“Machoexplicar”

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En su libro Los hombres me explican cosas la escritora Rebecca Solnit relata que asistió con una amiga a una fiesta de gente distinguida y aburrida donde ellas –ya cuarentonas– resultaron ser “las jovencitas”. Cuando estaban a punto de irse, el anfitrión les pidió que se quedaran más, para poder hablar con ellas. El susodicho, un hombre imponente y adinerado, las retuvo mientras los demás invitados se despedían, y finalmente las invitó a sentarse a platicar. Se dirigió a Rebecca diciéndole: “Me cuentan que has escrito un par de libros”. Ella respondió: “De hecho, varios”, y él, con el tono de voz con el que una persona se dirige a una niña, le espetó: “¿Y de qué tratan?”.

En ese entonces Rebecca ya había publicado seis o siete libros, pero eligió hablar del más reciente, uno sobre la industrialización de la vida diaria y la aniquilación del tiempo y el espacio titulado Río de sombras: Eadweard Muybridge y el viejo oeste tecnológico. Entonces el hombre la interrumpió: “¿Ya estás enterada de que este año se publicó un libro muy importante sobre Muybridge?”. Solnit relata que estuvo totalmente dispuesta a considerar la posibilidad de que otro libro sobre idéntico tema se hubiera publicado al mismo tiempo que el suyo, y mientras don Muy Importante le estaba explicando, “con una mirada pretenciosa”, todo acerca de ese libro que ella debería conocer, su amiga lo interrumpió para decirle: “Ese es su libro”. El hombre no hizo caso y siguió perorando sobre el tan importante libro que ella debía conocer. La amiga tuvo que repetirle tres o cuatro veces más que ese era el libro que Solnit había publicado, mismo que él no había leído, pues sólo lo conocía por la reseña en el New York Times Review. Cuando le cayó el veinte de que tenía frente a él a la autora, palideció, y se quedó sin palabras por un instante. Luego siguió hablando sin parar, hasta que ellas se despidieron. Solnit y su amiga esperaron a estar a una distancia prudente antes de carcajearse.

Esta es la anécdota que da pie a una reflexión sobre el silenciamiento que viven muchas mujeres ante muchos hombres que les explican cosas que, con frecuencia, ellas saben mejor que ellos. Solnit pone en evidencia, con otros casos, la arrogancia masculina que no sólo trata a las mujeres con condescendencia, sino que también impide que sean escuchadas. La escritora analiza, con ejemplos de la realidad política, hasta qué punto no escucharlas puede tener consecuencias nefastas, como lo fue no oír las advertencias de Coleen Rowley del FBI sobre Al Qaeda, lo que tuvo graves consecuencias para Estados Unidos. También reflexiona sobre la falta de credibilidad de la palabra de las mujeres. El texto es una joya, que ha sido traducida y publicada por Ediciones Antílope gracias al interés y el apoyo de la doctora Margarita Velázquez, directora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM. En la introducción de la doctora Velázquez, ella señala que este ensayo dio pie al término mansplaining, un neologismo que ya quedó registrado en el diccionario Oxford y que en español se está usando como machoexplicar.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), creada en 2005 en Madrid a partir de una inquietud del Departamento de Español Urgente de la agencia EFE para velar por el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, ya acepta el término machoexplicar. La Fundéu cuenta con el asesoramiento de la Real Academia Española, cuyo director es a su vez el presidente de la Fundéu, y fue constituida de manera equitativa por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y la agencia EFE. Cuando en 2016 Héctor Llanos Martínez de Verne consultó a  Fundéu sobre la mejor traducción posible al español de mansplaining, le contestaron por correo: “No existe un término específico. Lo más cercano que se nos ocurre es ‘explicación paternalista’”. Sin embargo, Llanos Martínez consigna que, ya para finales de 2017, la Fundéu propuso el neologismo machoexplicación como alternativa válida a este hábito masculino, pues consideró que ese término “tiene ya cierto uso y comparte el mismo carácter informal del original inglés”. Haciendo una búsqueda en Twitter se ve que la palabra se utiliza en sustitución de mansplaining. Además, circulan ya otras voces de la misma familia léxica, como el sustantivo machoexplicador o el verbo machoexplicar. Desde su página web, la Fundéu señala que una alternativa más formal sería “condescendencia machista” o “condescendencia masculina”.

En México, quienes utilizan el término lo siguen haciendo en inglés: mansplaining. Resulta más adecuado usar machoexplicar para aludir al hábito masculino de explicar cosas a las mujeres con un tono paternalista, no sólo por hablar correctamente en español, sino para que muchas personas se interesen por la causa que dio origen al término: esa actitud condescendiente de muchos hombres que no sólo es visible en ámbitos políticos e intelectuales, sino en todos los espacios y niveles de la vida social. Por último, en el libro de Ediciones Antílope donde viene este ensayo también viene otra joya: “La voz pública de las mujeres”, de Mary Beard, que comentaré próximamente.

Este análisis se publicó el 28 de enero de 2018 en la edición 2152 de la revista Proceso.

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