Cué y Murat dejaron de dar recursos al Centro de Instrumentación y Registro Sísmico

Gabino Cué y Alejandro Murat. La transición. Foto: Tomada de Twitter @alejandromurat Gabino Cué y Alejandro Murat. La transición. Foto: Tomada de Twitter @alejandromurat

OAXACA, Oax. (apro).- Los ruidos bajo la tierra fueron secos, inaplazables, con sacudidas muy intensas. Luego vino el terror, la desgracia, el luto. Ahora, entre los escombros de la devastación, la angustia, el miedo y la desolación, emerge como un insulto lo inexplicable: la deshumanización de los gobernantes que los ha llevado a cometer atrocidades como desatender el Sistema de Alerta Sísmica de Oaxaca (SASO).

Y es que “la naturaleza hace su trabajo y nos exhibe como muy ignorantes o muy corruptos, porque ya tenemos ciertos conocimientos y no podemos dejar de usarlos por ahorrarnos varilla o cemento”, afirmó el director del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), Juan Manuel Espinosa Aranda.

Consideró que “es triste lo que estamos viviendo en los estados y en la Ciudad de México, donde ahora sí tenemos muchos datos para que los que estudian los efectos de los sismos puedan investigar”, remató el ingeniero mecánico electricista.

En el caso de Oaxaca, los recientes sismos del 7, 19 y 23 de septiembre con sus más de cinco mil 600 réplicas, que dejaron 82 muertos, más de 120 mil damnificados, 64 mil 626 casas dañadas y 358 municipios declarados como zona de desastre, exhibieron la mezquindad de Gabino Cué Monteagudo y Alejandro Murat Hinojosa.

Gabino Cué, el gobernador que se autodenominó “demócrata y humanista”, dejó un adeudo de 22 millones de pesos al CIRES al no pagar sus servicios en el 2012 y 2013, mientras que en el 2014 la Secretaría de Finanzas solo dio un “donativo” y en 2015 y 2016 no lo pagaron completo, lo que evidenció lo poco que le importó salvar vidas.

Mientras que el actual gobernador, Alejandro Murat Hinojosa, que se regodea entre sus gobernados de que “es tiempo de crecer juntos”, decidió no contratar los servicios al CIRES, razón por la que “si tiembla no hay manera de registrar esos sismos, aunque el 50% de los puntos verdes de su monitor estaba en focos rojos”.

El terremoto de 8.2 que sacudió a Oaxaca el 7 de septiembre también derrumbó figuras políticas, a las que se les puede fincar alguna responsabilidad penal o administrativa por poner en riesgo la vida de sus gobernados.

La naturaleza exhibió a Cué y Murat porque con las lluvias y el terremoto se cayó la mitad de los 36 acelerómetros, y ahora la actual administración está pendiente de contratar el trabajo de operación y conservación del sistema de alerta de Oaxaca.

Lo cierto es que “Gabino, no pagó. Dejo adeudos del orden de 22 millones de pesos y ahora con las lluvias se cayó el 52% de los 36 acelerómetros en Oaxaca y eso motivó que dieran de manera extraordinaria y urgente tres millones 100 mil y es lo único que han dado para recuperar el sistema”.

Sin embargo, considera que los 36 acelerómetros necesitan un servicio general y el gobierno se niega a pagar un contrato de 13 millones de pesos.
Aunque el sistema está activo hay acelerómetros que tienen las memorias saturadas y si no se restablece el sistema se corre el riesgo de perder toda la información sísmica o en el peor de los casos, si tiembla no hay manera de registrar esos sismos, mencionó.

Espinosa Aranda considera que con la tragedia que acaba de pasar en Oaxaca, no sólo se debe dar servicio al sistema, sino que se debe perfeccionar, ya que solo el 30% de los pobladores tienen avisos de alerta de sismos, pero si se instalan otros siete acelerómetros sumarían 42 y con ello se tiene las posibilidades de emitir aletas, no sólo para sismos, sino también para huracanes y tsunamis y así evitar otra serie de calamidades.

Insistió en que si Oaxaca adquiere otros siete trasmisores, más del 90% de la población de Oaxaca podrá escuchar las alertas.

Dijo que actualmente se habla de utilizar los celulares o algunas aplicaciones, sin embargo, hay lugares muchos lugares de Oaxaca donde no llega la señal, entonces, a los 13 millones de pesos para la operación del sistema, hay que agregarle 18 millones de pesos anuales para ampliar su cobertura.

En una entrevista telefónica, hizo hincapié que este asunto “no es de partidos, ni de géneros, ni de credos, es un problema de la naturaleza que si no estamos listos viene y nos daña”.

Explicó que el CIRES, es una asociación civil no lucrativa fundada en junio de 1986, originalmente bajo el auspicio de la Fundación Javier Barros Sierra, hasta el 2002, para promover la investigación y desarrollo de tecnología aplicada a la instrumentación sísmica, como medio útil para mitigar posibles desastres sísmicos, como los que sufrió la Ciudad de México en 1985 y como los más recientes este 7 y 19 de septiembre.

SAS y SASO

En Oaxaca, después de los sismos de 1999, que afectaron a esa entidad, el CIRES desarrolló en el 2000 el Sistema de Alerta Sísmica de Oaxaca, SASO, en operación desde el 2003, con el patrocinio del gobierno estatal.

A iniciativa de las autoridades de Oaxaca y del entonces jefe de Gobierno de la capital del país, así como la participación de la Secretaría de Gobernación, se integraron los sistemas SAS (Sistema de Alerta Sísmica de la Ciudad de México) y SASO para constituir en su primera etapa el llamado Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX).

Adicionalmente se inició el proyecto de ampliación de la cobertura del peligro sísmico abarcando las costas de los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, y el estado de Puebla; para hacer más eficaz los avisos de Alerta Sísmica en la Ciudad de México ante la eventual ocurrencia de sismos que pudieran generar daño.

En caso de Oaxaca, el gobierno fue pionero en el 2006 o 2007, al adquirir el servicio de sonorización que se activa cuando hay alertamiento sísmico.

Sin embargo, “aquí en Oaxaca hay quejas muy justificadas porque algunos altoparlantes no funcionan. Para hacer una investigación se descubrió que habían fallado los abastos de energía eléctrica en los alto parlantes por falta de pago. Esa es la razón de esas fallas históricas en Valles Centrales, la falta de energía eléctrica en las bocinas, un servicio que no está bajo nuestro control pero eso se puede evitar si se establece un control administrativo más cuidadoso”, agregó Espinosa Aranda.

Insistió en que “en Oaxaca hay 36 acelerómetros instalados, pero este año (2017) no tenemos contrato. Llegó la nueva administración (de Alejandro Murat) y la que se fue (Gabino Cué) no dejó previsto en el presupuesto que había que pagarle a CIRES los servicios y hemos tenido que detener las visitas y son condiciones muy delicadas y fallan porque no se realizan visitas de conservación”.

En Oaxaca, el costo de operación de su red es de 13 millones de pesos anuales porque tienen que hacer visitas en todos lugares, corregir fallas y mantener un monitor con códigos de clores y figuras en color verde. Si falla se ponen rojos. Y antes del sismo “tuvimos que el 50% de los puntos verdes estaban en rojos, no hubiéramos podido alertar como fue el del istmo como fue el caso del golfo de Tehuantepec. Son condiciones para no atender alguna anomalía”.

En la Ciudad de Oaxaca, SASO proporciona un tiempo de oportunidad de 30 segundos, si el sismo detectado ocurre en la región de la costa de Oaxaca, o en menos tiempo si el evento sísmico ocurre cerca de la Ciudad. Además, SASO cuenta con el apoyo desde su implementación, de las estaciones locales de radio y TV comerciales.

Hoy SAS y SASO han generado respectivamente 14 y 20 Señales de Alerta Pública, así como 59 y 13 Alertas Preventivas en más de 2200 sismos detectados por sus estaciones sismo sensoras.

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