Caso TV Azteca: Él, desaparecido; ella, ninguneada

MONTERREY, NL (apro).- Elizama Hernández Sánchez lleva una década esperando a su esposo, Gamaliel López Candanosa. El reportero y su compañero camarógrafo, Gerardo Paredes Pérez, ambos de TV Azteca, desaparecieron el 10 de mayo de 2007. Con ellos se desvaneció el vehículo en el que se desplazaban, un Chevy con los logos de la televisora.

Una década después Elizama Hernández sigue exigiendo justicia. Su demanda es la misma que hace diez años: que los desaparecidos sean encontrados y que TV Azteca le otorgue un finiquito y le permita tramitar una pensión de viuda conforme a la ley, porque la empresa de Ricardo Salinas Pliego acabó retirándole todo el respaldo.

Hubo una ayuda inicial, pero después los abogados de la empresa se negaron a reconocer sus derechos. “Me dejaron en la calle”, dice Elizama en entrevista, acompañada de su abogado, Gregorio Martínez Rivera.

No lo dice, pero por sus palabras se percibe que Elizama ya está resignada a no encontrar con vida a Gamaliel.

Al reconstruir la historia de Gamaliel y Gerardo, Martínez Rivera recuerda que algunas versiones indicaban que luego de secuestrarlos, los retuvieron una semana en la colonia Cumbres, en el poniente de esta ciudad. También hay versiones de que se los habían llevado a Nuevo Laredo, donde los mantuvieron cautivos.

Elizama señala que hace cinco años Fernando Martínez –directivo de TV Azteca que en aquel tiempo era jefe de López Candanosa– le confió que después de la desaparición él había ido a la frontera tamaulipeca a buscar a los desaparecidos. No tuvo éxito.

Pero nada de eso es seguro. Son versiones recogidas por las autoridades.

Lo que se sabe con certeza es que el 9 de mayo de 2007 Gamaliel fue a ducharse a su casa, acompañado de Gerardo.
Luego salieron por la noche para cumplir con su trabajo, la guardia de madrugada. Ese día le avisó a Elizama que ya no seguiría cubriendo nota policiaca. El cambio de giro anunciado tranquilizó a toda la familia, pues meses antes lo habían levantado desconocidos que le preguntaron si trabajaba para algún grupo criminal, recuerda ella. Él lo negó todo y lo dejaron ir.

Algunas de esas anécdotas constan en la averiguación previa penal 37/2007, que inició el agente del Ministerio Público 1, por la denuncia que presentaron Elizama y Blanca Esthela García Guzmán, esposa del camarógrafo.

La esposa de Gamaliel no sospecha de nadie. No acusa a nadie. Pero le extraña que los ejecutivos de TV Azteca le pidieran al periodista que hiciera investigaciones fuera de la agenda periodística, que reporteara para rendirles cuentas a ellos sobre temas que, como empresarios, querían conocer.

Desdén del procurador

Gamaliel era una celebridad en esta ciudad. Tenía un personaje: Súper Gama, un enmascarado que encontraba baches en las calles y los exhibía en televisión.

La fecha de su desaparición, Día de la Madre, él le habló a Elizama a las 7 de la mañana para felicitarla. Bromista como era, por teléfono le cantó “Feliz Navidad”. Al mediodía hizo un enlace en vivo sobre el nacimiento de unas siamesas en el Hospital Universitario. Fue la última vez que ella lo vio. Por la tarde ella lo llamó y él ya no contestó su celular.

Al día siguiente las esposas de ambos intercambiaron llamadas, porque ellos no llegaron a dormir. Así empezó la búsqueda que las llevó a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Nuevo León. Elizama señala que Luis Carlos Treviño Berchelmann, entonces procurador nuevoleonés, nada hizo sobre la desaparición, pues –afirma ella– él había dicho que Gamaliel estaba involucrado en actividades ilícitas.

Posteriormente, el 5 de noviembre de 2007, Treviño Berchelmann acudió al Congreso local, en el desglose del cuarto informe del gobernador priista Natividad González Parás. Los diputados le preguntaron por las investigaciones del caso de los periodistas desaparecidos.

El funcionario dijo no tener conocimiento de actividades ilícitas de Gerardo, pero afirmó que Gamaliel podía tener “vinculaciones peligrosas”. “Las vinculaciones con el crimen organizado son peligrosas. No es dable poder estar en este tipo de circunstancias, poder hacer compromisos de ninguna especie con ellos. No es posible. Las consecuencias son fatales y definitivamente que, desde ese entonces, la búsqueda de información nos orientaba a que había una orientación (sic) que estaba para ese tipo de grupos, con ese tipo de actividades”, dijo.

No hubo más preguntas del hecho.

El 28 de noviembre de 2008 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 59/2008, dirigida al entonces gobernador González Parás. En ella se establece que el agente ministerial encargado del caso incurrió en inactividad, pues conoció, por testigos, de amenazas previas a Gamaliel y no les dio seguimiento.

También que el 11 de mayo, un día después de su desaparición, el automóvil de la televisora fue visto en circulación. Tampoco hubo pesquisas. No se detectó “acción alguna para esclarecer la desaparición de los citados comunicadores, inclusive que se le diera continuidad a esa línea de investigación o a alguna otra”, señala la recomendación.

De hecho, la CNDH documentó que la única acción en las indagatorias por la desaparición de los periodistas se hizo el 8 de junio de ese año, cuando se remitió un oficio para que fuera buscado el Chevy en el que se transportaban.

La CNDH concluyó que el gobierno de Nuevo León violó los derechos fundamentales de acceso a la justicia, a la legalidad, a la seguridad jurídica y la debida procuración de la justicia.

A su suerte

Diez años después la familia de Gamaliel sigue dando vueltas en círculos, sin encontrar al desaparecido. Desde hace años entregó a la PGJ una muestra de ADN para que sea cotejada con los cadáveres desconocidos que eventualmente son encontrados en toda la geografía local, algunos en estado de descomposición.

La fe le ha dado fortaleza a Elizama: “Esto es una búsqueda interminable, pero soy temerosa de Dios. Cuando pasó lo de mi esposo era algo muy difícil y lo sigue siendo, pero ahora es diferente. Tuve que pedirle a Dios que sanara mi herida”.

Sus hijos, una de 16 y otro de 12 años, están resignados luego de años de luchar contra el dolor. Ahora a ella le corresponde conseguir la estabilidad económica que no ha obtenido desde que Gamaliel desapareció.

Su lucha, desde hace años, es contra la empresa que administra la televisora para la que su marido trabajaba desde el 16 de abril de 1996.

“TV Azteca se lavó las manos y nos dejó en la calle. He batallado mucho con trámites legales porque la casa, hasta ahorita, no está terminada de pagar con el Infonavit; pero como está a nombre de mi esposo, no había acta de defunción y no se puede arreglar el asunto de saldar la casa, ni cobrar la pensión. Mis hijos ni siquiera pueden salir del país”, se queja.

En 2007 comenzó a tramitar el acta de declaración de ausencia, para emprender los trámites legales como si su marido estuviera muerto. Se la entregaron en 2014 y no ha servido de nada.

El Infonavit tiene un seguro para saldar el pago de la casa en caso de fallecimiento del asegurado. Sin embargo, en el Instituto le explicaron que se requería un acta de presunción de muerte para hacer válida esa garantía.

Cuando finalmente obtuvo este documento, debió emprender un trámite laboral para hacer el procedimiento de “declaración de beneficiario”, con el cual podría obtener los beneficios de ley. Pero no ha terminado el trámite.

Lo que sigue es una resolución de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje para obtener una pensión por viudez y otra por orfandad para los hijos, y la liberación del adeudo del Infonavit. Con esa resolución, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) también puede darle los beneficios que le corresponden.

Elizama, al iniciar estos trámites, encontró algunas irregularidades en el registro de su marido ante el IMSS: “Me atoré en el trámite del Seguro porque TV Azteca registró el sueldo mínimo de Gama, que yo no acepto, pues no registró el que realmente era. Lo que me querían dar es una burla para mí y mis hijos”, señala.

Actualmente, dice su abogado, sólo puede acceder a una pensión de mil pesos mensuales, propuesta que ella ha rechazado.

Y el abogado de TV Azteca ante la Junta Local pretendió negarle derechos a la familia al señalar que ya prescribió el término para emprender cualquier acción legal y que Gamaliel no desapareció por un riesgo de trabajo, sino que al andar en la calle, no avisó de su paradero, lo cual exime de cualquier responsabilidad al patrón.

Al final Elizama fue tachada de mentirosa por el abogado de la televisora: dijo que ella había presentado declaraciones falsas, por lo que amenazó con meterla a la cárcel.

“A raíz de las intimidaciones del abogado, yo saqué a mis hijos del estado. No están aquí. Me siento victimizada por ellos. No he podido terminar unos trámites legales que debí haber concluido desde hace mucho, y aunque dijeron que me ayudarían, no ocurrió”, concluye la mujer.

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