“Lo difícil es sacudirse la tontera”, dice la cineasta Lucrecia Martel en el CCU

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU) estaba reventando de jóvenes efusivos para escuchar a la cineasta argentina Lucrecia Martel.

La clase magistral de entrada libre, organizada por la Cátedra Ingmar Bergman y el Festival Universitario de Cine (FICUNAM), se llevó acabo ayer miércoles a las 16:30 horas.

La directora de los largometrajes La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y más recientemente, Sama, dio una conferencia de dos horas sobre el cine, el sonido, los procesos creativos y la vida.

Martel comenzó la charla, nerviosa, revisando su libreta de apuntes casi llena, donde anota tras cada presentación los puntos que olvidó mencionar. Pero conforme pasó el tiempo, fue llenándose de seguridad ante sus atentos espectadores, quienes la miraron apabullados por las dos horas de duración.

“¿Cuántos de aquí vienen del que consideran el barrio más peligroso de la ciudad?” Preguntó la realizadora. Solo uno de los asistentes levantó la mano. “Hago este experimento en todo el mundo y la respuesta siempre es similar. Hay que darnos cuenta de que los que hacemos cine somos la supremacía blanca: los blancos, los más o menos blancos o los que nos creemos blancos. Es decir, la clase media”.

Habló de la importancia de observar nuestro alrededor, de escuchar a las personas, de entender en dónde estamos parados y desde dónde contamos nuestras historias. “Hoy en día no es difícil conseguir los medios para hacer una película, lo difícil es sacudirse la tontera”.

Para ella, el secreto de saber escribir viene del oído. La gente nunca dice lo que quiere decir, sino que los conflictos se esconden dentro de las pláticas cotidianas. “Los diálogos tienen que tener ausencias. Al escribir nos dominan los preconceptos y el lugar común”, dijo.

“La tensión se crea cuando comenzamos a romper los lugares comunes. Cualquier expectativa que se rompa ya es un lugar de tensión”.

La realizadora, de 51 años, contó que su cine se apoya mucho en el sonido. “Nuestro mundo está invadido por las imágenes y olvidamos el sonido. El sonido necesita más tiempo y te vuelve más humilde”.

Y sugirió a los cineastas -o futuros cineastas- que encuentren su propio método. “Yo solo vengo a compartirles mi proceso”.

Lucrecia Martel es una invitada especial del Octavo FICUNAM y participó en otra mesa llamada “El sonido y las letras”, junto al estadunidense Kent Jones, este jueves 1 de marzo.

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