Postura del embajador Gerónimo Gutiérrez sobre empresa familiar socia de Odebrecht

El embajador Gerónimo Gutiérrez Fernández. Foto: Miguel Dimayuga El embajador Gerónimo Gutiérrez Fernández. Foto: Miguel Dimayuga

Señor director:

Me permito enviarle esta carta tras leer el artículo de Jorge Carrasco Araizaga, publicado el 13 de noviembre pasado en su página web bajo el título “Familia del embajador de México en EU, socia de Odebrecht“, en la que se hace referencia a mi persona y a mi familia. La publicación de dicha nota me da la oportunidad de hacer las siguientes aclaraciones y comentarios, los cuales apreciaré mucho haga del conocimiento de sus lectores:

1.- El nombre de mi padre es Guillermo Gutiérrez Saldívar, no Salinas, como aparece claramente en las esquelas publicadas con motivo de su muerte y a las que hace referencia la nota del Sr. Carrasco.

2.- Desde 1992, año en que ingresé por primera vez a la Administración Pública Federal, y hasta la fecha, no he tenido participación alguna ni acciones en Grupo Idesa.

3.- Ante un potencial conflicto de interés como resultado de las actividades empresariales de mi familia y mi responsabilidad como Embajador de México en EU, asenté esta relación como parte de mi declaración patrimonial y de intereses ante la Secretaría de la Función Pública. Aunado a lo anterior, puedo confirmar que no he intervenido en asunto alguno relacionado con la empresa de mi familia, incluyendo cualquiera que tenga que ver con su asociación con Braskem a través de Braskem Idesa.

4.- La nota asume sin fundamento que Braskem Idesa debe probar que no ha cometido un ilícito, cuando en un país de leyes y en una democracia liberal esto, en su caso, corresponde a la autoridad competente.

5.- Conozco la rectitud, honorabilidad y transparencia que caracterizan a Grupo Idesa. Conozco igualmente los principios y valores con los que siempre se condujo mi padre, en particular durante los 15 años que trabajó como su presidente. Además, confío que Grupo Idesa y Braskem aporten a las autoridades competentes toda la información que requieran en el ejercicio de sus facultades.

Respeto el trabajo de Jorge Carrasco y el valor periodístico de su nota, sin embargo, considero que estos puntos también deben hacerse del conocimiento del público.

Atentamente

Gerónimo Gutiérrez Fernández
Embajador de México en EU

Respuesta del reportero

Señor director:

Como texto periodístico, el valor informativo fue dar a conocer que la familia del embajador de México en Estados Unidos a través de Grupo Idesa es socia de Braskem, filial de la empresa Odebrecht.

En ningún momento se le señaló a él como accionista de Idesa, empresa fundada por su abuelo, Pascual Gutiérrez Roldán, director de Pemex en los años 60.

Aunque el embajador Gerónimo Gutiérrez Fernández asegura que no ha tenido participación accionaria en Grupo Idesa desde que ingresó a la administración pública en 1992, todas sus declaraciones públicas ante la Función Pública impiden verificar que así sea, pues ha evitado desde entonces que se conozca su situación patrimonial.

En su más reciente declaración, del 29 de abril de ese año, fue todavía más claro al indicar: “no estoy de acuerdo en hacer público mi posible conflicto de interés”.

Esta eventualidad fue la que se planteó en el texto, pues la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos establece hasta el cuarto grado de parentesco la posibilidad de que un servidor público se beneficie en asuntos de interés personal, familiar o de negocios.

Como hijo de Guillermo Gutiérrez Saldívar y no Salinas, como de forma errónea escribí, el embajador era descendiente del accionista y presidente del Consejo de Administración de Idesa. Pero también es hermano del exdirector financiero de Braskem Idesa y ahora delegado del Consejo de Administración, Patricio Gutiérrez Fernández.

El embajador Gerónimo Gutiérrez dice que su relación con Idesa sí la mencionó en su declaración patrimonial y de intereses ante la Función Pública. A fe ciega, porque no la ha hecho pública, tenemos que creerle, así como que nunca ha intervenido en cualquier asunto que tenga que ver con la empresa familiar, ahora referida por su sociedad con la empresa brasileña Odebrecht, acusada en Washington, donde reside el embajador, de presunta corrupción internacional.

En ninguna democracia liberal, en efecto, nadie que sea señalado judicialmente tiene que demostrar su inocencia. La responsabilidad de hacerlo es de la autoridad. Pero una democracia liberal supone también la transparencia en los actos de los servidores públicos, no el secreto y la opacidad.

Jorge Carrasco
Reportero

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