Standard & Poor’s advierte riesgos si cambia política económica de México o fracasa renegociación del TLCAN

Las oficinas de Standard and Poors. Foto: AP / Henny Ray Abrams Las oficinas de Standard and Poors. Foto: AP / Henny Ray Abrams

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) advirtió que un cambio negativo en la política fiscal y económica por parte del próximo gobierno de México, o un fracaso en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la obligarían a disminuir las notas soberanas del país.

La calificadora con sede en Nueva York señaló lo anterior al ratificar la calificación para la deuda mexicana en moneda extranjera de México ubicada en “BBB+/A-2” y para los compromisos en moneda local en “A-/A-2”.

“Una alteración inesperada en los vínculos comerciales y de inversión entre México, Estados Unidos y Canadá, o un cambio negativo no previsto en las políticas fiscales u otras políticas económicas posteriores a las elecciones que se llevarán a cabo en julio en México, podría afectar las expectativas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) del país”, puntualizó.

Y agregó que un bajo crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), en combinación con déficits fiscales mayores que los esperados, dificultaría que el próximo gobierno estabilice su deuda como porcentaje del PIB en los siguientes dos años.

De manera similar, acotó, cambios inesperados en las políticas del sector de energía, incluidas medidas que debiliten la salud financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) o de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), podrían aumentar los pasivos contingentes potenciales del soberano.

En suma, advirtió, la erosión gradual resultante del perfil financiero del soberano elevaría la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante shocks adversos, “lo que nos llevaría a bajar las calificaciones soberanas”.

De hecho, señaló que la perspectiva “estable” de la calificación actual refleja la expectativa de la continuidad de las políticas económicas en los próximos dos años, junto con una política fiscal que contenga el nivel de deuda del gobierno general.

“En el largo plazo, el crecimiento económico más rápido y una consolidación fiscal mejor que la que esperamos podría fortalecer los perfiles fiscal y externo de México. Esto, aunado al desarrollo continuo de los mercados de capitales locales y a un historial más largo de una política monetaria creíble seguida por el banco central, podría reducir las vulnerabilidades externas y llevarnos a subir las calificaciones soberanas en los próximos dos años”, precisó.

S&P señaló que las calificaciones de México son reflejo de su historial de cautelosas políticas fiscales y monetarias, lo que ha contribuido a limitar los déficits gubernamentales y a mantener una baja inflación, así como un nivel moderado de deuda externa.

Para la calificadora, la combinación de políticas económicas previsibles y una economía flexible ha permitido que el país se ajuste a las cambiantes condiciones internacionales, entre ellas, una caída considerable en el precio del petróleo en 2014, la volatilidad del tipo de cambio y la incertidumbre sobre el destino del TLCAN, al tiempo que mantiene un crecimiento estable y contiene la inflación.

De igual manera, consideró que la independencia del banco central del país cuenta con la credibilidad del mercado con base en su capacidad para mantener bajos niveles de inflación.

En su evaluación institucional de México, resaltó la madurez de su democracia, en la que los partidos comparten de manera creciente el poder en los niveles de gobierno nacional y local. “La democracia ha traído estabilidad y cambios regulares de gobierno en el país; sin embargo, no ha reducido la percepción de corrupción y de una débil aplicación de la ley”, advirtió.

Hacienda positiva

En este contexto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) consideró como “una señal positiva” la decisión de Standard & Poor’s de mantener la “perspectiva estable” de la economía mexicana en su más reciente calificación de la deuda en moneda extranjera y los compromisos del gobierno federal en moneda local.

“La ratificación de la calificadora S&P es una buena señal del reconocimiento a la política económica de México, que ha mejorado notablemente sus perspectivas en el último año. En julio de 2017 la propia calificadora había revisado la perspectiva de la calificación soberana de México de negativa a estable, con el argumento de que nuestro país estaba respondiendo adecuadamente a presiones externas y volatilidad financiera”, señaló en un comunicado.

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