Alfonso Borbolla interpreta a Carlos Salinas en la serie “El César”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En la serie de televisión sobre la vida del boxeador mexicano Julio César Chávez, titulada El César, el actor Alfonso Borbolla recrea a Carlos Salinas de Gortari (presidente de México 1988- 1994), por lo cual ha estado en la mira del público.

El César fue producida por Disney Media Distribution Latin America y BTF Media para Telelmundo y TV Azteca. Aquí se aprecian 13 años 11 meses y 14 días de la carrera de Chávez cuando lo tenía todo: familia, dinero, fama y miles de seguidores.

Se ve también su acercamiento con bandas de narcotraficantes, sus relaciones amorosas con estrellas de la pantalla chica y sus acercamientos con las esferas más altas del poder político del país. Uno de sus amigos era Salinas de Gortari, y Borbolla aceptó interpretarlo porque no sólo se trataba de imitarlo:

“Cuando platiqué con los directores (Alfonso Pineda, Alejandro Aimetta y Jero Rod-García) sobre cómo iba a ser el personaje de Salinas de Gortari, sí estaban buscando que me pareciera muchísimo al original: la calva, el bigote, hasta buscaron cómo empujarme las orejas y que se vieran un poco más grandes, e hiciera sus ademanes, pero se destacó que no queríamos realizar una imitación, porque las imitaciones muchas veces son planas, es decir, se dejan las escenas en segundo término, y no queríamos que eso pasara. Tampoco se trataba de crear una sátira o una caricatura del personaje. Físicamente me parezco mucho, pero lo importante era aprovechar el personaje para contar la historia, ese fue el propósito central.”

–¿En qué se basó para elaborar al personaje Salinas de Gortari? –se le pregunta en entrevista.

–Investigué lo más que pude del expresidente. Vi muchos materiales en video, como entrevistas que son de fácil acceso en YouTube, y procuré hallar textos tanto de su época como presidente y de su historia de vida. Me interesaba saber un poco de dónde venía y cómo era su familia. Me sorprendió que encontré mucho menos información de la que creí que iba a encontrar. Encontré un documental por ahí, algunos ensayos escritos y di con un libro que me parece que era de todos sus hermanos y de él, pero estaba agotado en todas las librerías.

“Con todo lo que exploré, más el trabajo con los directores, escritores y el actor Armando Hernández, quien protagoniza a Chávez, logré la interpretación.”

–¿Fue difícil darle vida a su personaje basado en el presidente que al principio de su sexenio se creía que iba a sacar adelante a México, pero después resultó que no?

–Sí y no. Cuando uno se enfrenta a actuar a un personaje de cualquier naturaleza, sea histórico o no, haya vivido lo que sea, lo importante es no juzgarlo, de lo contrario se empieza a interpretar a uno mismo. Estás interpretando una opinión tuya con respecto a algo, y ese no es el chiste. Por eso investigué y fue fascinante para mí leer sobre la época, lo que pasó en su sexenio.

“Alguien por ahí tuiteó que le gustó mucho sobre El César que era contar la vida de un hombre como pretexto para contar la historia de una época del país. Es interesante ser una pieza de ese engranaje completo que es El César como serie, que no sólo se refiere a una personalidad como Julio César Chávez, sino de los años ochenta y noventa del país, una época importante en México.”

Los políticos

–¿Qué opina de que los políticos mexicanos se retomen en las series de televisión?

–Depende del tratamiento que se le dé en cada caso particular. En El César la intención no es revelar secretos, ni inventar chismes. Todo lo que sucede se basa en hechos reales que están a la mano de todo el público, no teníamos información clasificada. Retomar a personajes del pasado nos sirve para mirarnos al espejo, ver qué ha pasado y qué ha funcionado y qué no. Es un buen ejercicio ante las elecciones para presidente qué sucederá en el país. Además, aquí es interesante conocer la historia de Julio César Chávez, una figura que creció tanto que trascendió el deporte y rozó las esferas del narcotráfico, la política y el espectáculo.

–¿Usted conocía la vida de Chávez?

–No tan a fondo. Sí es una historia inspiracional y es verídica. Es un deportista excepcional. Como decía, es interesante ver el pasado de México, lo que pasaba con Salinas de Gortari y el problema de los narcos.

–¿Qué le parece esa relación que tuvo Chávez con Salinas de Gortari y lo que se ve en la serie?

–Intentamos no caer en el documental, no era el propósito, sino en lo dramático. La relación entre Salinas de Gortari y Chávez empieza siendo puramente utilitaria, en la que al partido le conviene estar junto a este personaje y utilizarlo con fines proselitistas, pero termina convirtiéndose en una relación amistosa y de admiración. Que no se nos olvide que estamos contando la historia de personas, y Salinas es una persona. ¡Claro!, había mucha política detrás de esa relación, pero igual había un afecto real, una admiración real mutua.

–¿Eso lo sabía el público mexicano?

–Creo que sí. Entonces estaba muy chavo y no lo recuerdo muy bien y además no soy muy fan del boxeo, pero cuando me puse a investigar, advertí que se sabía que Chávez iba a campañas de Salinas de Gortari, que estaban juntos en actos públicos. Creo que, a Chávez, viniendo desde donde venía y teniendo la educación que tuvo, le fascinaba ser amigo del presidente de México. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) no estaba bien parado después de todo lo que había pasado en el temblor de 1985 y necesitaba volver a reconectar con la gente.

–¿Qué es para usted representar a este personaje tan polémico, tan presente en la política actual mexicana?

–Actoralmente fue muy enriquecedor porque es un personaje muy complejo, además a lo largo de todos estos años, el mexicano ha seguido construyendo esa imagen en el inconsciente colectivo de quién fue Salinas de Gortari. Mi propósito como actor era que, aunque fuera por un instante la gente regresara a sentir eso que muchos mexicanos sintieron en esa época. Salinas de Gortari era un tipo tremendamente carismático y tenía un plan que muchísimos mexicanos le creímos, que íbamos a entrar al primer mundo, que el progreso y el desarrollo de México estaba creciendo.

“De pronto todo eso se cayó, ahora lo vemos diferente, pero mi objetivo era que cuando menos por un momento la gente al ver la serie dijera: ‘¡Qué carismático!’, ¡qué simpático!, ¡sí te creo!’ porque así nos la jugó a todos. Esa fue mi finalidad, no sé si lo logré.”

Al final, Alfonso Borbolla destaca que a El César le está yendo bien. Y alabó el trabajo de BTF: “Fue excepcional y la serie se ve de muy buena manufactura, con estupendas actuaciones, buena producción y la foto está muy cuidada.”

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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