Hijo del gobernador de Guerrero utiliza acto oficial para hacer proselitismo electoral

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- El hijo del gobernador priista Héctor Astudillo Flores, Ricardo Astudillo Calvo, utilizó un acto oficial de la Secretaría de la Juventud (Sejuve) para hacer proselitismo electoral.

El evento fue la entrega de premios al mérito juvenil, y se realizó esta mañana en el auditorio “José Joaquín de Herrera” en la sede del Poder Ejecutivo y estuvo encabezado por el mandatario estatal, su esposa Mercedes Calvo Elizundia, en su calidad de presidenta del DIF, y funcionarios del gabinete astudillistas.

Las gorras con las siglas de Ricardo Astudillo Calvo que se repartieron en el acto oficial de la Sejuve en Chilpancingo. Foto: Especial

Las gorras con las siglas de Ricardo Astudillo Calvo que se repartieron en el acto oficial de la Sejuve en Chilpancingo. Foto: Especial

Mientras, el hijo del gobernador y la presidenta del DIF estatal acudieron al lugar acompañados de un grupo de jóvenes que portaban gorras con la leyenda RAC, que hace referencia a las siglas de su nombre: Ricardo Astudillo Calvo.

Los seguidores de Astudillo Calvo convirtieron el acto oficial en un evento proselitista, luego de que estuvieron lanzando porras y vivas al hijo del gobernador.

En mayo pasado, Apro público el reportaje titulado “Los hijos del narco en Guerrero”, donde se indica que mientras los hijos del gobernador Héctor Astudillo Flores son acusados de realizar presuntos negocios al amparo del poder, decenas de jóvenes en la región de la Tierra Caliente son reclutados por el crimen organizado para utilizarlos como “carne de cañón” en enfrentamientos donde bandas delictivas disputan el control del poder político y económico en la entidad.

Se trata de adolescentes que sintetizan la nula expectativa de desarrollo de una sociedad decadente en una entidad colapsada por la corrupción, violencia, pobreza y marginación.

De acuerdo con cifras del Inegi, en Guerrero el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más es de 7.8, lo que equivale a poco más del primer año de secundaria, frente a 12% de analfabetismo.

Mientras que estadísticas del sistema estatal educativo indican que en el ciclo escolar pasado (2015-2016) se registraron 220 mil estudiantes en secundaria y se documentó un grado de deserción escolar de 5.2%.

En nivel medio superior se inscribieron 142 mil 942 estudiantes y abandonaron sus estudios un promedio de 10.2%.

Es decir, el grueso de adolescentes que dejan las aulas en la entidad es de nivel preparatoria y, algunos de ellos, como Manuel, son reclutados por la delincuencia para luego ser desechados, revelan las cifras de homicidios dolosos donde la mayoría de víctimas son jovencitos de origen humilde, indican reportes oficiales.

Los hijos de la clase política

A diferencia de los niños del narco, los hijos de la clase política de Guerrero presumen en redes sociales los cargos públicos y notarías que heredaron de sus padres, así como lujo, opulencia y excesos.

En junio pasado, Proceso dio a conocer que la zona conurbada del puerto de Acapulco fue tapizada con mantas donde acusaron a los hijos del gobernador Astudillo de realizar negocios al amparo del poder junto al diputado federal priista Ricardo Taja Ramírez.

El mandatario calificó las acusaciones contra sus hijos como un chantaje de un empresario, pero nunca identificó al responsable y se desconoce si procedió legalmente.

No obstante, un mes después, en julio, fue detenido el empresario porteño Joaquín Alonso Piedra, acusado por el gobierno federal como operador financiero del cártel de los Beltrán Leyva en Acapulco.

Alonso Piedra ha sido señalado públicamente de ser uno de los principales financiadores de la campaña de Astudillo, así como de otros políticos priistas y perredistas en el principal destino turístico de la entidad.

El hijo del presunto lavador de los Beltrán en el puerto, Iván David Alonso Bustamante, fue designado previamente como coordinador de vinculación empresarial de la fundación priista Colosio en Guerrero, por el notario porteño y expresidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Robespierre Robles Hurtado.

En abril pasado, Robles Hurtado fue removido del Poder Judicial, luego de que Apro dio a conocer que, pese a su anunciado plan de austeridad, se había dado el lujo de pasar sus vacaciones de Semana Santa en Las Vegas y exhibir sus fotos en Facebook.

En octubre de 2015, esta agencia informó que el subsecretario de Gobernación, René Juárez, junto con el exalcalde de Acapulco, Manuel Añorve –acusado de presuntos nexos con el narcotráfico–, colocaron a sus hijos en la administración de su compadre Astudillo.

René Juárez Albarrán fue nombrado representante del gobierno estatal en la Ciudad de México, y el hijo de Añorve Baños, Manuel Añorve Aguayo, es subsecretario de Desarrollo Social de la entidad.

El único mérito de ambos es ser hijos de los principales operadores de la campaña del mandatario estatal y su desempeño en el gobierno se ha limitado a presumir ropa, comida y viajes en redes sociales.

Este es el contraste entre los hijos del narco y los hijos de la clase política que se han beneficiado con el drama que se vive en la entidad, donde los ejecutados no son turistas ni famosos, sino jóvenes que no tienen garantizado su derecho a desarrollarse de manera plena.

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