Se acumulan los problemas del INAH

El antropólogo Diego Prieto Hernández. Foto: Especial El antropólogo Diego Prieto Hernández. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En enero pasado, el antropólogo Diego Prieto asumió la dirección general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y ahora está enfrentando una serie de problemas –algunos derivados de los sismos de septiembre pasado– y otros que ya venían desarrollándose.

Es el caso del cambio de sede del Archivo Técnico de Arqueología, que se alojaba en el antiguo Palacio del Marqués del Apartado.

Desde julio anterior, la comunidad académica del instituto alertó a la prensa de que el acervo, con más de 9 mil expedientes de proyectos arqueológicos (ubicado en la calle de Donceles 105, entrada lateral de la casona, cuya puerta principal está en la calle de Argentina 12, en el Centro Histórico), no debería trasladarse a un edificio en avenida Revolución, pues cuestionaron las condiciones para la debida conservación, resguardo y seguridad.

En las redes sociales circularon imágenes de la nueva sede, que más parecía un galerón o nave industrial con un techo de lámina, que una bóveda adecuada para el resguardo de documentos de carácter histórico (que deben tener características particulares de humedad y temperatura), destacadamente de este acervo, considerado por los expertos como el más importante en su género de América Latina, “equiparable a los acervos del Smithsonian”.

A este problema se ha sumado que desde los sismos del 7 y 19 de septiembre, el INAH se quedó sin sede, pues la que ocupaba en el Conjunto Aristos de Insurgentes Sur y Aguascalientes, colonia Roma, sufrió varios daños y, según investigadores y trabajadores de la institución, “no se encuentra en condiciones de ser rehabilitada”.

Los sismos dejaron unos mil 600 inmuebles históricos dañados, según cifras que ha proporcionado la Secretaría de Cultura (SC). Y cabe señalar que hay además bienes muebles (pinturas, retablos, esculturas, objetos de culto y otras piezas de arte ligadas a la liturgia) con afectaciones.

A través de una carta enviada a esta agencia, los académicos del INAH expresan:

“En este contexto, la Secretaría de Cultura pretende desalojar el Archivo Técnico del INAH… con el propósito de acondicionar el inmueble sin reparar en los posibles daños al acervo documental arqueológico más importante de nuestro país, argumentando que se respetarán los requerimientos y lineamientos estipulados en la normatividad en la materia, todo ello sin dar a conocer el proyecto, los dictámenes y autorizaciones que sustenten dicho traslado, como tampoco las características y condiciones del inmueble donde se tiene contemplado alojarlo.”

Igual denuncian que la Secretaría de Cultura pretende crear en el histórico inmueble un centro cultural innecesario en estos momentos y hasta “oneroso y frívolo”, cuando el compromiso al ser restaurado fue entregarlo para ser sede de la Dirección General, Contraloría Interna y Coordinación Nacional de Arqueología, todas oficinas del INAH.

Así lo informó a esta reportera en el semanario Proceso, en septiembre de 2004, el arquitecto Xavier Cortés Rocha, a la sazón director general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, cuando se realizaban los trabajos de recuperación de la casona construida a finales del siglo XVIII.

Incluso el gobierno de la Ciudad de México se comprometió con el INAH a despejar la zona de vendedores ambulantes como parte de los trabajos de recuperación del Centro Histórico.

A decir de los académicos, varias instancias del gobierno federal han reorientado su gasto como consecuencia de la catástrofe provocada por los sismos, y la SC debería también hacerlo. Y reiteran:

“Nos oponemos a la intromisión ilegal e ilegítima de la Secretaría de Cultura en tareas que son responsabilidades del INAH, como es el cuidado, la protección y uso del Archivo Técnico de Arqueología.”

Los trabajadores señalaron a Prieto, en una reunión, que el edificio del Marqués del Apartado fue restaurado en el sexenio de Vicente Fox con una inversión de 45 millones de pesos aportados por el propio instituto. Pareciera una contradicción que ahora pretendan retirarlo de esas instalaciones.

Por si fuera poco, el reportero Rodrigo Vera dio a conocer en Proceso, este inicio de semana, que Alfredo Martínez, miembro del Voluntariado de la Catedral Metropolitana, sostiene que hay daños en este edificio por el concierto masivo que hace una semanas se realizó en el Zócalo.

Y no bien se aclara este punto cuando el INAH tendrá que responder por la supuesta autorización del concierto que Armando Manzanero ha anunciado para febrero próximo en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá.

Como reza el dicho popular, parece que al instituto se le están cargando todas “las pulgas”, pues no bien termina Prieto de resolver un asunto cuando se le abre un nuevo frente.

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