No hay lectores para los textos de políticos, dice autor de “Libros fósiles”

OAXACA, Oax. (apro).- Los libros de los políticos, escritos por ellos o por encargo, “no van a encontrar lectores y podemos convertirlos en fósiles”, ironizó el escritor y diseñador gráfico Alejandro Magallanes.

“Si lo utilizamos como metáfora para la política, pueden ser las propuestas que no llegan aterrizar y se quedan congeladas”, puntualizó durante la presentación de Libros fósiles –bajo el sello editorial de Almadía–, texto en el que revive un acervo de títulos de economía destinados a su destrucción, para darles vida con una colección de dibujos.

“Es un juego de libros porque en realidad es el cascarón de un libro al que yo le estoy poniendo dibujos, se fotografían y aparece en una colección de dibujos; me parece una paradoja, un fósil que nos da señales de lo que fueron y ya no serán”, señaló el autor en el foro El Huaje de la Proveedora Escolar de Oaxaca, donde presentó el ejemplar.

Cuando se le preguntó qué haría él con los volúmenes que escriben los políticos o que mandan a hacer por encargo para dar a conocer sus plataformas de gobierno, respondió: “Los libros de políticos del pasado sirven como propaganda y es interesante saber qué pasa con ellos. Vemos que no van a encontrar lectores, entonces, podemos convertirlos en fósiles”.

Luego explicó que el título de su reciente obra, Libros fósiles, “viene sobre el contenido del libro, que es un libro sobre libros que fueron cancelados porque ya no tenían lectores. De una colección de 100 libros de economía de entre 1953 a 1971. Eran libros destinados a destruirse. No tenían lectores y durante años a nadie le interesó”.

Alejandro Magallanes, galardonado con la Medalla Jozef Mozrack en la XV Bienal Internacional de Cartel en Varsovia y también con el Premio Golden Bee (en diseño editorial) en la Bienal de diseño gráfico en Rusia, recibió cien libros de economía de diversas tendencias.

Algunos de estos ejemplares jamás habían sido abiertos por su diseño, ni por sus hermosos materiales y acabados, ni por sus textos, estos libros no encontraron lectores interesados en ellos. Habían permanecido en la librería a través del espejo y estaban por ser desechados.

Entonces, Magallanes decidió sumergirlos en pintura blanca y dibujar sobre ellos, respetando su estructura: portada, lomos y contraportada.

La serie se llama Libros fósiles y contiene los textos de Verónica Gerber Bicecci y Selva Hernández, exhibida en la muestra denominada “La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo”, en la galería Myl Arte Contemporáneo de la Ciudad de México.

“La paradoja es que para salvar estos libros yo los sumergí en pintura blanca para cancelar todo su contenido que a nadie le interesaba y crearles nuevas portadas, volviéndolos un objeto atractivo”, destacó Magallanes, quien también obtuvo una mención en el New Horizons de la Feria del libro de Bologna.

–En el juego que manejas, ¿cómo lo interpretarías en la política? –se le preguntó.

–Cuando ves la definición en el diccionario, es curioso que tenga esa acepción. Se aplica a estudiantes que no logran salir de la universidad, que se quedan en las escuelas y en la política, en el escenario actual. Finalmente, estos libros son como propuestas, hay editores, hay autores, hay muchas personas que investigan y que apuestan a que le vaya a gustar a alguien, aunque no hayan encontrado esos lectores.

“Yo me dedico a diseñar libros y me gusta mucho. Pensar que el libro existe más allá de sus contenidos textuales, me gusta mucho. Es hacer que estos objetos vivan en el mundo de una manera distinta”.

De acuerdo con el escritor, estos 100 libros de economía existían como objetos escultóricos en la librería, a través del espejo, y Selva Hernández me los regaló. Eran libros que iban a desechar y ahora vuelven a tener vida, paradójicamente, cancelándolos.

“Mucha gente se llegó a indignar porque se habían cancelado y se les quitó su contenido, y probablemente muchos de estos libros eran súper interesantes, pero parte del proyecto es que ya nadie los va a poder leer y no tenían lectores. Y ahora sí los tienen, aunque ya no son lo que eran y con frases que no tienen que ver con su contenido”.

Magallanes señaló que incluso algunos tomos tenían aún el plástico, por consiguiente, nunca habían sido abiertos; algunos otros tenían anotaciones, y había libros de editoriales muy buenos, de pasta dura, de entre 400 a 600 páginas, pero a nadie le interesaba.

Aunque la cultura ha sido relegada por la clase política gobernante en todas sus ramas, agregó, “no hay que depender del Estado para hacer cosas que uno quiere. Es súper importante, porque si es ninguneada la cultura hay que evitar que así sea”.

Sobre la opinión de los escritores en torno de la problemática nacional, apuntó: “Para mí, una opinión que me importa es la de los escritores al igual que la de los periodistas, columnistas. No todos son literatos porque tienen diferentes tipos de escritura, pero todo es político y hay que analizar sus puntos de vista”.

Finalmente, se le preguntó si una imagen vale más que mil palabras, como reza el dicho, y respondió que palabras combinadas crean muchas más imágenes y esa es la fuerza que tiene la poesía y caricaturistas como Rius, Naranjo, Darío Castillejos, además de ilustradores como Erika Martínez, entre otros, concluyó.

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