Alonso Ruizpalacios, con su “Museo” a la Berlinale

La mañana navideña del sísmico 1985, México despertó con la noticia de que el Museo Nacional de Antropología había sido saqueado mientras los guardias del recinto edificado 21 años atrás por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez festejaban dentro la Noche Buena. Aquel hurto inspiró un guion que da pie al filme de ficción Museo, del cineasta Alonso Ruizpalacios, presente en la Berlinale 2018. El par de estudiantes de veterinaria culpables del robo lo protagonizan Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La película mexicana de ficción Museo, de Alonso Ruizpalacios, compite por el Oso de Oro en la 68 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, centrada en dos jóvenes estudiantes de veterinaria que robaron 140 piezas del Museo Nacional de Antropología la madrugada del 25 de diciembre de 1985.

El realizador considera “un honor” que su segundo filme, de 128 minutos, forme parte de la selección oficial de este certamen también conocido como la Berlinale a efectuarse del 15 al 25 de este mes de febrero en Alemania, donde participan historias fílmicas de Bélgica, Brasil, Estados Unidos, Francia, Paraguay, Polonia, Reino Unido, Uruguay y Rusia, entre otras naciones.

Ruizpalacios ensalza a dicho festival europeo cual “escaparate muy digno donde mostrar este largometraje”. Relata vigoroso en entrevista: “Nos entusiasma poder llevar un cacho de la cultura mexicana. Creo que es una película muy mexicana, habla de eso, sobre la identidad y la historia. Compartir esto fuera es muy emocionante”.

Cabe recordar que su primer largometraje, Güeros, logró el reconocimiento a Mejor Ópera Prima en la Berlinale 2014, festival cuyo emblema es un oso (Ursus Arctus, símbolo de la capital germana).

En Museo, protagonizado por Gael García Bernal interpretando a Juan Núñez, quien en la vida real fue el autor intelectual y material del robo (llamado Carlos Perches Treviño y detenido el 10 de junio de 1989), así como Leonardo Ortizgris, recreando a Benjamín Wilson (cuyo nombre verdadero era Ramón Sardina García, y al que nunca se le ha capturado).

Mientras los vigilantes festejaban la Navidad, Perches Treviño y Sardina García saltaron la barda metálica de dos metros de altura del museo y entraron a las salas por ductos del aire acondicionado, para entre la una y las cuatro de la madrugada extrajer las joyas (casi en su totalidad de La tumba de Palenque, y objetos de oro en la sala Mixteca), metiéndolas en unas maletas. Huyeron en un vochito, refugiándose en la casa de Perches Treviño ubicada en Ciudad Satélite (Proceso, 478).

Sin embargo, la cinta desistió en seguirle la pista a los hechos del caso y Ruizpalacios explica que el guión poco a poco se fue alejando del suceso real, porque la meta de su proyecto no era de índole documental:

“Para la ficción había situaciones que no cuadraban o no funcionaban en el marco narrativo. Entonces nos fuimos tomando licencias. Llegamos a la conclusión de que la cinta debía tomar su propio camino.”

El relato cinematográfico se apartó definitivamente de la historia real “también por la negativa de las familias de los ladrones, porque no quisieron saber nada del filme”. Explica que como Manuel Alcalá, quien ya tenía años con la investigación del pillaje, al principio se acercó a la familia Perches; pero a él como director le dijeron que no deseaban tener que ver con la película y que no le iban a proporcionar información. Ruizpalacios sigue:

“Ante esa negativa decidimos que lo mejor era sólo inspirarse en los personajes reales, pero tomando una ruta propia. Además, la historia de los chavos reales esta llena de mitos y de invenciones, dependiendo de quien hable sobre ellos. Todo apuntaba a que eso debía ser el espíritu de la cinta, como que correspondía ser una ficción sobre la ficción misma.”

Juventud sin rumbo

Ruizpalacios, egresado de la Royal Academy of Dramatic Art (RADA) en Londres, Inglaterra, cuenta que se encontraba editando Güeros cuando escuchó acerca del guión de Museo:

“Mi editor Yibran Asuad, quien es amigo de Manuel Alcalá, me dijo que Alcalá tenía un guión de esa historia, me la contó y estaba increíble. Yo había oído del robo, pero no conocía bien el suceso. Asuad me dijo que Alcalá estaba buscando el director y que había visto Güeros y le encantó, así que me buscó. Yo elaboraba otra película y no pensaba crear largometrajes por encargo. Les manifesté que le entraría solo si reescribía el guión con Alcalá, para apropiarme de la historia y encontrar las cosas que me interesaban.”

Alcalá y él empezaron a ocuparse juntos del guión:

“Estuvimos dos años dándole al texto y rehaciéndolo por completo. Encontré temas que a mí me interesaban y que de alguna manera abrigan vínculos con preocupaciones en Güeros: el de la juventud de la Ciudad de México extraviada; la juventud de la clase media sin rumbo y sin vocación. Eso es lo que encontré en el centro de esta historia y me pareció fascinante.”

Del personaje real, Perches Treviño, le llamó la atención la relación con su papá, quien era doctor:

“Empecé a imaginar esa relación. Del padre médico, bien establecido, y de pronto que su hijo estudia veterinaria. Eso para un médico es: ‘¡No llegó a médico, y luego comete este crimen!’. Aquello me interesó mucho y lo concebí como el centro de la historia, la relación padre e hijo, y la relación entre aquellos dos amigos para meterse al Museo de Antropología.”

Reconstruir escenarios

Museo, que le ha llevado al director tres años y medio para finalizarla, fue filmada en locaciones de la capital, Ciudad Satélite, Palenque, en Chiapas, y también en Guerrero. Filmaron los exteriores del Museo Nacional de Antropología, y en los Estudios Churubusco recrearon los interiores de las salas del fabuloso recinto diseñado por Pedro Ramírez Vázquez en 1964:

“Sandra Cabriada, la diseñadora de producción, creó de manera increíble la sala Maya y unas partes de las Mexica, Mixteca y Zapoteca.”

–También elaboraron réplicas de las piezas, ¿verdad?

–Sí, las construyó un equipo de joyeros, incluso algunos trabajaban como restauradores en el museo. Este equipo concibió unas replicas idénticas muy impresionantes. Eso es una de las partes padres también de la película.

–¿Qué es lo que más le impacta de Perches Treviño y Sardina García, los personajes reales?

–Me sorprende hasta dónde se fueron a meter. Llegaron a una red de narcomenudeo y acabaron con un narco de renombre, El Cabo (Salvador Gutiérrez), quien al ser apresado los delató. Me impactó cómo pasaron de ser dos chavitos de clase media, de [Ciudad] Satélite, a ser perseguidos por la Interpol. Esa esencia sí se halla en el largometraje, de que no son criminales provenientes de los bajos fondos. El filme sigue la psicología de una persona que pasa de ser un traviesillo, a un criminal.

El elenco lo componen la cantante y actriz bonaerense Leticia Brédice, el chileno Alfredo Castro, el inglés Simon Russell, e Ilse Salas y Lisa Owen, de México.

“No sé cómo llegué a todos ellos [los actores]. Efectuamos un casting largo. En el filme hay una mezcla de actores con no actores, casteamos en secundarias de Satélite, las hermanas del personaje que realiza García Bernal son hermanas de verdad… Además, como tengo mi compañía de teatro, me gusta trabajar con personas con la que hago teatro e igual, hay muchos que estuvieron en Güeros.”

Para García Bernal, su personaje fue complejo “debido a que persiste la duda del por qué ambos perpetraron el robo”. Platica que en el tiempo del saqueo “se admitió que se trataba de una banda de ladrones profesionales vinculados con robos a diversos museos del mundo. ¡Lo que menos esperaban las autoridades mexicanas es que fueran dos chicos de clase acomodada que radicaban en Ciudad Satélite!”.

Carlos Monsiváis, enfatiza, “exponía que luego del robo, el museo fue mucho más visitado. La gente iba para ver las vitrinas vacías, lo cual tiene que ver con aquel adagio que dice: ‘No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes’. A raíz de esta película veo al museo con otros ojos, me da una emoción distinta, sobre todo a esta edad que le enseño a mis hijos [Lázaro y Libertad]”.

Ruizpalacios específica que Museo es de mayor vastedad que Güeros:

“Contiene más locaciones. Se ubica en 1985. Fuimos muchísimas veces al Museo Nacional de Antropología para estudiarlo, y es un recinto único. Creo firmemente que es uno de los más extraordinarios del mundo.”

De la edición, resalta el trabajo de Yibran Asuad, a quien lo considera “uno de los mejores del país en ese campo”, mismo que “es doloroso” porque “uno debe estar dispuesto a dejar fuera escenas que te fascinan”. Agrega al respecto: “Salieron muchísimas escenas padrísimas que costaron mucho trabajo lograr, pero que al final entorpecían la narración o el ritmo o el discurso. Es un trabajo largo y doloroso Editamos casi seis meses.”

La música utiliza como base La noche de los mayas (1939), suite compuesta por Silvestre Revueltas para la cinta de Chano Urueta. Remata:

“Esa pieza es la espina medular del sonido de la cinta. Tomás Barreiro, el músico con el que trabajo siempre, realizó unas intervenciones a esa composición de Revueltas, o sea, le sumó unas cosas que la hacen sonar diferente, y aparte creó unas piezas nuevas. Hay un coro de niños. Grabamos con la Orquesta de Macedonia. ¡La música es padrísima!…”

El director de fotografía es Damián García. Tomás Barreiro se encargó de la música. En el sonido estuvo Isabel Muñoz. Bernardo Velasco coordinó el casting. Los productores son Gerardo Gatica, Alberto Müffelmann, Ramiro Ruiz y Manuel Alcalá y de productores ejecutivos contó con Moisés Cosío, Anant Singh, Brian Cox, Robert Lantos y el mismo García Bernal.

Museo se presenta en la 68 Berlinale 18, 20 y 22 de febrero.

Este texto se publicó el 11 de febrero de 2018 en la edición 2154 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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