Alemania: dos meses después de las elecciones, sin acuerdos para formar gobierno

Angela Merkel durante su discurso tras ganar la elección. Foto: AP / Matthias Schrader Angela Merkel durante su discurso tras ganar la elección. Foto: AP / Matthias Schrader

BERLÍN (apro).- Desde su fundación en 1949 la República Federal Alemana no había atravesado una situación política tan compleja: a casi dos meses de haberse realizado las elecciones federales no se logra la conformación de un gobierno que conduzca al país.

Los desacuerdos y las posiciones irreconciliables de los partidos políticos tienen al motor económico y líder indiscutible de Europa en un escenario inédito para el país: a falta de un gobierno, la posibilidad de convocar nuevas elecciones –impensable para muchos hace apenas unas semanas– son más reales que nunca.

La razón: si bien los resultados de la elección del pasado 25 de septiembre dieron como triunfadora a la Unión CDU/CSU de la canciller Angela Merkel al haber obtenido el mayor número de votos, éstos no fueron suficientes para lograr una mayoría en el Parlamento. Es por ello que Merkel y su partido se vieron en la necesidad de buscar socios para formar un gobierno de mayoría que dé estabilidad y soporte a la nueva administración.

Pero estas últimas elecciones estuvieron muy lejos de ser las acostumbradas. La irrupción de Alternativa por Alemania (AfD), el partido de derecha xenófobo y antieuropeo, y el regreso del Partido Liberal hicieron que el voto se pulverizara y, a diferencia de muchas otras elecciones en donde bastaba la unión de dos partidos para formar una mayoría, esta vez la única opción viable para formar gobierno fue mediante una coalición tripartita.

Algo realmente complejo si se toma en cuenta que los partidos que tendrían que asociarse para ello son ideológicamente opuestos: por un lado el conservadurismo recio de los democristianos, frente al liberalismo económico de los Liberales y la política social y medioambiental de izquierda de los Verdes. Algo difícil de amalgamar.

Y el resultado está ahí. La madrugada del pasado lunes 20 el Partido Liberal rompió las negociaciones que durante cuatro semanas mantuvo con la Unión CDU/CSU de la canciller Merkel y con el Partido Verde para formar el gobierno de coalición tripartita, denominado Jamaica por el color de los tres partidos.

“Se demostró que los cuatro interlocutores no compartimos la misma idea sobre la modernización de nuestro país y sobre todo no se logró desarrollar una base de confianza conjunta, que es la condición para un gobierno estable (…) Para nosotros es mejor no gobernar a gobernar equivocadamente”, informó en una rueda de prensa la madrugada del lunes 20 el líder de los liberales, Christian Lindner.

Con ello, acabó con cualquier posibilidad de un gobierno Jamaica y colocó a la canciller Angela Merkel en el momento de mayor crisis dentro de los 12 años que lleva al frente del país. La tradicional imagen de calma y estabilidad de los alemanes, no funciona por estos días.

Escenarios

Ante el fracaso de la negociación, los escenarios que se presentan ahora en Alemania son diversos y ninguno descartable aunque con el transcurso de los días unos tendrán que irse definiendo más que los otros.

Luego de que los Liberales anunciaran su salida de la negociación, el presidente federal alemán, Frank-Walter Steinmeier, asumió el rol activo que le toca en una situación como esta y llamó a todos los partidos políticos a cumplir con el mandato de sus votantes de formar gobierno. Para ello, a lo largo de esta semana, el presidente se reúne con cada uno de los partidos para encontrar una solución. De no encontrarla, asumirá entonces el rol principal en la elección de nuevo canciller.

Y aunque en realidad el papel del presidente federal en Alemania es más bien de carácter representativo y sin mayor poder político, el artículo 63 de la Constitución alemana lo faculta para proponer ante el Parlamento a un candidato a canciller federal.

Así que, si no logra volver a sentar en la mesa de negociación a los partidos políticos, incluyendo a los socialistas con quienes Merkel tendría la posibilidad de repetir la gran coalición que gobierna actualmente, Steinmeier tendría que dar el siguiente paso.

Y ese podría ir en dos vertientes: por un lado podría proponer al Parlamento un candidato a canciller que tendría que ser votado y que, desde luego, puede ser Angela Merkel. Si en una primera votación no alcanzara la mayoría, luego de 14 días se realizaría una segunda votación. Y si en ésta se siguiera sin alcanzar una mayoría, se votaría una tercera vez eligiendo como triunfador al candidato que obtenga más votos, esto es, una mayoría simple.

En este escenario de canciller electo con mayoría simple, el presidente federal tiene dos posibilidades: nombrarlo oficialmente canciller o bien disolver el Parlamento y convocar a nuevas elecciones generales que tendrían que realizarse en un plazo de 60 días.

En Berlín pocos quieren unas nuevas elecciones. El desgaste es mucho y las posibilidades de repetir la misma crisis en la que ahora se encuentra el país son muy altas. Según los analistas, los únicos que podrían salir beneficiados son los derechistas del AfD.

Y pese a ello, el escenario de un gobierno en minoría tampoco hace del todo feliz a los alemanes tan acostumbrados a la estabilidad. Justamente un gobierno que tendría que buscar permanentemente consensos y mayoría para gobernar se percibe como una fuente de inestabilidad que no le hará bien al país.

La presión para Merkel es alta, pero también lo es para el Partido Socialdemócrata, el otro gran partido alemán, quien tendría la llave para destrabar la actual crisis si aceptara continuar con la gran coalición que gobierna actualmente. Pero a ello se han negado rotundamente.

De acuerdo con el rotativo alemán Die Zeit, los socialdemócratas plantearán este jueves al presidente federal su apoyo para que Merkel alcance mayoría en la primera votación dentro del Parlamento, sin que ello implique ser parte del gobierno. Se trataría de una especie de coalición fuera de la formalidad que brinde cierta estabilidad a un gobierno de minoría.

Si esa será la vía para destrabar la inédita crisis política del gigante europeo, está aún por verse.

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