“Cuentos antinavideños”, en el teatro La Capilla

Una manera muy particular de amar la Navidad Una manera muy particular de amar la Navidad

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ser un amargado en Navidad es lo de hoy. Vienen los cuestionamientos a la religión, al consumismo, a la exclusividad de la unión familiar.

La verdad es que ir a ver historias cursis sobre la importancia de la festividad es cada vez menos atractivo. En cambio, burlarse y reírse le viene mucho mejor, y es necesario, para cimbrar lo ya caduco de esta época.

Cuentos antinavideños son, desde hace 14 años, la opción de las fechas. Se trata de tres mini-monólogos, escritos, dirigidos y actuados por distintas personas que, a su manera particular, aman la Navidad.

La función –ubicada, muy ad-hoc, en La Capilla– comienza con Wishlist, escrito por Israel Sosa y dirigido por Gabriela Guraieb. El simpatiquísimo Daniel Haddad está haciéndola de detective, tratando de retomar sus pasos y descubrir así por qué la gente está olvidando la Navidad, borrándola, así, nada más, sin razón aparente. El texto de Sosa es en extremo actual, haciendo referencia a noticias de los últimos días y situándonos en contextos conocidos para el público. Es fresca y ágil.

Le sigue Baby Shower, escrito por Jimena Eme Vázquez y dirigido por Angélica Rogel. La polifacética Belén Aguilar encarna a una Virgen María contemporánea, con todo y redes sociales. Cuenta todo sobre la concepción y el embarazo del “hijo de Dios”. Denota lo absurdo que pueden parecer las historias religiosas descontextualizándolas. Sus líneas están llenas de caló, humor y familiaridad.

Cierra con De todos aquellos días, escrito por Ana Lucía Castillo Argüelles y dirigido por Boris Schoemann. Con la actuación de Ricardo Rodríguez, quien desde una banca simula que cuenta a su hijo su experiencia con Santa Claus desde su lejano pueblo, donde su humilde familia con él y seis hermanos eran los que menos y peores regalos recibían.

El espectáculo arranca al público carcajadas tan naturales e incontrolables que los actores deben hacer pausas para seguir sus líneas tras semejante escándalo. Sin embargo, la obra, que comienza con tanta potencia, baja de tono de forma abrupta. Es porque las dos primeras desentonan con la última que, a pesar de tener tintes de humor, es una historia mucho más reflexiva.

Hay que correr para cachar a estas maravillas “Grinch” que están todos los días (excepto el 24) hasta el 30 de diciembre. De lunes a viernes a las 20 horas y los sábados a las 19 horas. En el Teatro La Capilla (Madrid 13, colonia Del Carmen, Coyoacán).

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