, Mullor se hizo enemigo del padre Maciel y de su grupo de obispos incondicionales y aliados al poder, entre los que estaban Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México; Onésimo Cepeda, entonces obispo de Ecatepec; Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, y Emilio Berlié, arzobispo de Yucatán, entre otros.

Como representante papal en México, el sello distintivo de Mullor fue que se alejó de las maneras de hacer diplomacia de su antecesor en el cargo, Jerónimo Prigione, quien mantuvo un férreo control del Episcopado mexicano, para supeditarlo a los gobiernos del PRI.

Oriundo de Los Villares, Jaén, España, donde nació el 8 de mayo de 1932, Mullor fue ordenado sacerdote en diciembre de 1954. Luego cursaría estudios de especialización en diplomacia, en Roma.

En 1975 fue nombrado –durante cuatro años— observador permanente de la Santa Sede en el Consejo de Europa.

En 1979 fue consagrado arzobispo titular de Emerita Augusta por el entonces Papa Juan Pablo II.

Poco después ocupó su primera nunciatura en Costa de Marfil. A partir de entonces estuvo en las nunciaturas de Níger, Estonia, Lituania y Letonia.

También trabajó en la Secretaría de Estado de la Santa Sede, como observador permanente en las oficinas de la ONU de Ginebra, Suiza.

En abril de 1997 fue nombrado nuncio apostólico en México por el Papa Juan Pablo II, cargo que ocupó hasta el 2000.

De ahí fue enviado al Vaticano, como presidente de la Academia Pontificia Eclesiástica, la cual se encarga de formar los cuadros diplomáticos de la Santa Sede. Ahí permaneció hasta su jubilación, en octubre de 2007.

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