“Violencia en México no sólo no cesa, sino que es incontenible”: Arquidiócesis

Asesinato del periodista Javier Valdez. Foto: Juan Carlos Cruz Asesinato del periodista Javier Valdez. Foto: Juan Carlos Cruz

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- “La violencia en México no sólo no cesa, sino que es ya incontenible”, consideró la Arquidiócesis Primada de México luego del asesinato de dos periodistas y el atentado contra un sacerdote en la Catedral Metropolitana la semana pasada.

En un editorial titulado “Lunes negro”, que publica este domingo en el semanario Desde la Fe, la Iglesia católica destaca que periodista y sacerdote son las dos profesiones más peligrosas en México.

Recuerda el asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas, de 50 años, en Culiacán, Sinaloa el pasado lunes 15 y el de Jonathan Rodríguez Córdova, de 26 años, y la agresión contra su madre, Sonia Córdova Oceguera, quienes dirigían el semanario El Costeño de Autlán en Jalisco.

Además, el atentado contra el sacerdote José Miguel Machorro Aguilar en la Catedral Metropolitana ese mismo día.

“Mientras los burócratas están sentados en el escritorio haciendo mesas y más mesas de diálogos estériles, medidas inútiles y altamente costosas para el país, la realidad los tiene rebasados, están perplejos, no saben cómo salir del abismo. En este sexenio van 33 periodistas caídos, y son 17 sacerdotes los que han dejado de existir bajo circunstancias violentas”, señala el editorial.

Agrega que los periodistas cayeron por demostrar la verdad y develar a la opinión pública las alarmantes relaciones entre el crimen y las autoridades que han sido corrompidas por el poder del enemigo que nos está destruyendo. Periodistas que dan nombre e identidad a los desaparecidos y a las víctimas en el entramado de muerte en el que estamos cayendo vertiginosamente, y en el que se registran hasta 70 asesinatos diarios que engrosan la cifra de homicidios dolosos. Con razón, México es el segundo país más violento del orbe.

“Y los sacerdotes, cuya vocación es el servicio espiritual de sus fieles, ahora son blanco del crimen por ser incómodos en la tarea profética de anunciar y denunciar, por guiar a sus comunidades por sendas de una vida más digna frente a los corruptores del tejido social”.

Al final del texto, la Arquiócesis cuestiona: “¿Quiénes están detrás de la obstrucción de la justicia? ¿Cuáles son esas maniáticas colusiones de las autoridades y el crimen? ¿Por qué se ha hecho tan fácil matar a periodistas y sacerdotes en México?”.

 

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