Y 32 años después… la fatalidad arremete de nuevo a la CDMX

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dos horas y 14 minutos después del macrosimulacro anunciado días antes y tras la conmemoración del sismo de 1985, la Ciudad de México se estremeció de nuevo con otro terremoto de magnitud 7.1 grados Richter que dejó un saldo trágico preliminar: 49 muertos, 44 edificios colapsados, cientos de heridos, un caos en las calles y las autoridades rebasadas.

Hasta el cierre de esta edición, autoridades capitalinas y federales reportaban esa cifra mortal en la capital del país, pero ciudadanos, soldados y rescatistas aún se encontraban en labores de remoción de escombros, pues al menos en un plantel escolar del sur de la ciudad había 11 alumnos desaparecidos.

Según un reporte de los bomberos, hacia las 19:00 horas, 105 personas habían sido rescatadas de entre los escombros de edificios en distintas partes de la metrópoli.

Las mayores afectaciones fueron en las colonias Del Valle, Narvarte, Roma y Condesa, en las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc, aunque también se registraron daños en edificios del sur, en Xochimilco, Coyoacán, Tlalpan e Iztapalapa.

El sismo ocurrió a las 13:14 horas, con epicentro a 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, en el estado de Morelos. Dos horas antes, a las 11 de la mañana, el gobierno de la ciudad realizó el macrosimulacro que desde hace años practica de manera organizada y siguiendo todos los protocolos para que la gente recuerde qué hacer en caso de un sismo.

A diferencia del terremoto del pasado 7 de septiembre -de 8.1 grados Richter a las 23:50 horas-, cuando la alerta sísmica anunció lo que vendría segundos después, la tarde de este martes la tierra comenzó a temblar sin que se activara la alarma en los altavoces colocados en puntos estratégicos de la ciudad. De hecho, ésta sonó cuando ya casi terminaba el movimiento.

Los efectos obligaron a las autoridades a emitir la “Declaratoria de emergencia” en la Ciudad de México y el gobierno federal decretó la aplicación del Plan DN-III-E, y entonces sí, elementos del Ejército y la Marina llegaron a organizar los trabajos.

Sin embargo, en las redes sociales abundaron los comentarios de la falta de policías y bomberos en los puntos críticos desde los primeros minutos de la emergencia. En las calles también faltaron los uniformados para ordenar el tráfico, entonces, ciudadanos de manera espontánea hicieron esa labor.

Lo que siguió fue la sociedad civil que se volcó a los puntos donde colapsaron los edificios y que poco a poco se fueron dando a conocer a través de las redes sociales y los medios de comunicación. En forma simultánea comenzaron a organizarse para retirar los escombros tratando de encontrar a sobrevivientes. La gente llegó con cubetas, palos, picos, cubrebocas, casos y toda la disposición de ayudar.

Alrededor de una hora y media más tarde, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, comenzó a informar en entrevistas televisivas de las acciones que hacía su gobierno ante la emergencia: 50 mil policías de la Secretaría de Seguridad Pública y mil 200 bomberos, helicópteros oficiales y ambulancias de la Cruz Roja y el ERUM comenzaron a trabajar en las calles.

Al menos dos millones de personas resultaron afectadas por la interrupción de la energía eléctrica. El servicio fue restablecido poco a poco por la Comisión Federal de Electricidad, aunque al cierre de esta edición aún había zonas sin luz.

El transporte público colapsó. Un tren de la Línea 12 del Metro descarriló y los usuarios fueron desalojados. La velocidad de marcha en las demás líneas disminuyó por protocolo de seguridad. La línea 4 del Metrobús paró sus operaciones por un par de horas. El gobierno capitalino decretó que el transporte sería gratuito en apoyo a los capitalinos.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) decretó la suspensión de actividades en los planteles públicos y privados de nivel preescolar a secundaria hasta nuevo aviso. De acuerdo con la dependencia, en la capital 202 escuelas presentaron daños estructurales; 15 de ellas con mayor severidad.

Una de éstas fue el colegio de educación media, Enrique Rébsamen, ubicado en la colonia Nueva Oriental Coapa, delegación Tlalpan. El colapso de la escuela dejó al menos 22 alumnos y cuatro adultos muertos; además, 11 niños estaban reportados como desparecidos. El presidente Enrique Peña acudió personalmente al plantel para supervisar los trabajos de rescate.

Tanto la UNAM como el IPN suspendieron clases en sus planteles.

Mancera Espinosa comentó que la red de hospitales públicos del gobierno capitalino, así como los de corte federal no tuvieron afectaciones. Tan solo en los distintos hospitales del IMSS fueron atendidos más de 136 personas por contusiones y traumatismo.

Hasta el cierre de esta edición, el gobierno capitalino anunció la instalación de 18 albergues en las distintas delegaciones de la ciudad. No obstante, no había actualizado la cifra de víctimas mortales ni de lesionados.

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