Y el arte, ¿dónde está?

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Lo más interesante de la 15 edición de la feria Zona Maco que se ha presentó del 7 al 11 de febrero en el Centro Citibanamex de la Ciudad de México, no han sido las llamativas, bonitas y decorativas obras de las galerías blue-chip –con precios entre 700 mil a 24 millones de pesos aproximadamente– sino, por el contrario, la posibilidad de ubicar algunas de las características positivas y negativas de su modelo de mercado.

Entre las negativas: la ausencia de una identidad local que diferencie y caracterice a la feria mexicana.

Entre las positivas, el aumento, en esta edición, de galerías mexicanas emergentes y la inclusión de proyectos de compromiso social con creaciones artesanales de Chiapas y Oaxaca.

Integrada por 132 galerías de arte contemporáneo y 17 de arte moderno, Z.ONAMACO 2018 logró disimular la ausencia de 46 galerías que no repitieron su participación después de 2017, con la inclusión de galerías que sobresalieron por la sobria y conservadora calidad de su oferta. Deslumbrante por la participación de galerías del nivel de Art Basel como Gagosian, Gladstone, Lisson, Pace, Marian Goodman, Lelong, Perrotin y Nordenhake, entre otras, la feria no sólo ofertó piezas de firmas de moda global como Anish Kapoor, Ai Weiwei y Jeff Koons, sino también algunas piezas más finas de artistas como Jackson Pollock –un óleo sobre masonite realizado entre 1934-1938 por un millón 200 mil dólares en la Paul Kasmin de NY–,  una espléndida escultura de los hermanos Chapman por 70 mil libras esterlinas en la Blain Southern de Londres-Berlín, un acrílico de Hartung por 350 mil dólares, y un tondo de Murakami por 750 mil dólares en la Perrotin  de París.

Entre las tendencias que dominaron en la feria se impusieron los soportes pictóricos y propuestas bidimensionales y tridimensionales realizadas a partir de textiles. Entre las más interesantes, las pequeñas y baratas esculturas –mil dólares– rectangulares, realizadas con tapetes que a su vez tienen una memoria histórica, del joven árabe Ibrahim Ahmed.

Entre lo mejor de la feria, dos galerías mexicanas sobresalieron por su contundente promoción del arte mexicano: Proyectos Monclova y Pablo Goebel. La primera, con una abundante selección de la artista Helen Escobedo –que incluyó su emblemático Bici-vocho de 2001–. Y, la segunda, con una sorprendente elección de arte moderno mexicano en la que cada pieza destacaba por su excelencia pictórica: un emblemático Manuel Rodríguez Lozano por 125 mil dólares y exquisitas piezas de Siqueiros, Lilia Carrillo, Jean Charlot, Covarrubias y Leonora Carrington, entre otros.

Con pinturas y esculturas también espectaculares del español Manolo Valdés y una exagerada presencia de Fernando Botero, la 15 edición de Z.ONAMACO comprueba que en México existe un dinámico y conservador coleccionismo artístico que no le apuesta a lo desconocido, sino a lo ya legitimado.

Este texto se publicó el 11 de febrero de 2018 en la edición 2154 de la revista Proceso.

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