México debe replantear su economía: Secretaria de la Cepal

Alicia Bárcena. Propuesta. Foto: Eduardo Miranda Alicia Bárcena. Propuesta. Foto: Eduardo Miranda

Más allá de los resultados de las discusiones en torno al Tratado de Libre Comercio de América del Norte –que se iniciaron el miércoles 16–, México debe asumir esta coyuntura como la oportunidad para ajustar el modelo de desarrollo basado en la apertura externa que ha aplicado desde hace tres décadas, comenta a Proceso Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal. Ella propone también replantear temas como la electrónica, la robótica y la capacitación laboral.

BOGOTÁ (Proceso).- Los ajustes al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pasan por fortalecer el mercado interno, por ejecutar una política industrial “más estricta” en beneficio de las empresas nacionales y por revisar la política salarial para que México deje de basar su competitividad en el bajo costo de su mano de obra.

Así lo plantea la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, la mexicana con el cargo más alto en un organismo internacional. De ahí su insistencia en que la delegación mexicana impulse una estrecha asociación económica con Asia –la zona con más crecimiento en el mundo– y una integración profunda con América Latina.

“Nosotros seguiremos insistiendo en que México puede y debe ser un jugador mucho más importante en el mercado regional latinoamericano. Sobre todo orientando sus esfuerzos a un intercambio más vigoroso con sus socios del sur y con América Central”, dice Bárcena a Proceso.

Todos estos pasos, dice, constituyen un “ajuste necesario” del modelo aperturista que ha seguido México desde finales de los ochenta, y cuyo eje es el TLCAN suscrito con Estados Unidos y Canadá.

Y esas modificaciones deben hacerse sin importar el resultado de la renegociación del acuerdo comercial, la cual arrancó el miércoles 16 en Washington con una áspera intervención del representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, quien responsabilizó a México y al TLCAN de la pérdida de 700 mil empleos en su país.

La secretaria ejecutiva de la Cepal cree que a México “le conviene” quedarse en el TLCAN y lograr una buena negociación porque Estados Unidos es hoy el destino de 80% de sus exportaciones.

Aunque, aclara, si México permanece en ese acuerdo comercial tendrá que diversificar sus mercados –una vieja aspiración que nunca ha podido ser concretada– con la mira puesta en Latinoamérica y en el área Asia-Pacífico, para reducir su dependencia del mercado estadunidense.

Bárcena reitera: para México, “lo principal es proteger sus intereses, como el tema migratorio, que es fundamental y que debe ser planteado e incorporado en el acuerdo.

–¿El tema del muro fronterizo debe ser planteado ahí en términos de rechazo? –se le pregunta.

–Eso está ocurriendo más a nivel bilateral. Debe recordarse que esta negociación es trilateral (México, Estados Unidos y Canadá). El tema del muro es más bien entre Estados Unidos y México, y en ese ámbito se debe tratar.

–¿Pero sí hay que poner el tema de la inmigración en la mesa?

–Yo creo que el tema de movimiento de personas entre los tres países sí debe ser abordado. No sé el nivel de detalle al que puedan llegar, pero sin duda debe ser un tema de interés para todos.

–Cuando dice que México debe proteger sus intereses, ¿a qué otros puntos se refiere?

–A cómo lograr reducir las asimetrías en las ganancias que ha tenido el acuerdo para los tres países. Por ejemplo, en ingresos, en salarios, en productividad. Otros temas importantes para México son la inclusión en el acuerdo del comercio electrónico, de la protección de datos y de los nuevos servicios de salud.

–¿Qué le parece la estrategia de negociación que ha perfilado México?

–La delegación encabezada por Ildefonso Guajardo (secretario de Economía) está bien preparada para llevar adelante esta negociación. Lo que puede afectar a México es el tiempo, pues debe evitarse que el proceso coincida con las campañas presidenciales del próximo año.

Los puntos complejos 

Bárcena estudió biología en la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1971, cuando ocurrió la matanza del Jueves de Corpus, era integrante del Comité de Lucha de la Facultad de Ciencias de esa casa de estudios, donde hoy cursa un doctorado en economía.

Ya es doctora honoris causa en las universidades de Oslo y en la de La Habana, y maestra en administración pública de la de Harvard. Y tiene una carrera de 28 años en el sistema de las Naciones Unidas, al que pertenece la Cepal, el principal centro de pensamiento sobre las economías ­latinoamericanas.

Para Bárcena, un eventual fracaso de las discusiones sobre el TLCAN o la salida de Estados Unidos de ese acuerdo no sería el fin del mundo para México.

“México tiene capacidad de desarrollarse con y sin tratado, pero con el tratado tiene una mejor plataforma para el futuro”, asegura.

De los riesgos que ella observa, destaca uno: que el gobierno del presidente Donald Trump intente reducir el déficit comercial de su país con México –que fue de 63 mil 200 millones de dólares el año pasado– mediante la imposición de aranceles y cuotas de importación a los productos mexicanos.

Otro peligro es que Estados Unidos se resista a abordar el tema de las asimetrías entre los países socios del tratado.

“Por ejemplo, en competitividad (Estados Unidos ocupa el tercer lugar mundial en ese rubro, mientras que Canadá está en el puesto 15 y México en el 51) y en salarios (un trabajador mexicano gana 10 veces menos que uno estadunidense). No se van a poder equiparar los salarios, pero hay que reducir esta brecha tan enorme que existe hoy”, afirma Bárcena.

México, dice, “se la ha jugado con este modelo de apertura y de libre comercio, pero sí tiene que hacer más esfuerzos para aumentar la competitividad y productividad de su industria nacional y para darle más contenido mexicano a sus exportaciones”.

De acuerdo con la exsecretaria general adjunta de Naciones Unidas, otro “punto complejo” en la renegociación será la pretensión estadunidense de eliminar el Capítulo 19 del TLCAN, el cual permite a los tres países firmantes solicitar el establecimiento de paneles binacionales independientes para resolver controversias.

De esta manera, los miembros del tratado han evitado dirimir sus disputas en los tribunales judiciales de sus países, en especial en Estados Unidos, el socio que más incurre en el uso del dumping (vender en los mercados externos un producto por debajo de su precio de producción) y en medidas proteccionistas en beneficio de sus exportadores.

La desaparición del Capítulo 19 implicaría, en los hechos, aceptar la legislación de Estados Unidos en materia comercial para resolver controversias relacionadas con temas como transparencia, regulación y dumping.

“La eliminación de ese capítulo –insiste Bárcena– sería un tema bastante problemático. Es un capítulo muy importante para México y para Canadá porque tiene que ver con las salvaguardas que podría aplicar Estados Unidos y que podrían ser validadas por sus tribunales.”

–¿Cree que México puede salir airoso de una renegociación marcada por una retórica populista como la que vimos en el arranque de la negociación el miércoles 16?

–Yo creo que, de entrada, hay aspectos positivos. Uno de ellos es precisamente el que Estados Unidos haya decidido renegociar y no terminar unilateralmente el acuerdo. Y creo además que en algunos temas México puede beneficiarse. Uno de ellos es el fortalecer la competitividad de América del Norte.

–Pero esa competitividad, como usted dice, es muy asimétrica entre los tres socios…

–Sí, pero es la oportunidad para promover más la participación de industrias y empresas mexicanas en la cadena de valor. Esto se lograría si México fortalece la proveeduría nacional, lo que significa lograr una mayor participación de las pequeñas y medianas empresas en el sector manufacturero. Esto permitiría tener más contenido mexicano en las exportaciones.

Dice que la Cepal observa la renegociación de las reglas de origen (los requisitos que tiene que cumplir un producto para ser considerado originario de los países socios del TLCAN) como una vía para lograr una mayor participación de pequeñas empresas mexicanas en las cadenas de valor y para fortalecer el contenido nacional en los productos de exportación.

Hoy, el componente mexicano de partes electrónicas de los productos de exportación es apenas de 5%, pero según Bárcena, “esa tasa se puede elevar notablemente a través de la proveeduría nacional”.

Con o sin tratado

Bárcena considera que la modernización del TLCAN era necesaria, al margen de las motivaciones de Trump para renegociarlo.

“El sur de México –señala– había quedado muy rezagado en los beneficios del tratado, y ahora, en la renegociación, se le puede dar un papel importante, buscando que participe más en los temas logísticos de comercio. Y la modernización del acuerdo también significa adaptarlo a la economía del siglo XXI y a la economía digital.”

Para esto, dice, “los socios del TLCAN pueden promover mayor integración en la infraestructura de telecomunicaciones e impulsar el comercio electrónico y los servicios financieros en plataformas digitales”.

Y puntualiza: “Lo importante para México es que logre incorporar en este sector a las pequeñas y medianas empresas”.

–Una de las expectativas de México en la renegociación del TLCAN es que no se parta de supuestos muy discutibles que ha planteado Estados Unidos, como la pérdida de empleos…

–Es que la pérdida de empleo en Estados Unidos no ha sido necesariamente porque las empresas se han venido a establecer a México, sino por la automatización y la robotización. Ese es un riesgo para todos. En México, 52% de empleos en la industria automotriz podrían ser automatizados.

–¿Y qué tanto va a pesar la obsesión de Trump con el déficit comercial? Lighthizer ya puso el tema al iniciar la renegociación…

–Sí, pero la ventaja de México es que lleva datos duros a la negociación. El déficit de Estados Unidos con China es más de cinco veces mayor (347 mil millones de dólares) que el que tiene con México. Y este tratado ya no es únicamente sobre intercambio de bienes y servicios.

–Como usted dice, hay una integración. ¿Eso se puede desmantelar?

–Es muy difícil. ¿Cómo le haces para desmantelar las cadenas de valor que ya existen? Estamos hablando de una zona de producción conjunta en la que los componentes estadunidenses de las exportaciones mexicanas llegan a 40%. Si esta renegociación no resulta, el mayor perdedor sería Estados Unidos. Por eso es muy difícil que se salga del acuerdo.

–¿Una eventual salida de Estados Unidos del TLCAN sería catastrófica para la economía mexicana?

–En la Cepal calculamos que puede haber una pérdida de crecimiento de 0.3% por año para México. Si esa cifra se acumula en el tiempo sería preocupante. Pero insisto: el que más perdería sería Estados Unidos. Los aranceles de la OMC (que entrarían a regir el comercio bilateral si Trump sale del tratado) son más bajos en algunos rubros. Por ejemplo, en los automóviles, son de 2.5%.

Bárcena insiste en que, con o sin tratado, México tendrá que replantear aspectos centrales de su economía.

“En cualquier escenario –dice– México deberá desarrollar una política industrial clara, diversificar sus mercados y tener una agenda fuerte en materia digital y en energía. La industria que ya hay es un activo, sobre todo si México logra transformarla y se mete de lleno a la electrónica, a la robótica y a la capacitación laboral. No podemos seguir aumentando la productividad a partir de bajos salarios. Hay que hacerlo a partir del conocimiento. Con tratado o sin tratado.”

Esta entrevista se publicó en la edición 2129 de la revista Proceso del 20 de agosto de 2017.

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