Alfonso Romo y las “dudas” sobre su ética de negocios

En un entorno electoral en que el combate a la corrupción se convirtió en una clara exigencia del electorado, las “dudas” que manifestó una articulista del periódico estadunidense The Wall Street Journal sobre la ética de negocios de Alfonso Romo, el enlace de Andrés Manuel López Obrador con los empresarios, se convirtieron en un proyectil contra la imagen de honestidad en la que el tabasqueño ha fundamentado su campaña. Aunque Romo salió legalmente indemne de los señalamientos desde hace años, aún no puede evaluarse su impacto en la guerra de acusaciones que caracteriza este proceso electoral.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En 2002, el empresario Alfonso Romo Garza vendió a bajo costo las acciones de Savia, una empresa que presidía, pero se quedó con una participación que poco tiempo después le generó una ganancia de cientos de millones de dólares, a espaldas de sus socios originales.

El cuestionamiento es ético, según el artículo Cómo hacerse rico rápidamente en México, publicado por Mary Anastasia O’Grady el pasado 26 de febrero en The Wall Street Journal y que en la prensa mexicana, particularmente en los noticiarios de Televisa, se reprodujo provocando que Andrés Manuel López Obrador saliera en defensa del magnate, que coordina su relación con el empresariado y está perfilado como futuro jefe de gabinete.

López Obrador calificó a Romo Garza como un “empresario ejemplar”, para luego arremeter contra Televisa como no lo había hecho, al menos desde el inicio de la precampaña, en diciembre, aseverando incluso que, hasta ese 26 de febrero, la televisora “se había portado bien”.

“Nosotros le agradecemos mucho a Alfonso Romo, porque es un empresario que tiene dimensión cívica y social. Es un empresario que merece todo nuestro respeto, tiene todo nuestro apoyo, nos ha ayudado mucho, y por eso precisamente es que Televisa está atacándonos, pero es propio de la temporada”, expresó Andrés Manuel en Monterrey, donde tiene sus negocios el empresario.

El artículo de The Wall Street Journal se dirige a la integridad y conducta ética, uno de los pilares del discurso del candidato presidencial, y en el caso de su colaborador, con los empresarios, a quienes han prometido tranquilidad y respeto a ellos y sus inversiones.

“No está claro que el señor Romo sea el mejor portavoz del espíritu empresarial ético. Al menos una transacción comercial, en la que obtuvo una gran ganancia, dejó dudas sobre su compromiso con la transparencia y la responsabilidad fiduciaria”, expuso O’Grady.

En el contexto del asunto Romo, dos escándalos: las irregularidades por 5 mil 251 millones de pesos detectadas por la Auditoría Superior de la Federación en la gestión de Rosario Robles al frente de dos secretarías de Estado, que necesariamente tocan al candidato del PRI, José Antonio Meade, y las revelaciones sobre un esquema de presunto blanqueo de fondos que se investigan al frentista Ricardo Anaya Cortés.

“Se escudan en un periódico extranjero que da a conocer la noticia, cuando muchas veces esos periódicos inventan noticias. A ese periódico en particular, el Wall Street Journal, lo tuve que demandar porque me difamó. No sólo por venir del extranjero una noticia es veraz, y aquí lo que lamento es que Televisa, Loret de Mola, que es muy dado a dar información que beneficia al régimen, hoy se lanzó contra Alfonso Romo”, insistió el aspirante de Morena.

Hasta entonces, las expresiones de López Obrador hacia los medios habían sido tersas, excepto por alguna aclaración a Reforma sobre una encerrona de la cúpula de Morena en Puebla, así como su desencuentro con Jesús Silva Herzog y Enrique Krauze, entre otros. Tras el reclamo, el candidato reiteró su confianza en Romo y lo presentó como futuro jefe de su gabinete.

Un pleito de familia

El asunto aludido por el WSJ lleva unos tres lustros. Se trata de uno de los conflictos más sonados en los últimos años en la élite empresarial regiomontana, debido a que los principales demandantes contra Alfonso Romo fueron sus suegros, Alejandro Garza Lagüera y Consuelo Rangel.

Garza Lagüera es hijo de Eugenio Garza Sada, heredero de un clan con siglos de influencia política y económica, que fue asesinado en 1973. Alfonso Romo es descendiente de Evaristo Madero –y por lo tanto, sobrino-nieto de Francisco I. Madero– y contrajo nupcias con Maca, la hija de Alejandro Garza.

Romo aún no cumplía 30 años cuando ya había alcanzado la cima dentro de Valores Industriales S.A., el holding de los Garza Sada, desde el que manejaban numerosas industrias y ahora convertida en FEMSA, empresa cuya columna vertebral la constituyen Coca-Cola y Oxxo, las cuales construyó Romo.

Sin embargo, el empresario y su suegro se separaron del clan, compraron Cigarrera La Moderna y, luego de venderla a la British American Tobacco, diversificaron sus inversiones reuniéndolas en Grupo Pulsar: la casa de bolsa Vector; alguna participación en medios de comunicación; intereses en telefonía; bienes raíces, y los negocios agroindunstriales y los transgénicos –un sueño de Romo Garza, que es ingeniero agrónomo– a través de Savia y su filial Seminis.

El negocio no prosperó, entre otras razones por la cancelación de inversiones en Estados Unidos relacionadas con las protestas de medioambientalistas contra los transgénicos. Con pérdidas y deuda, logró vender acciones de Seminis, entre éstas las de Garza Lagüera, a la empresa estadunidense Fox Paine por 266 millones de dólares.

Romo se mantuvo como accionista minoritario y administrador. Un año y dos meses después, Fox Paine vendió Seminis a Monsanto por mil 400 millones de dólares, con lo que Romo obtuvo una ganancia de 275 millones de dólares.

Alejandro Garza Lagüera vio disminuido su capital y acusó a Alfonso Romo de haberlo convencido de vender. Lo responsabilizó de “manejos dudosos”, mientras que el yerno alegaba que el padre de su esposa no había querido invertir en Fox Paine y luego se negaba a cumplir las prestaciones acordadas en la primera venta.

El asunto se volvió una maraña jurídica. El 7 de junio de 2005 un grupo de accionistas encabezado por Garza Lagüera demandó ante el Juzgado 49 de lo Civil, en Monterrey, que se realizara una asamblea de accionistas de Savia a fin de anular toda consecuencia de derecho derivada de los acuerdos tomados el 22 de marzo y del 29 de abril de 2005.

El alegato central consistía en que la convocatoria a la asamblea de accionistas estaba viciada debido a que el lugar, fecha y hora no correspondían, según Garza Lagüera, con el desarrollo de la asamblea de la que devino la primera venta.

De acuerdo con los expedientes de los que Proceso tiene copia (correspondientes al amparo directo civil 712/2017, así como a las diferentes sentencias asentadas en los tocas número 973/2005/ con terminaciones 14, 15 y 16), el asunto quedó zanjado el 18 de septiembre de 2007 en el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

Sin embargo no fue el único intento. Aun cuando los actos de asamblea fueron declarados legales por diferentes instancias, la suegra de Romo, Consuelo Rangel, intentó reclamar la nulidad de la venta que había firmado su marido, alegando que estaba casada con Garza Lagüera por bienes mancomunados y que jamás fue notificada de los movimientos de compraventa realizados con Romo.

El escándalo en la cúpula regiomontana, que se inició en 2005, se prolongó nueve años, hasta que en marzo de 2014 se resolvió: todas las instancias le dieron la razón a Alfonso Romo.

De la lista de Forbes a Morena

Desde que apareció en la escena pública en los ochenta, Alfonso Carlos Romo Garza ha sido objeto de un seguimiento constante: sus inversiones exitosas y sus fracasos; sus intentos de internacionalización; su cercanía con grupos ultraconservadores muy asentados en la élite regiomontana, como los Legionarios de Cristo, pasando por su relación con los presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox.

En una entrevista realizada por el reportero Antonio Jáquez, publicada el 30 de octubre de 2000 (Proceso 1252), Romo habló de su forma de hacer negocios y sus relaciones familiares antes de las demandas:

“–Se dice que usted hace fortuna cuando se casa con una hija de Alejandro Garza Lagüera, pero también hay la versión de que en realidad usted hizo más rico a su suegro cuando se asocian para comprar Cigarrera La Moderna.

“–Mi suegro es un hombre muy exitoso, somos muy amigos. Él ha sido muy independiente de lo que yo hago y yo respeto lo suyo, nos hemos apoyado en muchas cosas. Pero él nunca me prestó dinero ni yo manejé su fortuna, eso es falso; lo cierto es que él creyó en mí cuando trabajábamos en Cervecería Cuauhtémoc, donde aprendí todo lo que sé o mucho de lo que sé.

“–Se dice que usted sabe cuándo retirarse de un negocio, como cuando vendió Cigarrera. Ahora usted apuesta en grande a la agrobiotecnología, un giro no exento de riesgos y que es ya motivo de críticas de grupos ecologistas.

“–Cuando México entra al Tratado de Libre Comercio, analizamos en qué clase de negocios nos veíamos los próximos 20 años. Vimos que no éramos un jugador mundial en tabaco, así que mejor vendimos; y vimos una gran oportunidad en el negocio de la agrobiotecnología y creo que entramos al negocio correcto. Nos ha costado más trabajo del que pensábamos, pero no tenemos ni la menor duda de que estamos en el camino correcto. Vemos, además, que en ciertos negocios podemos estar solos y en otros no. Somos lo suficientemente humildes para decir: no podemos con todo.”

En esto último se refería a su negativa a adquirir un banco durante las privatizaciones salinistas, como sí lo hizo la mayoría de los magnates regiomontanos que a la postre fracasaron como banqueros.

Si hasta 2000 la presencia de Romo se identificaba con la articulación de una élite empresarial con los proyectos presidenciales, en 2005, de cara a los comicios presidenciales de 2006, decidió integrar el grupo Opción Ciudadana, cuyos principales miembros ahora se distinguen en el entorno de López Obrador.

Participaban en ese grupo, por ejemplo, Tatiana Clouthier –hija del extinto aspirante presidencial por el PAN en 1988, Manuel Clouthier–, que en las últimas semanas ha asumido un rol protagónico en el debate público como coordinadora general de campaña de López Obrador.

También estaban Alejandro Gertz Manero, hoy miembro de un consejo consultivo en materia de seguridad que desarrolla la propuesta del tabasqueño, y Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Gobernación del sexenio de Ernesto Zedillo y directivo de Fundación Azteca, la entidad de beneficencia de Ricardo Salinas Pliego.

Desde 2011 Alfonso Romo se aproximó a López Obrador y en los últimos seis meses ha jugado un papel importante, primero en la integración del Proyecto 18 y ahora como enlace con empresarios y sociedad civil.

Este reportaje se publicó el 4 de marzo de 2018 en la edición 2157 de la revista Proceso.

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