Banxico aumenta a 7.25% la tasa de interés

Alejandro Díaz de León, titular del Banco de México. Foto: Germán Canseco Alejandro Díaz de León, titular del Banco de México. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (apro).— Ante las presiones de la inflación y en línea con el ajuste de la política monetaria por parte de la Reserva Federal (Fed) estadunidense, el Banco de México decidió aumentar en 25 puntos base la Tasa de Interés Interbancaria, para ubicarse en 7.25%.

De acuerdo con el banco central, que encabeza Alejandro Díaz de León, dicha decisión fue tomada ante “la simultaneidad” y magnitud de los choques que han venido afectando a la inflación, así como por los altos niveles que esta ha registrado recientemente.

“El principal reto que enfrenta la Junta de Gobierno en el entorno descrito es el de mantener ancladas las expectativas de inflación de mediano y largo plazo y reforzar la tendencia descendente de la inflación general hacia su meta”, señaló el banco central en su comunicado de política monetaria.

El Banxico reconoció que el panorama de la inflación se ha complicado en el último trimestre del año:

“El panorama para la inflación se ha tornado más complejo. En particular, desde el tercer trimestre de este año se registraron presiones sobre la cotización de la moneda nacional, asociadas a diversos factores, especialmente las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la normalización de la política monetaria en Estados Unidos”, explicó.

No sólo eso, con un tono menos optimista que el que usaba Agustín Carstens cuando estaba al mando del Banxico, la Junta de Gobierno de dicha institución adelantó que la convergencia de la inflación al objetivo de 3% será más lenta que la que se anticipaba.

Es decir, se espera que la inflación alcance niveles cercanos al objetivo a finales del próximo año, y que fluctúe alrededor de dicho nivel hasta el 2019. En noviembre el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 6.6%.

Sin embargo, la inflación está sujeta a riesgos como el hecho de que se registre una depreciación de la moneda nacional, en respuesta, entre otros factores, a una evolución desfavorable del proceso de negociación del TLCAN, a una reacción adversa de los mercados a las acciones de política monetaria o fiscal en los Estados Unidos o a volatilidad asociada al proceso electoral de 2018.

Otro riesgo es que los precios de los bienes agropecuarios y de los energéticos, en particular del gas LP, presenten presiones adicionales. Además, tomando en cuenta que las condiciones en el mercado laboral han venido estrechándose, la evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría reflejarse en la inflación.

El llamado a la SHCP

El Banco de México también hizo un llamado a las autoridades hacendarias para perseverar la solidez macroeconómica del país.

“En este contexto, tanto las acciones de política monetaria que se han venido implementando para mantener ancladas las expectativas de inflación de mediano y largo plazo y lograr la convergencia de la inflación a su meta, como el compromiso del gobierno federal en relación al cumplimiento de las metas fiscales para 2017 y 2018, han contribuido a fortalecer nuestros fundamentos macroeconómicos”, acotó.

En particular, señaló, el Paquete Económico para 2018 aprobado por el Congreso de la Unión refrenda el compromiso de continuar con la consolidación fiscal.

También destacó la renovación anticipada de la Línea de Crédito Flexible que México tiene con el Fondo Monetario Internacional por dos años más, en reconocimiento de la solidez del marco macroeconómico del país.

Finalmente, consideró que es pertinente enfatizar la importancia que reviste para la evolución del PIB potencial la implementación eficaz de las reformas estructurales y la adopción de medidas que propicien una mayor productividad.

El Banco de México recordó que en el tercer trimestre de 2017, la economía mexicana registró una contracción.

Dicho comportamiento fue reflejo tanto de la desaceleración que se ha venido observado en algunos componentes de la demanda agregada desde finales de 2016, como de los efectos adversos, de carácter temporal, que tuvieron los sismos y la importante reducción en la plataforma de producción petrolera en septiembre.

En particular, se ha observado cierta desaceleración en las exportaciones manufactureras, y algunos indicadores del consumo privado han registrado una pérdida de dinamismo, al tiempo que prevalece la atonía de la inversión.

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