Dos libros sobre teatro penitenciario

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Jorge Correa ha dedicado su vida entera a hacer teatro con los presos en diferentes cárceles de la República mexicana. Ahora reúne toda su labor, sus reflexiones y su metodología en dos volúmenes que acaban de dar a luz. Buzo de aguas negras, el primero, y STRAP, el segundo.

Editado por Plataforma Contemporánea de Arte y Cultura, los dos tomos abordan la figura y la actividad de Correa desde diferentes perspectivas: Entrevistas, cartas, poemas, agradecimientos, ensayos y textos especializados. En el concepto de Buzo de aguas negras, considera que se ha sumergido hasta los infiernos más profundos para emerger, pero no solo, sino acompañado de seres recluidos que han encontrado en el teatro una experiencia de libertad.

Como instructor, maestro, autor y compañero, Jorge Correa ha formado, guiado y llevado a estos reclusos a la práctica escénica. Son casi cuarenta años que su campo de acción son los Centros de Readaptación Social y Las Islas Marías. En estos espacios implementa talleres, presenta sus obras de teatro escritas especialmente para ese público, y adapta, escribe, ensaya y estrena obras donde los reos son los protagonistas.

El deseo de Correa al dejar testimonio de esta experiencia y de sistematizar las formas de trabajo que ha desarrollado, se cumple con estos dos libros, hechos en colaboración con Dea Arjona, María Luisa Rubio y Omar Madrigal.

En el primer volumen, Buzo de aguas negras, conocemos el camino de Correa a través de una serie de entrevistas realizadas por Madrigal y Arjona, donde nos cuenta desde su participación en la matanza del 68 hasta sus experiencias con personajes reconocibles que estuvieron presos, como Gilberto Flores Alavez, Jorge Díaz Serrano y Zindy Abreu. También hay entrevistas de reclusas, como es el caso de Rosa María Leyva que estuvo en la cárcel y que al salir se profesionalizó en Ciencias Políticas y ahora dedica su vida al Teatro Penitenciario.

“Si antes descifré el encierro por dentro –dice–, ahora tengo la obligación de descifrar la libertad.”

La tortura, el sufrimiento y la soledad que se pudo haber vivido, se potencializa en este hacer teatro y querer compartir con otros el proceso. Son testimonios entrañables en donde la prisión y el teatro hacen una química en ebullición.

En el segundo tomo, Jorge Correa se dedica a detallar la metodología que implementa en sus talleres y que ha transmitido a diversos instructores para continuar con el Teatro Penitenciario. Incorpora distintas metodologías, principalmente las de Brecht, Stanislavsky y Grotowsky, y trata de involucrar de manera emotiva al interno: realiza trabajos de sensibilización biomecánica, manejo de energía y desarrollo humano.

En este tomo, Lilian Vaney, Dea Arjona y Rosa María Zabal lo entrevistan y profundizan en casos concretos, como en el montaje de Hamlet en el Cefereso No, 12 de Guanajuato, incluido dentro de la programación del Festival Cervantino en el 2014, y los testimonios y dibujos de los reclusos durante su experiencia en La vida es sueño, escenificada en el Cefereso de Hermosillo con la técnica del STRAP.

Buzo de aguas negras y STRAP son dos libros que nos sumergen en un mundo poco transitado y que nos da luz en la concepción del teatro como creador de imaginarios que rompe realidades y crea otras.

Este texto se publicó el 4 de marzo de 2018 en la edición 2157 dela revista Proceso.

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