López Obrador, discípulo de Carlos Pellicer (Audio)

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El pasado 16 de febrero se cumplieron 41 años del fallecimiento de Carlos Pellicer Cámara, quien fuese pilar en la formación política y artística de su paisano tabasqueño, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

A comienzos de 2002, cercana la conmemoración por un cuarto de siglo de haber muerto Carlos Pellicer (en 1977), Proceso encargó al reportero Roberto Ponce entrevistar al político, quien era jefe de gobierno del entonces llamado Distrito Federal, acerca de la importancia que tuvo en su vida el poeta.

Pellicer, nacido en la capital Villahermosa (antes San Juan Bautista) un 16 de enero de 1899 –conforme expresó Gabriel Zaid en su ensayo “Casa a la alegría” (Antología, Colección Popular 95, FCE, 1969)–, si bien hay quien asegura que fue en 1897. Enseguida, ofrecemos para nuestros lectores aquella entrevista, “25 años de la muerte del poeta. ‘Pellicer, definitivo en mi formación’: López Obrador”, para nuestros lectores.

Oda tropical a dos voces

Se trata de hablar sobre Carlos Pellicer, El poeta de América, que este 16 de febrero cumple 25 años de haber fallecido.

Frente a un capuchino recién puesto, Andrés Manuel López Obrador (Macuspana, Tabasco, noviembre 13 de 1953) aguarda al reportero de Proceso solo, en la tercera mesa del segundo piso, junto al balcón cafetero de la librería Gandhi en Miguel Ángel de Quevedo. Bromea con Genaro, uno de los meseros más antiguos del lugar:

“Ya ve, diez minutos y los reporteros de Proceso llegan tarde. Pero los de La Jornada son peor…”

Varias personas en la cafetería simplemente voltean y la conversación se prolongará sin interrupción durante media hora. En ella, el exjefe del Gobierno capitalino evocará a su paisano Pellicer, el poeta; pero también al hombre que marcó su carrera política:
“Mi relación con él fue muy estrecha y definitoria, porque conocí al maestro Pellicer en una etapa formativa muy importante para mi vida. Estaba yo estudiando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM cuando tuve la dicha enorme de conocerlo. Fue una relación espléndida, creo que tuvo mucho que ver con mi formación profesional y política. Yo terminé la carrera y como pasante en la universidad lo acompañé en su campaña como candidato a senador de Tabasco.”

El político recordará versos de memoria. Se le pregunta por qué y justifica:

–Mire, no es cualquier cosa: es mi tierra. En mi caso yo no podía dejar pasar inadvertido a un excelente poeta de Tabasco. Vi a Pellicer un día antes de que falleciera, todavía en su casa de la calle de Sierra Nevada, Lomas de Chapultepec. Estaba bien, pero se enferma a una semana antes de morir y debió encamarse. Fui y al día siguiente habíamos quedado en vernos para un proyecto del Fideicomiso Chontal para el que me llamó.

“Fui y me dijeron que ya había fallecido. Resultó tremendo.”

Para septiembre, López Obrador espera que los vecinos de las Lomas acepten cambiar el nombre de Sierra Nevada por el de Carlos Pellicer Cámara

Senador chontal

El encuentro entre ambos se dio en 1975, cuando Pellicer aceptó ser candidato del PRI a senador por Tabasco (“decisión que no me convencía porque en ese tiempo era yo radical. Ahora ya no, aunque se piense lo contrario”). Suelta una risotada y recuerda:

“Juan Rulfo declaró que las cosas en México iban a marchar mejor ya que iba a haber gente como Pellicer en la política; pero era un poco burlándose, dicho en términos de crítica sutil.

“Se llevaban bien, aunque seguramente a Rulfo no le gustó el que Pellicer haya aceptado la candidatura al Senado, y me acuerdo que llegué con el periódico de la tarde a su casa en Las Lomas: ‘Mire, maestro, lo que dice Juan Rulfo’ Solemne como era, me contestó así, con voz grave: ‘¿Rulfo? ¿Y quién es ése?’.”

Vuelve a reír fuertemente y añade que Pellicer aceptó la senaduría para enarbolar la bandera de los indígenas chontales.

–Los tabasqueños recuerdan que el Pellicer de Villahermosa gustaba llevar sombrero chontal, camisa y calzón de manta, huaraches…

–Sí, pero además no cambia. Así recorre el estado como candidato y cada discurso en su campaña es extraordinario. No se grabó ninguno ni fueron tipeados; pero eran espléndidos. Entonces, yo voy con él a la campaña…

“Era un candidato priista bastante peculiar, con defensas apasionadas en favor de los chontales y del nacionalismo, en contra de las dictaduras. Así lo recuerdo, con su espíritu latinoamericano, sobre todo exaltando a Bolívar.

“Toda nuestra vinculación nació de un propósito: crear un fideicomiso para atender a las comunidades indígenas chontales que iba a empezar con recursos de la venta de unas pinturas de José María Velasco que él tenía en Sierra Nevada, estaba por venderlas. Me llamó para que lo dirigiera.”

Pellicer y López Obrador entraron en tratos con el gobierno federal, incluso hablaron con Víctor Bravo Ahúja, secretario de Educación Pública. Los ocho Velasco fueron evaluados en 7 millones de pesos de la época.

“De repente, el 21 de octubre de 1976, entraron a su casa, amordazaron a Chabelita, su ama de llaves, y robaron los Velasco. Esto, sin duda, fue algo que afectó mucho el estado de ánimo del maestro, y en febrero de 1977 murió. Yo tenía pensado regresarme a la Ciudad de México; pero como estaba este proyecto, me invitaron meses después a ser director del Instituto Nacional Indigenista en Tabasco y ahí empiezo a laborar en comunidades y rancherías.”

Por ello, reconoce que “Pellicer tuvo mucho que ver con mi formación política y con mi vida pública”.

–En las Jornadas Internacionales Carlos Pellicer celebradas en Villahermosa, Tabasco, trascendió que en aquellos años hubo quienes hablando con Pellicer manifestaron que él sospechaba de Miguel Alemán como autor intelectual del hurto (Proceso, 642 y 1085).

–Nunca se ha sabido. Hay muchos rumores y muchas versiones, no me quiero meter en ese terreno… Cuento lo que me consta. Algún día se va a saber, ya tendrán que aparecer los Velasco, porque una gran obra de arte no puede permanecer oculta en ninguna parte del mundo.

Alborea Cananea

El creador de Fobaproa: expediente abierto [Grijalbo, 1999] evalúa a su maestro:

“Sin duda, Pellicer es el tabasqueño más grande del siglo XX y vaya que hay otros muchos. Lo pienso por su poesía, su trabajo museográfico; pero tiene una faceta extraordinaria: siempre se comprometió con las luchas de los pueblos. Cuando Somoza estaba en apogeo en Nicaragua, Pellicer era el presidente del Comité de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua, en contra del somocismo. Ya después, cuando el movimiento sandinista agarra fuerza, crecieron los comités; sin embargo, estoy hablando de la época de la represión somocista, cuando pocos se atrevían a enfrentarse a las dictaduras.”

Cita de memoria un fragmento de “Discurso a Cananea” (Cuerdas, percusión y alientos, 1976):

Cananea, Cananea,
de tus tiros partieron
los primeros alientos de una aurora
que no ha dado la luz que necesito
para decir, de pueblo en pueblo,
que ya no hay tuberculosis producida por el hambre
ni banqueros de bodas de ciento diez mil pesos;
que ya no hay grandes puercos
que hociquean entre la sangre y la traición
–¿verdad, Señor y Dios mío Jesucristo?–
que así Pérez Jiménez y Trujillo y Somoza y Batista
y Rojas, Pinilla y Castillo Armas
–el inefable azul de Guatemala–
(¡sean, pues, más bandidos pero menos ridículos!)
me impiden con su estiércol caminar por mi América.

Destaca que en el sexenio de Díaz Ordaz, Pellicer fue a dar a la cárcel por repartir volantes en el Zócalo en protesta contra la intervención de Estados Unidos en República Dominicana (Proceso, 687). Y también cuando visitó España durante la República, con otros intelectuales mexicanos, como Octavio Paz.

“Pellicer fue muy consecuente, o sea, era un socialista guadalupano, un socialista cristiano. Admirable por su compromiso, más allá de su poesía. De su relación con Paz sólo hay una carta que descubrió su sobrino el pintor Carlos Pellicer López, donde Pellicer vaticina que será Premio Nobel… Hasta en eso acertó, pues nombró a su sobrino heredero de sus papeles y es, como Pellicer mismo, un tabasqueño de primera.

“Vivía en Tabasco debajo de una escalera en el Museo de Antropología que él fundó y lleva su nombre, o sea, era un hombre muy modesto. Su habitación tenía lo mínimo de comodidades, frente a Plaza de Armas, tal como ahora está en su Casa-Museo en la calle de Sáenz en Villahermosa.”

–¿Le mencionó Pellicer algo sobre el 68?

–Estaba indignado, pues siempre estuvo del lado de los movimientos estudiantiles y los jóvenes.

La voz libre

Su ejemplo marcó a las generaciones posteriores de artistas tabasqueños, López Obrador menciona al poeta José Carlos Becerra, muerto en un accidente automovilístico en Italia [1970] siendo muy joven; pero también a otros de su generación, como Ciprián Cabrera Jasso [Pano se suicidó el 11 de marzo de 2012], o Ramón Bolívar.

Habla de pintores como Fontanelly Vázquez [quien murió en 1999]y el grabador recién fallecido Férido Castillo (Proceso, 1317):

Pellicer impulsó mucho al notable acuarelista Miguel Ángel Gómez Ventura (cuya biografía El otro canto del Usumacinta acaba de publicar el periodista Bartolo Jiménez Méndez). Y a Férido, “quien también vivió como Pellicer, sencillo, en una casa de lámina de cinc, de tabla, por la cerrada de Pedro Fuentes, cerca del mercado”.

–¿Qué admira más de la poética de Pellicer, sus versos épicos, los intimistas, los religiosos, los del paisaje?

–Me gusta más la poesía social, aunque se hable de que es panfletaria. Como aquellos versos de “Jesús, te has olvidado de mi América” [Piedra de sacrificios, 1924], “Huelga de Cananea, alborea” [en realidad el poema se llama “Discurso a Cananea”], “Oda a Cuauhtémoc” (“¿Quieres saber quién es Cuauhtémoc?, es una espada en medio de un jardín”). Y claro, Oda tropical a cuatro voces

“Realmente es suculento leer a Pellicer. Nuestra relación fue muy estrecha, yo estaba en una fase formativa. Me ayudó mucho conocer a un gran poeta consecuente con sus ideas y actitudes, pues el maestro Pellicer era un hombre entero, con ideales, principios y un sentido del humor incomparable. De las mil cosas que tenía en la entrada de su casita, recuerdo unas tarjetitas que dan para las fiestas y a sus visitas se las extendía como broma: ‘No habrá recepción’. La evocación de Pellicer me genera hasta sentimientos, por lo bueno que era.”

–¿Nunca tocaron el tema de la homosexualidad?

–No. Pero Pellicer era un hombre muy liberado. Muy abierto. En el Museo de Tabasco andaba en calzoncillos de manta, si no es que desnudo. Desgraciadamente por el machismo del trópico, la imagen de Pellicer tiene que ver más con su homosexualismo. El tabasqueño en general desde luego que reconoce a Pellicer; pero le regatea su grandeza por la homosexualidad, algo que me parece absurdo.

“Carlos Pellicer prácticamente no se conoce en México y es una lástima. Poemas como ‘Segador’ o ‘Sembrador’ [6, 7 poemas; 1924] no son difíciles para el tabasqueño; pero no ha tenido suficiente difusión, aunque cada año que pasa crece como si fuera un árbol, una ceiba de corpulenta figura.”

Desde 1997, con el Homenaje Nacional por sus 100 años, una calle en el barrio Los Contemporáneos de Nepantla de Sor Juana [Inés de la Cruz, Tepetlixpa, Estado de México] lleva el nombre del poeta. Para este año [2002], López Obrador propone:

“Ojalá que los vecinos de Las Lomas y los habitantes del Distrito Federal, porque no se trata de imponer nada, acepten el propósito que el 16 de septiembre podamos ir allí y poner el nombre de Carlos Pellicer a esa calle en Sierra Nevada. En el Centro Coordinador del INI, cuando fui director en Nacajuca, en La Chontalpa, coloqué una escultura del maestro en medio.

“Después de Pellicer, todos los tabasqueños somos de segunda.”

–Los indígenas chontales siguen en la miseria. ¿Ha sido traicionado el ideal pelliceriano?

–Se avanzó desde el Plan Chontalpa, pero son acciones que requieren continuidad. Tienen que ver mucho con las convicciones, porque mira: Cuando Pellicer estaba pugnando por la creación del fideicomiso chontal, la discriminación a los indígenas era muy fuerte.

“Teníamos al gobernador Mario Trujillo García [1920-2007] exactamente en esa época, de 1971 a 1976, quien decía que en Tabasco no había indios, y de eso hay constancia porque el director adjunto del INI fue en esa época a hablar con el gobernador: ‘Oiga, queremos poner un Centro Coordinador Indigenista en Tabasco’, y Trujillo respondió: ‘Antropólogo, si aquí no hay indios’.

“En este siglo quien habla mal de los indígenas resulta un hereje. Ya las circunstancias son otras. Pellicer, con su actitud política para senador, se adelantó a su tiempo”, concluye AMLO.

https://www.proceso.com.mx/187008/pellicer-definitivo-en-mi-formacion-lopez-obrador

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