Diálogos por la democracia

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Todavía no inician de manera formal las campañas electorales y ya arrecia la guerra sucia y las estrategias de miedo. El nuevo spot del PRI amenaza con la desaparición, como por arte de magia, de todas las instituciones y los apoyos gubernamentales en caso de que “ya sabes quién” gane en los comicios presidenciales del próximo 1 de julio.

Recientemente un internauta puso en circulación un videojuego donde los participantes tienen como objetivo matar a la mayor cantidad de ciudadanos posibles antes de que cumplan con su obligación ciudadana de emitir su voto. Y el fin de semana pasado, el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, lanzó deleznables epítetos racistas en contra de los integrantes del principal partido opositor: Morena.

Recordemos también cómo el año pasado, en el día previo a las elecciones para gobernador en el Estado de México, en múltiples oficinas de Morena de esa entidad aparecieron cabezas de puerco y cruces ensangrentadas. Y el mismo día de los comicios –el domingo 4 de junio– se distribuyeron cientos de miles de volantes con calumnias en contra de la candidata de Morena, Delfina Gómez, y se realizaron miles de llamadas con amenazas violentas en contra de quienes estaban registrados como representantes de casilla del mismo partido.

También debemos tener presente la reciente aprobación de la Ley de Seguridad Interior, una norma que viola flagrantemente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al intentar legalizar la militarización de la seguridad pública y evitar la rendición de cuentas de las Fuerzas Armadas por los abusos sistemáticos de sus integrantes a los derechos humanos. En caso de que las estrategias de miedo y de intimidación no funcionen para desalentar la participación ciudadana en las elecciones, el régimen autoritario se estará preparando para recurrir directamente a la fuerza.

No es suficiente el hecho de que sólo nos indignemos frente a este escenario tan problemático. Nosotros, como ciudadanos, también tenemos la responsabilidad de hacer nuestra parte para elevar el nivel del debate público.

Las seis semanas de “intercampaña”, entre el fin de las campañas internas de los partidos el domingo 11 de febrero y el inicio de las campañas oficiales el próximo 30 de marzo, constituyen una excelente oportunidad para que la sociedad mexicana tome la palestra e imponga una nueva dinámica al debate político-electoral. Urge hacerlo ahora, antes de que la voz ciudadana se pierda entre el alud de anuncios, bots, cancioncitas y espectaculares de los partidos y los candidatos que se lanzarán con el inicio formal de las campañas.

La democracia es demasiado importante para dejarla solamente en las manos de las instituciones electorales o de los partidos políticos. No podemos confiar ciegamente o darles un cheque en blanco al Instituto Nacional Electoral, al Tribunal Electoral o a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales; tampoco al PRI, al PAN, al PRD o a Morena. A todos, absolutamente a todos, debemos exigirles que cumplan estrictamente con sus mandatos legales y con sus compromisos para con la ciudadanía.

La democracia no se construye con ciudadanos “confiados” que esperan que otros hagan el trabajo que les toca a ellos, sino con ciudadanos críticos y participativos que defienden sus derechos. La democracia no es un regalo o una dádiva entregada desde las altas esferas del poder a la población, sino el resultado de una lucha social cotidiana desde abajo.

Hoy, son 88 millones de ciudadanos mexicanos los que cuentan con su credencial de elector; de ellos 26 millones, casi 30%, tienen menos de 30 años. Y 15 millones, 17% del total, son menores de 25 años; es decir concurrirán a las urnas por primera vez el próximo 1 de julio.

Estamos en buenas manos.

Es falso que los jóvenes de hoy sean apáticos, distraídos o incultos. Con cada tuit, con cada intervención en aula, con cada blog, con cada voto y con cada protesta nos demuestran que están a la altura de las circunstancias históricas, listos para canalizar su justificada indignación y su legítima desconfianza por vías pacíficas para participar en la construcción de un México mejor para todos y todas.

La enorme responsabilidad y compromiso de la nueva generación quedaron demostrados y comprobados con su histórica participación en las labores de rescate después de los trágicos sismos del pasado mes de septiembre. Este mismo espíritu de participación, de conciencia y de solidaridad tendría que manifestarse de nuevo ahora en la coyuntura de una de las elecciones más importantes en la historia del país.

En este contexto, el 14 y 15 de febrero pasados nació la nueva iniciativa universitaria “Diálogos por la democracia” (véase: www.dialogosdemocraciaunam.mx) con la celebración de su primer evento: la conferencia internacional “Democracia y autoritarismo en México y el mundo, de cara a las elecciones de 2018”, donde hubo más de 50 ponentes de México y el extranjero cuyo material es un valioso aporte al debate plural sobre la situación actual y la trayectoria histórica del sistema político mexicano en el contexto internacional.

Esta iniciativa universitaria busca precisamente superar la guerra sucia y generar espacios para un auténtico diálogo de ideas con absoluto respeto a la enorme diversidad ideológica de la comunidad universitaria. Nuestro objetivo es promover el acercamiento y la colaboración de especialistas con el fin de impulsar la investigación, la difusión, la reflexión y la acción de la comunidad universitaria sobre los diversos temas relacionados con la teoría y la práctica de la democracia y el autoritarismo en México y el mundo.

Específicamente, en la actual coyuntura electoral la iniciativa “Diálogos por la democracia” generará espacios de discusión en las diferentes entidades académicas de la UNAM en torno a la cultura democrática, dará seguimiento a los acontecimientos más importantes del proceso electoral, ofrecerá formación y asesoría a la comunidad universitaria y la sociedad en general sobre derechos y obligaciones en materia electoral, y promoverá la participación de ciudadanos como observadores electorales acreditados ante el INE.

¡Ya basta de guerra sucia! Elevemos el nivel. La democracia es nuestra.

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www.johnackerman.blogspot.com

@JohnMAckerman

Este análisis se publicó el 18 de febrero de 2018 en la edición 2155 de la revista Proceso.

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