Sindicatos independientes demandan a La Jornada reinstalación de dirigentes despedidos

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La secretaria general, Judith Calderón, y el secretario de Organización y Propaganda, Leonardo Mondragón, del Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor), exigieron su reinstalación y el desistimiento de las demandas penales en su contra, así como contra el hijo de Calderón, quien no es trabajador del diario.

Acompañados por representantes de una treintena de organizaciones y sindicatos independientes, quienes leyeron un pronunciamiento en apoyo a sus demandas, Calderón señaló que el Ministerio Público ha mencionado que próximamente notificará otra denuncia contra alguien más, pero rechazó saber quién.

En conferencia de prensa en la sede del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), recordó que el 15 de agosto la Procuraduría General de la República (PGR) la llamó a declarar a ella y a Leonardo y un día después al hijo de ésta.

En su opinión, estas demandas penales responden al movimiento de huelga que promovieron a finales de junio y principios de julio. La demanda contra su hijo, añadió, “es por ser hijo de una líder sindical”.

“Todo está relacionado con la huelga del 30 de junio que concluyó con un convenio el 4 de julio, donde Demos se comprometió a que no habría despidos y que se buscaría un final fraterno para reanudar labores”, aseguró Judith Calderón.

Por el contrario, informó que fueron avisados de la recisión de su contrato por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), cuando debió hacerlo la Junta local; entonces, ya no pudieron cobrar su salario.

La secretaria general del Sitrajor destacó que el pasado jueves 17 de agosto se realizó una conferencia de prensa e iniciaron una colecta de firmas –de la que ya llevan más de mil–, para apoyar a los sindicalizados despedidos.

“¿Que es lo que pedimos? Reinstalación, que se cancele el proceso judicial en nuestra contra, que es una injusticia. Tenemos la noticia de que el Sitrajor tomó el acuerdo de que toda la defensa la va asumir el Sitrajor, pero no es justo lo que está ocurriendo porque es un mensaje para todos los que luchamos por las conquistas de los trabajadores”, consideró.

Agregó: “En nuestro contrato que es líder en medios de comunicación y prensa, tenemos un seguro de vida. Por ejemplo, la empresa tiene que pagar dos mil 200 días de salario mínimo cuando alguien fallece. Acaba de morir nuestro reportero Jesús Aranda y esa familia se quedó sin el apoyo, que equivale como a 170 mil pesos cuando es muerte natural”.

Judith Calderón consideró que La Jornada está dando un paso atrás en las conquistas de los trabajadores, en la organización sindical e inhibiendo la participación sindical acusando a sus dirigentes.

Incluso, dijo que la intención de la empresa es atemorizar a los trabajadores sindicalizados porque están en medio de un proceso electoral, además de que el lunes 14 de agosto ella fue notificada de su despido, aun cuando tenía la posibilidad de renunciar al cargo y contender por la Secretaría General, otra vez.

Apoyan sindicatos

En la conferencia, Enrique Favela, del sindicato de telefonistas, leyó el pronunciamiento de abogados laboralistas y sindicatos –que circuló el pasado 16 de agosto– para condenar los despidos que calificaron como injustificados, arbitrarios y violatorios de la ley sindical de los dirigentes sindicales y “como castigo” por la huelga realizada el 30 de junio, pese a haber firmado un convenio de no represalias al levantarse la misma.

“Más aún, condenamos la acción penal que dicho diario ha lanzado contra los mencionados dirigentes y, en el colmo, contra el hijo de la secretaria general por el ‘delito’ de haber ejercido la huelga y de haberla apoyado (de lo cual nos declaramos también ‘culpables’)”, afirmó.

El telefonista lamentó que La Jornada “que presume de ser un periódico democrático y progresista” atropelle los derechos de sus trabajadores, los criminalice y viole los principios fundamentales del derecho laboral internacional “llevando al extremo lo peor de las prácticas patronales y del discurso neoliberal. Nada tiene que ver esto con defender la sobrevivencia de La Jornada, propósito que compartimos”.

Luego, llamó a los directivos del diario a “corregir su rumbo”, reinstalar a los dirigentes sindicales, retirar las acusaciones penales y reabrir el diálogo con el Sitrajor.

Los abajo firmantes aprovecharon el pronunciamiento para expresar su solidaridad con los trabajadores de la hulera Tornell y de la Asociación de Sobrecargos de Aeromar, además de que demandaron “una pronta solución a sus justas demandas”.

Los sindicatos que apoyaron a Calderón y a Mondragón fueron: la UNT, la Nueva Central de Trabajadores, la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios, de Educación Superior, Investigación y Cultura, el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, el Sindicato de Trabajadores de la UNAM y el Sindicato Mexicano de Electricistas.

Además, expresaron su apoyo el Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM, el Frente Auténtico del Trabajo, la Asociación de Sobrecargos de México, la Confederación de Jubilados, el SINACTRAHO, el SUTINAOE, el STSAANUIES, el SINITINBA, el STIMHACS, el SUNTBanobras, el SNDRSC, el SNDTSC, el STAUDG, el SITIEMS, el SIPRIN, Sintrametlife, SUTUACM, SNDISC, SUNTNAFIN, SDTPDF, ASTINVI, la Sección 9 de la CNTE, el CUT, abogados laboralistas, académicos y ONG.

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