La compañía española Circo de los Horrores regresa a México con “Cabaret maldito”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A finales del 2016, la empresa española Circo de los Horrores no pudo presentarse en varios estados de la República Mexicana con su show Manicomio, pues según su director, Suso Silva, le negaron los permisos y los acusaron de “satánicos”, pero en la Ciudad de México su éxito fue rotundo, por ello regresa a dicha urbe con el espectáculo Cabaret maldito.

Payasos travestidos, enanos, ventrículos, madames, diablas, góticos y transformistas son algunos de los personajes dirigidos por el príncipe de las tinieblas, Lucifer, en Cabaret maldito, que forma parte de la trilogía de esta agrupación europea. Los otros dos proyectos son Circo de los horrores y Manicomio, a los que acudieron 300 mil espectadores de la capital mexicana.

Premio Nacional de Circo 2003, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, Silva detalla en entrevista con apro que en Cabaret maldito no existen las reglas, las prohibiciones ni los tabúes, “tampoco los políticos, quienes nos dicen cómo debemos de vivir, a esos los internamos en el otro show, en Manicomio”.

Cabaret maldito, sigue, es un lugar sin límites:

“Es una visita a la casa del mismísimo diablo, Lucifer. Ahí se está a favor de los que son distintos: los enanos, gays, travestis, actores, cantantes, bailarines, cómicos, músicos y hombres negros, verdes, azules. Todos poseen su lugar sin que haya ningún problema de ideología, religión u orientación sexual. Intentamos que todos tenga un espacio, todos somos iguales ante los ojos de Lucifer”.

Además de ser atracción importante en los principales circos españoles y europeos, Silva narra que “su diablo, su Lucifer, no es un demonio maligno, su nombre lo dice: que es el portador de la luz, lo que intenta es dejar claro a la gente que debe aprovechar al máximo que vive en la Tierra, que debe ser feliz, que no haya guerras, ni peleas entre banderas, territorios, religiones y aprovechemos el tiempo que nos ha tocado de existencia”.

Adelanta un poco del este show:

“Cuenta la leyenda que ciertas figuras de culto al arte, que ya no brillan, le venden su alma al diablo por una noche más de escenario, como aquellas divas que ya no contacta nadie y los jóvenes que quieren un triunfo rápido. Nosotros como actores, artistas, cantantes, bailarines, nos hemos vendido al arte, a la cultura, de ahí viene el nombre de Cabaret maldito, porque los actores estamos malditos, básicamente porque necesitamos el escenario para vivir. Estamos completamente enganchados a él. Lo necesitamos y el día que nos lo quiten, nos moriremos, entonces, estamos dispuestos a todo con tal de volver a subirnos a un escenario y sacar todo nuestro arte”.

Cabaret maldito se presentará en Sala, ubicado en la calle Puebla 186, colonia Roma, a partir del 27 de febrero. Toda la información al respecto se encuentra en www.circodeloshorrores.com

La censura

En octubre del 2016, la compañía Circo de los Horrores no pudo presentarse en diversos lugares, como Monterrey y Querétaro. En este último estado, donde había programado funciones del 27 de octubre al 12 de noviembre, la Diócesis de Querétaro, a través de su vocero Martín Lara Becerril, alertó a sus feligreses de que Manicomio era “algo no saludable”.

En el municipio de Querétaro, anunció que se le había negado la autorización para la presentación del acto debido a que técnica y jurídicamente no contaron con los requisitos que establece el reglamento de espectáculos.

Además, en el portal Catolicidad se advirtió que este espectáculo circense contenía “invocaciones satánicas reales y que rinde culto a Satanás”.

Incluso, lo calificó de “nauseabundo”, “repulsivo” e “inmoral”, y pidió no participar de él en ningún modo.

“Seguramente algunas personas que ya han perdido a tal grado la sensibilidad, el criterio y el buen juicio, opinarán que es sólo un espectáculo más y que todo es teatro en él”, dijo.

En la plataforma Citizen Go se le exigió al gobierno de Querétaro cancelar las funciones del Circo de los Horrores. En dicha solicitud se llamó a la ciudadanía a brindar su “firma” para evitar el show que calificaron como una “invitación al demonio a la vida de los asistentes”.

Además, añadieron que “el escenario, los símbolos presentes y las actividades realizadas son invocaciones y ritos de misa negra”.

Al respecto, Silva recuerda “que corrió la voz de que éramos poco más o menos que satánicos, no nos prohibieron actuar, pero no nos concedían los permisos. Éramos casi 80 personas en el proyecto y nos estábamos arruinando completamente y nos tuvimos que ir”.

Aclara: “Esto pasó por provincias de la República Mexicana, nunca en la Ciudad de México. Sólo somos artistas, músicos y bailarines que representamos una ficción”.

–¿Ya se había enfrentado a esa situación en Estados Unidos, Latinoamérica o Europa?

–No, nunca. En Europa, la Iglesia y el Estado están muy separados. Sin embargo, en México han salido más de 10 copias del Circo de los Horrores en todo México, lo cual hace pensar que ha habido mano negra. Interesaba que no estuviéramos en el país para que el negocio lo hicieran otros. Hubo plagios terribles de nuestros shows completos y esas agrupaciones no han enfrentado problemas. Pero sé que somos muy queridos en México.

Evidentemente, agrega, “siempre habrá alguien que discrepe, pero ese es el continuo examen que debe pasar un actor o director, puede gustar o no o crear cierto conflicto, pero de eso cohibir tu libertad de expresión, hay una diferencia”.

En marzo llegó a Querétaro una empresa llamada Circo del Miedo y, en efecto, no tuvo conflicto alguno para ofrecer su número de artistas de circo y de performance.

Pero el director resalta la satisfacción que ha tenido con sus espectáculos Circo de los Horrores, Manicomio y Cabaret maldito:

“Me han dado un periodo de casi 12 años de éxito y reconocimiento del público. Además, ha explotado la nueva tendencia y la nueva línea horrores. Ha causado furor en jóvenes y no tan jóvenes y me ha abierto un camino en el que yo sigo experimentando”.

Para él, Cabaret maldito ha sido “un cúmulo de nuevas experiencias, a poder meter nuevas tendencias del arte, incluir bailarines, música en directo y contar historias y poder seguir creando espectáculos para un público de una gran fidelidad como México. Teníamos dudas en volver o no. Se enfadó mucho la gente que nos retiramos, pero no fuimos los culpables”.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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