Felipe Villanueva para jóvenes, de María Eugenia Leefmans

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Historia, música, dibujos y narrativa de aventuras conjugan la biografía Felipe y su música. Cuéntame de Felipe Villanueva (Fondo Editorial Estado de México, Colección Lectores Niños y Jóvenes, 54 páginas), de la escritora caraqueña María Eugenia Leefmans, quien presentó la segunda edición durante la 39 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FIL).

El volumen con pasta dura trae de obsequio un disco compacto que incluye 18 piezas del compositor mexiquense Felipe Villanueva Gutiérrez (Tecámac, 5 de febrero de 1862-28 de mayo de 1893), entre las que destaca su inmortal “Vals poético”, ejecutadas al piano por la polaca-mexicana Eva María Zuk, fallecida apenas el 27 de febrero de 2017 –y cuyo debut como concertista se dio a los 10 años de edad con la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

De ahí que María Eugenia Leefmans comience su relato de Villanueva de manera peculiar; la creemos ver dormitar enroscada entre un pentagrama maternal de notas aladas que le brindan los pinceles a colores del ilustrador (y muralista) Carlos Alberto Badillo Cruz (Tepetzintla, Veracruz), manifestando:

“Eva María Zuk toca muy bien el piano. Ella me enseñó a disfrutar de la música de Felipe Villanueva…”

Y enseguida, aparece una banda festinando por la calle una vez que dentro de su casa se ve al futuro violinista y pianista que ha llegado al mundo:

“Te cuento que Felipe de Jesús Villanueva Gutiérrez es nativo del municipio de Tecámac. Cuando nació, pasaba por la puerta de su casa una sonora banda de viento invitando al pueblo a reunirse en el jardín; era el 5 de febrero de 1862. Felipe formó parte de una familia de once hermanos. Él fue de los menores; el mayor, José Luis, ya era violinista.”

La investigación llevada a cabo por Leefmans recoge momentos increíbles pero ciertos en la vida de “Felipillo”, relatados con magistral sencillez: el niño Villanueva escribió una cantata titulada El retrato del benemérito cura Hidalgo a los diez años de edad. En la Ciudad de México no le validaron sus estudios en el Conservatorio, amén de sufrir bullying del hijo de su maestro de piano, por lo que debió volver a buscar la paz ensayando cerca de la laguna de Tecámac. En 1892 con sus colegas Ricardo Castro, Gustavo E. Campa y Carlos J. Meneses creó la Sociedad Anónima de Conciertos. Apoyados por el porfirista José Yves Limantour Marquet, fundaron la primer gran Orquesta Sinfónica Nacional.

Por fin, “al asumir la presidencia de la república don Porfirio Díaz [y]en el Estado de México gobernaba don José Zubieta, Felipe Villanueva gozaba de gran prestigio… para fines del siglo XIX, era un compositor consagrado”.

Acabó la polca “Un recuerdo”, y de pronto el artista murió de 31 años.

Guajira venezolana

De nacionalidad mexicana y radicada en el Estado de México, María Eugenia Leefmans no es ajena a las novelas históricas. Además de los libretos para ballet Mi niña se llamaba Leona (inspirada en la heroína Leona Vicario) e Inés (en Sor Juana), ha publicado más de 15 libros de poesía y narrativa:

Sobre la tierra extraña; Muchas lunas después; Los fantasmas huyeron; Estampas toluqueñas; Tú, que intentas volar; Cuéntame de Sor Juana Inés de la Cruz; La dama de los perros (Premio Internacional de Narrativa “Ignacio Manuel Altamirano” de la Universidad Autónoma del Estado de México, 2000); Fuera del paraíso (Premio Nacional de Novela para Escritoras “Nellie Campobello”, por el Instituto de Cultura de Durango, 2010); La noche en el maizal; La metamorfosis de Inés; Furia melódica.

La contraportada de Lluvia, su novela premiada en el Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario “Sor Juana Inés de la Cruz” en 2011 (Proceso, 2122), dice:

Una indígena de la guajira venezolana crece física e intelectualmente al lado de su hijo de leche, el niño que amamantó y que, con el tiempo, se transforma en abogado y pensador de alta estima: José María Heredia. A través de la mirada amorosa que percibe en los recuerdos de Lluvia, personaje ficticio creado por María Eugenia Leefmans, podemos acercarnos a la vida del poeta y político de quien se dice nació en Cuba, pero en esta novela la autora no sólo nos lleva hacia otro origen, sino también a un desenlace insospechado.

El CD de Felipe y su música. Cuéntame de Felipe Villanueva interpretado por Zuk, abre con las mazurkas “Sueño dorado” y “En el baile”. Siguen los tonos sombríos de “Lamento a la memoria del gran patricio Benito Juárez”. Tres mazurkas más e “Idolina” en invitación al cortejo. Las danzas humorísticas “Algo se pesca”, “¿Y por qué?”, “¡Oh, la lá!” y un impecable Minueto. Las danzas “Cupido”, “Venus”, “Adán” y “Eva” culminan con el vals lento “Causerie”, “Vals poético” y “Un sueño después del baile”.

En el Pabellón del Fondo Editorial Estado de México, de la 39 FIL UNAM y acompañada de Yocabet Mondragón Romero, Leefmans, radicada en Toluca, Edomex, al presentar su libro el 24 de febrero rindió homenaje a la fina pianista nacida en Lodz, Polonia:

“Agradecemos a quienes hicieron posible incluir en esta edición el disco compacto con la música de Felipe Villanueva, interpretada por la maestra Eva María Zuk: Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Nuestro especial agradecimiento al Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (Cenidim).”

Este texto se publicó el 4 de marzo de 2018 en la edición 2157 de la revista Proceso.

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