“Señor Trump, ¡derribe ese muro!”

El concierto será el 3 de junio en Tijuana. Foto: Facebook Dresdner Sinfoniker El concierto será el 3 de junio en Tijuana. Foto: Facebook Dresdner Sinfoniker

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Señor Gorbachov, ¡derribe ese muro!”, dijo el presidente estadunidense Ronald Reagan al secretario del Partido Comunista Soviético Mijail Gorvachov el 12 de junio de 1987 frente a la Puerta de Brandenburgo en Berlín.

El próximo 3 de junio en Tijuana, Baja California, la Orquesta Sinfónica de Dresde le pedirá exactamente lo mismo al presidente Donald Trump: ¡Tumbe ese muro!

Se trata de un concierto gratuito en el que músicos mexicanos y estadunidenses tocarán de manera simultánea en el Parque de la Amistad en Tijuana, y en San Diego, California.

“La convocatoria está abierta y se siguen sumando orquestas, solistas, grupos de rock, música popular y de todos los géneros. Llamamos a todos los ciudadanos a participar en este festival cultural, ya sea como público o como intérpretes, para protestar contra el infame muro que quiere construir Donald Trump”, afirma Markus Rindt, director de la Orquesta Sinfónica de Dresde, durante una entrevista con Apro.

Entusiasmado, agrega: “Al final de la jornada haremos una cadena humana en ambos lados de la frontera”.

–¿Darán conciertos en otras ciudades fronterizas?

–En un principio queríamos hacerlo, pero con una frontera de 3 mil 200 kilómetros… Preferimos concentrar nuestros esfuerzos en Tijuana. Ahora bien, si los artistas mexicanos y norteamericanos se animan a organizar conciertos paralelos el 3 de junio en otras ciudades fronterizas, sería maravilloso. Este happening tendría mayor efecto y Trump sentirá una resistencia concreta, civil y pacífica a sus planes.

–¿Cómo fue que la Orquesta Sinfónica de Dresde se animó a organizar este concierto?

–Sabemos perfectamente lo que es un muro que divide países y familias. Varios de los músicos de la sinfónica lo sufrimos en carne propia; sabemos el profundo dolor que eso conlleva. Yo huí de la Alemania Democrática. Mi novia de entonces quería estudiar música en el Conservatorio en Dresde, pero a ella le advirtieron que sólo sería aceptada si se convertía en espía de los servicios de inteligencia de la Alemania Oriental, la temida Stasi. Ese fue el momento en que decidimos huir.

“Tuvimos muy buena suerte –recuerda–. Y es que, sin saberlo, escapamos en el momento preciso. Fuimos a Praga, donde miles de alemanes del este se refugiaron en la embajada de la República Federal Alemana y ésta nos brindó salvoconductos para poder viajar a este país. Llegamos sin nada, sin conocer a nadie, dejando todo atrás, tal como lo hacen los refugiados sirios que llegaron a Alemania huyendo de la guerra”.

Rindt sostiene que esa huida de la Alemania Oriental lo marcó de por vida. “Yo sé qué se siente empezar de cero y que alguien te tienda la mano y te ayude”, subraya.

Luego comenta que el concierto binacional que se llevará a cabo el 3 de junio en Tijuana, “no es sólo en contra del muro de piedra entre México y Estados Unidos, sino en contra de los muros y las barreras mentales. Haremos este evento en contra del racismo, del clasismo, del fanatismo”.

–¿Quién financia este evento?

–Nosotros los músicos, con dinero de nuestra bolsa. Daremos un concierto en la Ciudad de México en el marco de la clausura del Año Dual Alemania-México. Por eso el viaje desde Europa lo paga el gobierno alemán, pero el evento el 3 de junio en Tijuana no; esa es una iniciativa de la orquesta y no tiene nada que ver con las instituciones alemanas. Todos los que participaremos lo haremos gratuitamente.

Rindt comenta que él y sus compañeros de orquesta realizan una colecta para pagar el alquiler de micrófonos, bocinas y equipo para el concierto. Afirma que incluso se hospedarán en casas de músicos de Tijuana.

Los proyectos

No es la primera vez que la Orquesta Sinfónica de Dresde (OSD) lanza iniciativas en favor de la paz y del entendimiento entre los pueblos. En 2013, presentó en Cisjordania la Sinfonía para Palestina, con músicos alemanes, árabes, palestinos y judíos. Los organizadores tardaron tres años en los preparativos y tuvieron que sortear trámites e infinidad de restricciones.

Para la OSD, la música es un puente. Markus Rindt invitó a músicos armenios y turcos a recordar con conciertos la masacre de armenios de 1915. El concierto a cien años de Aghet (genocidio) causó un profundo enojo en el gobierno turco, que presentó una protesta ante el gobierno alemán y ante la Unión Europea.

“Nos quitaron el financiamiento y no pudimos presentarnos en Turquía. Sin embargo, el escándalo en la prensa trajo a la memoria a las víctimas armenias” subrayó Rindt.

En el 2006, la Sinfónica de Dresde presentó la Hochhaussinfonie (La sinfonía del condominio) de una manera muy peculiar: en un edificio de departamentos con balcones a la calle, los músicos pidieron permiso a los inquilinos para que les permitieran tocar desde las barandas de sus departamentos. El director de la orquesta movió su batuta desde una grúa a varios metros del piso. Dicha sinfonía ganó un premio Grammy ese mismo año.

La Sinfónica de Dresde aprovecha las nuevas tecnologías. Para el décimo aniversario de la orquesta, mandaron al director a Londres y, vestido como un músico callejero, con cámaras ocultas y vía satélite, dirigió el concierto. La orquesta estaba en Berlín y las imágenes de las cámaras se proyectaron en una enorme pantalla ante un público de 3 mil personas.

La OSD es innovadora, no sólo por la música que toca, los lugares donde la toca, el cómo y con quién la interpreta. Sus miembros provienen de decenas de países y son cosmopolitas.

La sinfónica va a lugares donde hay conflictos armados e invita a músicos de los bandos enfrentados. También viaja a los rincones más perdidos del planeta para recoger la música tradicional de grupos étnicos desconocidos, en vía de extinción o muy discriminados.

Tear Down this Wall! (¡Tumbe ese muro!) es el próximo proyecto de la Orquesta Sinfónica de Dresde y está planeado como una protesta contundente, concertada e internacional.

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