Pueblo indígena separado por la frontera va contra el muro de Trump

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Shanon River y Rafael Alfonso no se conocían hasta el pasado fin de semana, cuando se encontraron frente a frente en San Cristóbal de las Casas; enseguida cruzaron palabras y estrecharon sus manos.

Ambos hablan ahora una segunda lengua distinta a la nativa: River, inglés y Alfonso, español pero los dos pertenecen a una misma población indígena dividida por una frontera mexicano-americana establecida en 1853, tras el tratado Guadalupe-Hidalgo, con el que se vendió La Mesilla.

Los dos pertenecen a los tohono otham, como se escribe del otro lado del río Bravo; tojono o’otam, como se pronuncia del lado mexicano. Forman también parte de los 82 mil indígenas que aún sobreviven de esta población, de los que unos 42 mil residen en México y alrededor de 40 mil en Estados Unidos, justo en el territorio desértico de Sonora y Arizona, divididos por unos 120 kilómetros de frontera que les impusieron sin haber sido consultados, alegan ambos.

En entrevista con Apro, ambos señalan que viajaron hasta Chiapas para plantear su lucha al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), al Congreso Nacional Indígena (CNI), su Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y su vocera María de Jesús Patricio Martínez, mejor conocida como Marichuy.

Aunque lo habían hecho de forma separada, ahora que se conocieron han unido sus voces y reclamos para hacerse escuchar, si es posible, en los tribunales internacionales, pues su nación indígena fue dividida por una línea fronteriza que ellos no pidieron ni les fue consultada esa decisión.

Y si a eso se suma la construcción de un “muro” como lo plantea Donald Trump, esto sería un doble agravio para la población indígena de esa región, quienes ahora con mucha dificultad mantienen un intercambio comercial, lazos familiares, saberes, conocimientos y usos y costumbres que perduran desde tiempos ancestrales.

Shanon River explica que desde allá ellos ya empezaron a hacer reclamos al gobierno de Trump de que hacer ese muro sería un agravio para miles de indígenas del pueblo Otham.

De igual forma Rafael Alfonso dijo que él y sus vecinos elevaron sus voces del lado mexicano para pedir a ambos gobernantes que no permitan más agravios a este pueblo originario.

Shanon River advierte que antes que estadunidenses, mexicanos o americanos, ellos son parte de un pueblo indígena originario de este continente. Ellos no fueron descubiertos por nadie, ellos ya estaban ahí, y tampoco fueron conquistados porque a más de 500 años sobreviven en sus territorios delimitados.

También alegan que el Convenio 169 de la OIT establece que cuando hay territorios o pueblos originarios binacionales, se les debe permitir el libre tránsito entre ambos países, y que construir el muro que pretende Trump violaría sus derechos fundamentales.

“De ser preciso iremos a tribunales internacionales para impedir que se haga ese muro, ya de por sí la frontera impuesta nos agravió como nación O’otam”, dice Rafael Alfonso.

Shanon River y Rafael Alfonso jugaron un papel importante en el marco de la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) en San Cristóbal de las Casas.

El primero fue el responsable de encabezar una ceremonia tradicional por medio de la cual entregó el bastón de mando a Marichuy, la vocera y ahora candidata independiente de los pueblos indígenas a la Presidencia de 2018.

“Cuando supimos que esto pasaría, decidimos venir hasta acá. Por estar del otro lado, nosotros no somos estadunidenses, no pedimos esa frontera impuesta, antes que eso somos pueblos originarios y como tal estamos acá apoyando y respaldando a Marichuy”, subraya Shanon River.

Rafael Alfonso fue elegido como miembro del CIG junto a otras 50 personas, entre hombres y mujeres de diferentes pueblos indígenas de México. Él, que viajó desde Sonora a Chiapas, forma parte activa de esa instancia creada por el CNI y el EZLN.

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