Ante los efectos del Brexit, May anuncia un plan anticrisis

La Primera Ministra británica Theresa May. Foto: AP / Matt Dunham La Primera Ministra británica Theresa May. Foto: AP / Matt Dunham

LONDRES (apro).- Gran Bretaña, que enfrenta una de las crisis económicas y financieras más profundas como consecuencia de la salida de la Unión Europea (UE), anunció una nueva estrategia industrial y económica con mayor intervención estatal con el propósito de aumentar productividad y ayudar y sobrellevar las crecientes turbulencias.

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, dio a conocer los detalles del plan nacional el pasado lunes 27, siete meses después de que el Reino Unido confirmó por escrito a Bruselas que abandonará la UE en marzo de 2019.

Se trata de la primera estrategia general intervencionista para el sector industrial desde el gobierno conservador de Margaret Thatcher en los años 80.

El documento, de 131 páginas y titulado Construir una Gran Bretaña preparada para el futuro, tiene como objetivo principal reposicionar al país para que se beneficie de una “revolución tecnológica”, al aumentar la inversión para los sectores de investigación y desarrollo, al tiempo de mejorar la educación técnica y crear una mejor infraestructura nacional.

“En el centro de este plan está mi interés en crear un Estado fuerte y estratégico que intervenga de forma decisiva donde sea que haga una diferencia”, afirmó May al anunciar el plan.

La primer ministro ya había mencionado su interés en desarrollar una estrategia industrial a nivel nacional cuando asumió en julio de 2016 las riendas del gobierno, semanas después del divisorio referéndum sobre la salida de la UE.

El plan industrial incluye acuerdos entre el gobierno, los empresarios y el sector universitario, así como la creación de un fondo de estrategias industriales por un total de al menos mil 725 millones de libras esterlinas (dos mil 294 millones de dólares).

La primera fase apoyará emprendimientos en tecnologías como robótica, así como proyectos de ciencias biológicas y de construcción. Se aumentará de 1.7% a 2.4% el gasto nacional del Estado británico para proyectos de investigación y desarrollo -en línea con otras economías desarrolladas-, y 12% para créditos fiscales de ese sector.

También mencionó cuatro tendencias globales que consideró el Reino Unido debe aprovechar: inteligencia artificial y revolución de información; energías renovables y tecnologías de baja producción de carbono; innovaciones para apoyar el envejecimiento de la población y movilidad futura como autos sin conductor y drones a control remoto para distribuir bienes.

El gobierno británico confirmó haber garantizado inversiones multimillonarias de grandes multinacionales, desde la farmacéutica MSD, conocida como Merck & Co en Estados Unidos, hasta la compañía alemana de diagnósticos Qiagen.

Al respecto, la directora general de MSD para el Reino Unido e Irlanda, Louise Houson, afirmó que su compañía está trabajando en colaboración con el gobierno británico para avanzar con esta estrategia a la que calificó de “avanzada y muy ambiciosa”.

Confirmó que MSD planea crear un innovador y moderno laboratorio de ciencias biológicas en Londres para 2020, que se enfocará en los descubrimientos bio-científicos y en la innovación empresarial.

Aunque la representante empresarial dijo que considera a Gran Bretaña como líder mundial en ciencia, también admitió que el Brexit “presenta riesgos muy reales”, en especial por problemas en las cadenas de abastecimiento, por regulación de medicamentos y por posibles trabas a la hora de atraer a profesionales al país.

La farmacéutica estadunidense planea crear unos 150 puestos de trabajo en la capital británica y concentrar otros 800 puestos ya existentes en otras partes del país en Londres.

Por su parte, Qiagen indicó que planea desarrollar un campo de investigación para ciencias genómicas y de diagnóstico en Manchester, al norte de Inglaterra, con la posible creación de al menos 800 puestos de trabajo.

Según el periódico Financial Times, el total de esas inversiones al Reino Unido superaría los mil millones de libras esterlinas (mil 330 millones de dólares).

Talón de Aquiles

De acuerdo con el ministro de Negocios, Greg Clark, el gobierno tiene previsto anunciar en las próximas semanas una serie de inversiones extranjeras en el país, logradas en el contexto del Brexit.

El funcionario agregó que Gran Bretaña cuenta con algunas de las mejores universidades e instituciones de investigación del mundo, como también compañías líderes en sectores que van desde la manufacturación de avanzada hasta los servicios financieros, ciencias biológicas y las industrias creativas.

“Más decisiones acerca de nuestro futuro económico estarán en nuestras manos (después del Brexit) y es vital que las aprovechemos”, continuó Clark.

Sin embargo, aclaró que la caída en los niveles de productividad del Reino Unido sigue siendo uno de los principales desafíos que el gobierno debe resolver como prioridad.

En las últimas semanas los empleadores en el Reino Unido han advertido que existe una creciente dificultad para hallar trabajadores con las habilidades y conocimientos que se precisan, en tanto que varias compañías explicaron al gobierno que muchas trabas burocráticas para proyectos de infraestructura como la construcción de rutas, autopistas y líneas ferroviarias, perjudican enormemente al sector industrial.

Ante fuertes presiones para aliviar las incertidumbres por el impacto del Brexit en Gran Bretaña, May indicó que la estrategia industrial abrirá un nuevo capítulo en la relación entre el Estado británico y el sector de negocios y la industria.

La semana pasada, el ministro de Hacienda, Philip Hammond, redujo los estimativos de crecimiento en el país para los próximos cinco años, en gran medida por una esperada caída de la productividad, que se ha convertido en el talón de Aquiles de la economía británica.

Debido al Brexit, el Reino Unido sufre su crecimiento económico más bajo en cinco años, fijado para 2017 en 1.5 %, cuando en marzo se estimaba en 2 %.

Además, se espera que para los próximos tres años el Producto Interno Bruto (PIB) siga desacelerándose, con 1.4 % en 2018 y 1.3 % en 2019 y 2020, según las previsiones de Hammond y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A la baja productividad y el deterioro en el nivel de vida, se suma el problema de la inflación.

Gran Bretaña ya no es la quinta economía mundial, sino la sexta, al perder el puesto ante Francia. Se calcula que sólo hasta 2025 los salarios volverán a los niveles de antes de la crisis de 2007.

Rebecca Long-Bailey, portavoz del área de Negocios del opositor Partido Laborista, sostuvo que la nueva estrategia industrial del gobierno carece de datos y soluciones concretas para hacer frente al impacto del Brexit.

“Se trata de un documento elaborado con base en viejas políticas y antiguas promesas de gastos, que demuestra una vez más que este gobierno carece de estrategia e ideas concretas”, afirmó.

“Nada en este informe dará a las empresas la certidumbre e incentivos que necesitan para invertir en el contexto de un catastrófico manejo del gobierno por el Brexit”, agregó Long-Bailey.

Por su parte, Carolyn Fairbairn, directora general de la Confederación de la Industria británica, dio la bienvenida a la estrategia industrial, al indicar que demuestra que el gobierno “tiene la vista puesta en el horizonte y no en unos pocos metros”.

De todos modos, dijo que el anuncio “debe ser el comienzo de una carrera estratégica a largo plazo, y no una carrera corta táctica”.

“Esta estrategia nacional debe durar. Es momento de ser consistentes y determinados, en lugar de cambiar constantemente de rumbo con los vientos políticos”, continuó la directiva.

Fairbairn confirmó que su Confederación creará un consejo independiente para evaluar el progreso prometido por el gobierno.

El anuncio de May fue dado a conocer exactamente una semana después de anunciarse que la Agencia de Medicina Europea trasladará su sede central de Londres a Amsterdam cuando Gran Bretaña abandone la UE en 2019.

Ese fue un duro golpe para el Reino Unido, ya que dicho organismo comunitario cuenta con una plantilla de más de 900 funcionarios, gran parte de ellos de alto nivel, que recibe cada año la visita de más de 36 mil expertos del sector farmacéutico o legal del mundo, generando una ocupación hotelera de 30 mil huéspedes al año, con picos diarios de 350 habitaciones.

En todo caso, el Brexit sigue siendo por muy lejos la principal preocupación de las compañías británicas y las multinacionales que operan en Gran Bretaña.

A sólo meses de que muchas empresas tengan que tomar decisiones sobre inversiones futuras, reclaman al gobierno mayor claridad acerca de cómo será la relación comercial entre el Reino Unido y la UE.

Sin embargo, las negociaciones entre Londres y Bruselas han avanzado demasiado lento en los últimos meses, sin resolución en temas claves como el acuerdo fronterizo entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, el futuro de millones de ciudadanos europeos en Gran Bretaña y de británicos en la UE, y la llamada “factura del divorcio”, el ajuste de cuentas entre el club comunitario y el Estado que lo abandona, estimado extraoficialmente entre 60 mil y 100 mil millones de euros.

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