Ante irritación social, debemos responder con acciones congruentes y concretas: PJF

El ministro Alberto Pérez Dayán. Foto: Miguel Dimayuga El ministro Alberto Pérez Dayán. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los jueces pueden atemperar la irritación y el agravio que siente la sociedad mexicana, aseguraron representantes del Poder Judicial de la Federación (PJF).

Alberto Pérez Dayán, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y José Guadalupe Tafoya Hernández, integrante del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), fijaron su postura ante lo que llamaron “la molestia social” que vive México.

De acuerdo con Pérez Dayán, la reducción por mil 900 millones del gasto del PJF para este año, anunciado el domingo 15, “es una prioridad inaplazable y un compromiso del Poder Judicial de la Federación frente a la sociedad agraviada y molesta a la que siempre debe honrar, escuchar y servir”.

Tendremos que hacer más con lo mismo o lo mismo con menos, cualquiera que sea el caso, aseguró durante la ceremonia de protesta de 29 magistrados y dos jueces de Distrito, realizada en el máximo tribunal ante el pleno de ministros de la SCJN y del CJF, el órgano encargado de la vigilancia y administración de los juzgados federales, presidido por Luis María Aguilar.

A su vez, Tafoya Hernández, uno de los siete integrantes del CJF, aseguró que la política pública de impartición de justicia debe encontrar un equilibrio que contribuya a devolver la salud a una nación que sufre de injusticia.

“El ciudadano de a pie reclama la comprensión y sensibilidad que tanto ha esperado de sus gobernantes, de ahí su clamor y sus manifestaciones de inconformidad, algunas canalizadas por la vía jurisdiccional ante los tribunales federales”, dijo en alusión a las solicitudes de amparo que se han presentado en contra del gasolinazo.

Añadió: “Es tiempo de escuchar a quienes no han tenido voz, de responder a quienes debemos nuestro servicio, con decisiones y acciones congruentes y concretas, de hablar menos y hacer más. Las manos no se lavan con saliva”.

Para el consejero, los tribunales federales tienen la oportunidad y el deber de contribuir, a través de resoluciones justas, a desahogar las inconformidades planteadas y atemperar los ánimos sociales, tomando en cuenta el entorno social que rodea los conflictos sometidos a su consideración.

Los jueces, subrayó, “tenemos la obligación de llevar a cabo las acciones restauradoras de la paz, sabedores que la justicia social es universal y su alto propósito es aspirar a la concordia social, que abre perspectivas ilimitadas para lograr la serenidad nacional y la de nuestra conciencia”.

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