Chile: Los desafíos de Piñera

Sebastián Piñera, de la coalición Chile Vamos. Foto: Xinhua / Jorge Villegas Sebastián Piñera, de la coalición Chile Vamos. Foto: Xinhua / Jorge Villegas

VALPARAÍSO (apro).- El recién electo presidente Sebastián Piñera bregará –en su gobierno de cuatro años que inicia el 11 de marzo– por mantener y perfeccionar el modelo neoliberal actualmente vigente e intentará echar atrás algunas de las reformas realizadas por la actual mandataria Michelle Bachelet, quien deberá poner a Piñera la banda presidencial, tal como como él hizo con ella en 2010.

Tal es lo que el mismo Piñera y destacados miembros de su equipo han asegurado.

El multimillonario –que representa al derechista pacto Chile Vamos– consiguió volver a la Presidencia en la segunda vuelta realizada el pasado 17 de diciembre. Obtuvo 3 millones 782 mil 085 votos (54.53%), con los que derrotó al abanderado de la oficialista coalición de centroizquierda Nueva Mayoría (NM), Alejandro Guillier, quien logró 3 millones 159 mil 446 votos (45.37%).

Según coinciden analistas políticos, las más grandes dificultades que tendrá Piñera en su nuevo periodo al frente del país –antes lo estuvo entre 2010 y 2014– están relacionadas con el hecho de que la alianza que lo llevó al poder, Chile Vamos, será minoría en ambas cámaras del Congreso Nacional, por lo que deberá llegar a acuerdos con Nueva Mayoría y, eventualmente, con el emergente Frente Amplio –conglomerado de izquierda que se presenta como el recambio de las fuerzas progresistas– para sacar adelante su programa que prioriza el “crecimiento económico” y la “generación de empleos”.

Chile Vamos está conformada por los partidos Renovación Nacional (RN), el filopinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI) y Evolución Política. En la pasada elección, esta coalición obtuvo 71 de los 155 diputados y 19 de los 47 senadores que tendrá el Parlamento a partir de marzo.

NM está integrada por los partidos Socialista (PS), Comunista (PC), Radical (PR), Por la Democracia (PPD) y Demócrata Cristiano (PDC), todos los cuales respaldan a Bachelet. Esta alianza es sucesora de la Concertación por la Democracia que gobernó sin pausa entre 1990 y 2010, y luego desde 2014 hasta el presente.

En el futuro Congreso la NM tendrá 57 diputados y 21 senadores. Sin embargo, existen dudas de que esta asociación de centroizquierda mantenga su unidad. Esto se produce especialmente por las reticencias de un sector de la DC a seguir en el mismo bloque con el PC.

El Frente Amplio también tendrá mucho que decir en la próxima legislatura, dado que tendrá 21 diputados –siete veces más que los actuales– y un senador.

Continuidad del Modelo

En entrevista con Apro, el profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales (UDP) Claudio Fuentes expresa que el gobierno de Piñera “va ser de continuidad respecto de su primera administración”, cuando que realizó “reformas muy paulatinas y puso énfasis en la manutención del modelo (neoliberal), en la generación de crecimiento y la promoción de inversiones”.

Esta apreciación se ve ratificada en la introducción de su Programa de Gobierno –de sólo 30 páginas– en el que Piñera elogia el sistema neoliberal instaurado con fuerza por la dictadura de Pinochet (1973-1990) y consolidado por los gobiernos de la transición a la democracia.

“En las últimas tres décadas fuimos capaces de convertirnos en la nación con mayor ingreso per cápita de la región, con mayor expectativa de vida y con mayor cobertura en educación y salud. Adicionalmente, redujimos la pobreza a la cuarta parte y democratizamos enormemente el acceso a bienes y servicios, como la vivienda, la tecnología y el turismo”, dice el documento.

En dicha introducción se añade que en las décadas recientes, como país “dimos paso al surgimiento de una amplia y diversa clase media, que hoy constituye el sector más representativo de nuestra nación, generando con ello un profundo cambio social y cultural”.

Sin embargo, allí mismo critica fuertemente las reformas políticas, económicas y culturales implementadas sobre todo en el primer año de la presente administración, sugiriendo que hará lo posible por dar marcha atrás en ellas.

“Lamentablemente, en los últimos años hemos perdido el rumbo y el ritmo y nos hemos estancado (…) porque el gobierno de la Nueva Mayoría nos está conduciendo por un camino equivocado. A partir de un diagnóstico erróneo y una ideología equivocada ha puesto en marcha un conjunto de iniciativas mal pensadas y peor implementadas”.

Fuentes –que es doctor en ciencia política de la Universidad de Carolina del Norte– estima que Piñera intentará dar marcha atrás a las reformas implementadas por Bachelet. Entre estas destaca el reemplazo del sistema electoral binominal por uno proporcional. El sistema binominal era considerado uno de los enclaves autoritarios heredados por la dictadura de Pinochet, el mayor de ellos la aún vigente Constitución Política de 1980.

Otras de las reformas importantes destacadas por el analista político son la despenalización del aborto, en tres causales, y la reforma educacional, que amplió ostensiblemente el acceso a gratuidad de la educación superior.

Fuentes afirma que Piñera “no va a poder deshacer esas reformas porque no va a tener los quórums suficientes”.

Sin embargo, este cientista político piensa que sí conseguirá respaldos para reformas, como la tributaria, en las que se requieran mayorías simples para su aprobación. Esto, debido a que considera que algunos parlamentarios, especialmente demócrata cristianos, se adherirán a estas políticas.

Piñera y la derecha realizan por estos días fuertes gestiones con figuras políticas y parlamentarios de la DC, en la perspectiva de conseguir los votos suficientes para presidir el Senado y la Cámara de Diputados.

Radio Bío Bío informó este viernes que tres congresistas de esta formación política estarían dispuestos a dar este paso. Se trata de los diputados Jorge Sabag e Iván Flores y el senador Manuel Matta, que a partir del 11 de marzo será diputado. De concretarse esto, a la derecha le faltarían sólo tres votos para conseguir este importante objetivo.

En la misma línea de lo señalado por Fuentes, el administrador público y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de California (UCLA) Frenando Duque manifiesta que indudablemente Piñera va a intentar mantener el actual modelo de desarrollo neoliberal.

Sin embargo, plantea que el presidente electo “avanzará significativamente en la mayoría de las metas incluidas en su programa”.

Duque –autor del libro 110 años de desarrollo político en Chile (1830-1940)– asegura que Piñera “tiene sólidos conocimientos de gobierno y de administración y es por ello que será capaz de obtener una mayor eficiencia y productividad del sector público chileno”.

Del mismo modo. estima que el futuro mandatario conseguirá un sustancial mejoramiento en la conducta del sector privado empresarial, suponiendo que “se modificará la reforma tributaria de la presidenta Bachelet y habrá un mayor control empresarial sobre la clase trabajadora”.

Duque piensa que Piñera “sabe obtener resultados y es por ello que su administración producirá cambios importantes en la productividad y eficiencia de la administración pública nacional”.

Muy crítico con la gestión de la centroizquierda, que ha estado 24 años en el gobierno desde 1990, el investigador piensa que la NM condujo a que en Chile “la corrupción, al desorden burocrático y el desperdicio de los recursos estatales sea enorme”.

Movilizaciones

Lo que nadie duda es que Piñera tendrá dificultades con la ciudadanía organizada. Tanto Duque como Fuentes coinciden en que, tal como ocurrió en su primer mandato (2010-2014), el recién electo presidente de Chile enfrentará fuertes protestas de los más importantes movimientos sociales que desde 2011 exigen la democratización de la educación, respeto al medio ambiente y un nuevo sistema de pensiones, entre otros puntos.

De acuerdo con Fuentes, los sectores que más conflictividad presentarán son cuatro. El primero de ellos sería el sector movilizado por la reforma de pensiones, liderado por la coordinadora “No + AFP”, que en los últimos tres años ha logrado sacar a millones de personas a la calle deslegitimando completamente a las administradoras de fondos de pensiones (AFPs) implementadas por el régimen de Pinochet.

Un segundo sector sería el de los estudiantes universitarios, puesto que “las principales federaciones están controladas por el Frente Amplio”, que saben que el tipo de reforma a la educación –que aún se tramita en el Congreso– “va a depender mucho del movimiento que exista”, señala el profesor de la UDP.

Una tercera fuente de conflictos será la relacionada con el tema indígena: “Ya lleva varios años el movimiento indígena movilizado… lo que pase va a depender mucho de las políticas que implemente Piñera en La Araucanía… de si va a ser o no va a ser mano dura”.

Un cuarto sector que el cientista político vaticina será el de la salud, “área en la cual quiere hacer reformas importantes” que acentuarán la privatización de este sector.

En relación con esto mismo, Duque sostiene que “habrá problemas con los estudiantes y con las masas de trabajadores organizados”. No obstante, acota que, de no haber una crisis global, estos conflictos “podrán ser controlados sin mayores problemas” por Piñera.

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