Madres de desaparecidos de Nuevo León y Morelos exigen el regreso de sus hijos

Madres de desaparecidos marchan en la CDMX. Foto: Octavio Gómez Madres de desaparecidos marchan en la CDMX. Foto: Octavio Gómez

MONTERREY, NL (apro).- Un grupo de aproximadamente 30 personas, integrantes de la Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León (Amores), se dieron cita esta mañana en la explanada de los Héroes, en la Macroplaza, para exigir el regreso de sus hijos, padres y hermanos.

De la misma manera, y en el marco del Día de las Madres, familiares de desaparecidos marcharon por la capital del estado de Morelos.

Acompañadas de Consuelo Morales Elizondo, presidenta de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (Cadhac), y Alan García, de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, las mujeres iniciaron la jornada a las 8 de la mañana con su consigna: “¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?”.

A esa hora, frente a Palacio de Gobierno de Nuevo León, cada una de las mujeres se fue pasando el micrófono para hablar de sus familiares desaparecidos: “Soy Esther y busco a mi hijo Leonardo Daniel”. “Soy Martha y busco a mi hijo Ramiro”…

Juany Estala, coordinadora de Amores, pidió la palabra y, traspasada por el dolor y la incertidumbre, pidió a las autoridades que busquen y le entreguen “como sea” a su hijo José Cruz Sánchez Estala.

“Estamos reunidas porque es un día especial, 10 de mayo, día de las madres. Para muchas es día de felicidad y gozo, pero para nosotras, madres a quienes nos falta un hijo o hija, es día de tristeza y dolor. En Amores tenemos varias compañeras que están enfermas, que ya no pueden con este pesar”, soltó.

Su peregrinar es tortuoso, dijo, porque en el camino se encuentran con frecuencia con resultados infructuosos.

“Además de batallar por encontrar a nuestros seres queridos, tenemos que sacar adelante a los niños y niñas, sin tener apoyo económico. Estamos en este caminar de impotencia y desesperación al ver que pasan días, meses y años y no sabemos dónde están nuestros desaparecidos. Y esto lo vivimos por la inseguridad que había y sigue habiendo en los estados del norte y todo el país”, apuntó Estala.

Los familiares de desaparecidos desplegaron, mantas, trapos, carteles con rostros, nombres y fechas en que ocurrieron las tragedias. Un niño sostenía un corazón rojo de cartulina con la leyenda: “Mami, regresa. Te amamos tus hijos. Nos sigues doliendo. Tus hijos te necesitan”.

En su mensaje, Virgina Buenrostro expresó: “Con nuestras lágrimas hemos construido millones de rosarios”. Con ellos, dijo, rezan a diario para pedir por el regreso de quienes no están.

Luego, Consuelo Morales Elizondo envió un mensaje de esperanza y solidaridad a las mujeres reunidas en la Macroplaza, algunas de ellas acompañadas de sus hijos.

“Pareciera que hoy (día de las madres) no hay nada que festejar, pero sí. Hay que reconocer y festejar la audacia, la fuerza y el gran amor que ha hecho que ustedes, mamás, hermanas, esposas, busquen a sus seres amados y que signa en la lucha. Desde 2009 empezamos a recibir los primeros casos y aquí hay mamás que siguen en el camino”, expuso la religiosa, mientras las participantes hacían un círculo tomadas de las manos.

Añadió: “Estamos en el camino actuando positivamente, y gracias al amor que ustedes tienen por sus hijos es que llegarán a esa verdad tan anhelada y podrán saber dónde están. De todo corazón les queremos expresar que es un privilegio que ustedes nos quieran acompañar, que nos permitan estar cerca”.

Prosiguió: “No podemos estar en sus zapatos, pero sí podemos decirles lo que vemos en el camino y podemos acercarles gente, para que se hagan más fuertes, y que sepan que se llevaron a sus hijos no porque ustedes hicieran algo malo. No. Ni porque ellos se equivocaron y estaban en el sitio equivocado. No. Fue por esta gran tragedia que vivimos, donde la violencia irrumpió en nuestras sociedades y tocó miles de familias”.

En el evento estuvo presente el cónsul de Estados Unidos en esta capital, Timothy Zúñiga-Brown, quien expresó su solidaridad con las mujeres de Amores y Cadhac.

Al final del evento, Morales Elizondo llamó a todas las presentes a estrecharse en un abrazo con su compañera de al lado para darse un “apapacho y consuelo en este día”.

Desde 2011, Cadhac ha registrado mil 14 desaparecidos en la entidad, de los cuales el 13% son mujeres. Y a partir de que inició aquel conteo, hasta ahora, han acompañado al organismo unas 238 madres que buscan a algún ser querido.

En Cuernavaca, Morelos, familiares de desaparecidos marcharon para exigir justicia para sus hijos e hijas, y señalaron que con la inhumación de cuerpos en fosas clandestinas en Jojutla y Tetelcingo, el gobierno de Graco Ramírez es responsable de las desapariciones forzadas.

“Nuestros hijos e hijas continúan desaparecidos o sus crímenes están en la impunidad”, subrayaron los manifestantes.

Con lonas en las que imprimieron imágenes de sus desaparecidos, marcharon de la iglesia del Calvario a la ofrenda de las víctimas ubicada en Plaza de Armas; pasaron por Matamoros y Galeana, hasta alcanzar el centro de la capital morelense.

Enseguida pasaron lista de las personas desaparecidas y de víctimas de asesinato o feminicidio a quienes no se ha hecho justicia. A cada nombre, los manifestantes gritaban: “presente”.

“Nosotras las madres de todos los y las desaparecidas convocamos a todos los colectivos y organizaciones que trabajen buscándolos, a que unan sus voces a la nuestra para exigir que todas las fiscalías estatales abran e identifique todos los cuerpos que depositaron en las fosas comunes sin identificar”, señalaron.

Acusaron que en Morelos se llevaron a cabo “desapariciones forzadas” en las fosas “comunes” de la Fiscalía, particularmente las ubicadas en Tetelcingo y Jojutla.

Por estos crímenes, hasta el momento sólo hay dos personas bajo proceso, y se trata de dos funcionarios de nivel medio.

“Si las cosas se hicieran bien, ¿cuántas familias encontrarían la paz sabiendo cuál fue el destino de sus hijos e hijas? Dejarían de padecer la angustia que padecemos cotidianamente sin saber de nuestros hijos. No sabemos si están vivos o están muertos, si comen o pasan frío, es una verdadera tortura. Todos los días nos despertamos con la esperanza de que un día abran la puerta y nos digan: ‘mamá, aquí estoy, estoy bien’”, soltó Lizbeth Cerón Salinas, vocera de la organización y hermana de Jessica, desparecida hace cinco años.

Con información de Jaime Luis Brito

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