Astudillo se dobla ante comunitaria ligada al narco; promete sacar a Policía y Ejército de su zona

Militares mantienen sitiados a comunitarios en Petaquillas, Guerrero. Foto: Miguel Dimayuga Militares mantienen sitiados a comunitarios en Petaquillas, Guerrero. Foto: Miguel Dimayuga

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- El gobierno de Héctor Astudillo Flores se comprometió con la guardia comunitaria de Petaquillas a sacar al Ejército y corporaciones policiacas de la zona donde opera el grupo delictivo Los Ardillos.

Lo anterior se resolvió en una reunión privada en la que estuvieron presentes colaboradores de la Secretaría de Gobierno, que encabeza Florencio Salazar Adame, así como funcionarios federales, autoridades municipales y líderes del grupo armado.

Durante el encuentro, el delegado federal Ramiro Ávila y el subsecretario para Asuntos Políticos del gobierno guerrerense, José Maldonado, firmaron un documento en el que se comprometieron a retirar al Ejército y a corporaciones policiacas federales y estatales del poblado Petaquillas.

Las autoridades delegaron la vigilancia y seguridad de la zona a la guardia comunitaria vinculada a Los Ardillos, grupo criminal liderado por la familia del dirigente perredista Bernardo Ortega Jiménez.

Incluso, el acuerdo suscrito por los representantes del gobierno de Enrique Peña Nieto y Héctor Astudillo indica que en caso de que soldados y policías federales pretendan ingresar a ese territorio, las autoridades darán aviso al comisario municipal de Petaquillas y a los líderes de la autodenominada policía comunitaria, así como a los dirigentes transportistas de la ruta que conecta el municipio de Quechultenango con esta capital.

La decisión se tomó de esa manera pese a que el tema de seguridad pública es una facultad constitucional que compete exclusivamente al gobierno en sus tres niveles, y el municipio de Chilpancingo no es considerado un lugar donde habita una mayoría indígena, como para aplicar los usos y costumbres que ampara la ley 701 para el desarrollo de los pueblos originarios.

Con esa medida, los líderes de la policía comunitaria de Petaquillas doblaron al gobierno de Astudillo, pese a que éste reconoció que el grupo armado tiene su origen en “oscuros intereses”.

Pero ambos gobiernos, estatal y federal, cedieron a las exigencias de los líderes, no obstante los informes oficiales que aseguran que Los Ardillos, afincados en el poblado de Tlanicuilulco, extendieron su dominio de Quechultenango a los municipios de Chilapa, Mochitlán y esta ciudad, donde disputan las zonas de producción y trasiego de heroína y drogas sintéticas que distribuyen a Estados Unidos.

El acuerdo gubernamental se dio luego de que la guardia comunitaria de Petaquillas y transportistas bloquearon por más de siete horas la carretera federal México-Acapulco, a la altura de esta capital, para exigir la salida del Ejército de su zona de influencia.

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