Un Oscar “fantástico”

Una mujer fantástica. Foto: Especial Una mujer fantástica. Foto: Especial

En la reciente entrega de los premios Oscar, Una mujer fantástica ganó el dedicado a la “mejor película de habla no inglesa”. Más allá del mérito para el cine chileno, ese galardón de la Academia tuvo un efecto político inmediato y contundente: destrabó el Proyecto de Ley de Identidad de Género que desde hacía años dormía en el Congreso Nacional de Chile.

VALPARAÍSO, Chile (Proceso).- El triunfo de Una mujer fantástica como “mejor película de habla no inglesa” en la nonagésima entrega de los premios de la estadunidense Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (los Oscares), está haciendo posible la promulgación en este país del Proyecto de Ley de Identidad de Género, que hace cinco años se tramita en el Congreso Nacional.

Esta norma, de promulgarse, llenará un vacío en el ordenamiento jurídico chileno, pues hasta ahora no hay ninguna ley que permita expresamente el cambio de nombre y sexo a las personas transgénero.

La película, dirigida por Sebastián Lelio y protagonizada por la actriz transgénero Daniela Vega, narra las desventuras, el rechazo, los prejuicios y la discriminación que sufre una mujer “trans” al intentar despedirse de Orlando, su pareja, muerto en sus brazos por causas naturales después de una noche de pasión.

Lelio –junto con Gonzalo Maza– ya había ganado con ese trabajo el Oso de Plata al mejor guion, en el Berlinale, y el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana, otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Pero fue la nominación y posterior obtención del Oscar lo que remeció a la sociedad chilena e hizo activarse a su clase política, habitualmente reacia a la hora de dar derechos a las minorías.

El martes 6, dos días después de la entrega de premios en el Teatro Dolby de Los Ángeles, el gobierno de Michelle Bachelet decidió darle “discusión inmediata” a la iniciativa, lo que impone una aceleradísima tramitación.

Como consecuencia, ese mismo día la sala del Senado despachó el proyecto a la Comisión Mixta, último paso para que sea promulgada como ley por la Presidencia de la República.

“El creciente consenso en torno a que Chile tenga una Ley de Identidad de Género debe transformarse en hechos concretos. Por ello decidí darle suma urgencia al proyecto que está en su última etapa en el Congreso. ¡Las personas transgénero no pueden seguir esperando!”, escribió, poco antes de las 14:00 horas de ese martes 6, la mandataria.

Al atardecer de ese día, Bachelet recibió en el Salón Azul de La Moneda –casa de gobierno– al equipo de realizadores, actores y productores del aclamado filme, encabezado por la ya icónica Daniela Vega y por Lelio. Tras 20 minutos de reunión, estos dos hablaron con la prensa, en el Patio de los Naranjos.

Trámite de suma urgencia

Lelio reveló que tuvieron una conversación muy amena con la presidenta y que hablaron “de la urgencia” de que se promulgue pronto la Ley de Identidad de
Género.

En su turno, Daniela Vega lanzó frases que marcaron la jornada al cuestionar el trato que las personas transgénero reciben en Chile y la desidia con que actúan las autoridades políticas a la hora de corregir dicha injusticia: “En mi carnet hay un nombre que no es mi nombre, y es porque el país en que yo nací no me entrega esa posibilidad”, soltó.

Sostuvo que “el tiempo pasa y el reloj corre, y la gente se va esperando esa oportunidad”.

Afirmó que la película que ella protagoniza “no pretende ser el faro”, sino que permita preguntarse: “¿Dónde está lo que estamos buscando?”

En relación con el cambio de urgencia impuesto por el Ejecutivo ese día a la tramitación de la ley, manifestó sus dudas: “No es la primera vez que se da ‘suma urgencia’ a este proyecto, que una y otra vez se ha ido postergando”.

Vega puso más presión al Congreso al señalar que “las leyes se hacen pensando en las libertades de las personas y si hay quienes son elegidas por otras para representar ideas y esas ideas se mantienen estancadas ahí, significa que algo no está funcionando”.

Un día después –el miércoles 7–, el presidente electo Sebastián Piñera –quien asume funciones este domingo 11– expresó en el programa de televisión Las dos caras de La Moneda –emitido por Canal 13 y conducido por el animador Don Francisco– que “somos partidarios en avanzar en la Ley de Identidad de Género para que personas como Daniela (Vega), que tienen disforia de género, lo natural es que puedan cambiar, no sólo de forma registral, sino que sean aceptados por la sociedad”.

En la ocasión expuso su oposición a que esta norma incluya a niñas, niños y adolescentes, como exigen los promotores de la iniciativa, entre los que destacan las ONG Iguales y Organizando Trans Diversidades.

El lunes 5, cuando Chile amanecía en posesión de su primer Oscar, el futuro ministro secretario general de la Presidencia, Gonzalo Blumel, mostraba –en entrevista con Radio Duna– el giro de la coalición derechista Chile Vamos y cómo había incidido en éste lo decidido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood: “Hay una necesidad de legislar en esta materia, sobre todo porque el cambio de género registral es engorroso y no está a la altura de lo que Chile necesita”.

Añadió que Una mujer fantástica “nos plantea un desafío que tenemos que abordar y ese es su valor simbólico”.

Este parecer es muy distinto al que tenía el gobierno electo hace un par de meses. Piñera, con los jefes de partidos de la coalición Chile Vamos (Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional y Evolución Política) habían acordado el 3 de enero rechazar este proyecto, por considerarlo “malo”, según informó entonces el matutino La Tercera.

Más explícito había sido Piñera en el debate presidencial del 7 de diciembre –en el que su rival fue el abanderado de la centroizquierdista Nueva Mayoría, Alejandro Guillier– cuando señaló que “el género no puede ser como una camisa que uno se cambia todos los días”, afirmando además que “en muchos casos la disforia de género se corrige con la edad”.

Eran los tiempos en que el empresario y político intentaba atrapar el voto conservador de los evangélicos y de un amplio sector de católicos que se veían seducidos por el rechazo a la “agenda valórica” impulsada por las organizaciones LGTBI y respaldada por un amplio arco político que incluye sectores de derecha y a casi toda la izquierda.

“Entre la espada y la pared”

“Me parece que es muy emocionante cuando el cine logra desbordarse desde el ámbito de la ficción y la narración hacia el tejido social”, dice Lelio, ya el más destacado y premiado director chileno.

“Creo que los que contamos historias tenemos la responsabilidad y el poder de cambiar la narrativa. Esa nueva forma de mirar el mundo que se ofrece, mas no se impone, puede ser incorporada por el espectador. Y eso puede significar la creación de una nueva conciencia sobre esos fenómenos. Esa nueva conciencia puede convertirse en acciones y esas acciones devenir en cambio… ¡en verdadero y concreto cambio!”, afirma.

En entrevista con Proceso, el realizador profundiza en la materia que vincula su reciente cinta con la contingencia política chilena: “Lo que estamos viviendo con la gran visibilidad de la película, (potenciada) con el Oscar y la presencia de Daniela (Vega), que ha sido la gran embajadora entre la película y la realidad, (es que) nos tiene en el emocionante momento en que sería escandaloso para Chile no sacar adelante una Ley de Identidad de Género”.

El Oscar recibido por Una mujer fantástica ha sido considerado en Chile como el logro más importante alcanzado por una manifestación artística de este país desde que Pablo Neruda obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1971.

Lelio –nacido en Mendoza (Argentina) y radicado en Chile desde los dos años– ya había alcanzado renombre mundial en 2013 con Gloria, largometraje del que fue director y guionista y que obtuvo premios en importantes festivales como el Berlinale (Premio del Jurado Ecuménico y Oso de Oro a la mejor interpretación femenina); el Festival de Cine de San Sebastián (Premio Cine en Construcción); y en México, donde alcanzó el Premio Ariel a la mejor película Iberoamericana.

Pero su historia de una mujer transgénero rodada en Santiago rebasó todo límite.

Consciente del peso e impacto de su creación, Lelio desenfunda sus armas: “Aunque el gobierno que viene es de derecha, está entre la espada y la pared: está obligado a legislar, porque si no, quedarían expuestos en su retraso cultural… y en su ignorancia”.

Considera “muy emocionante” aportar para construir esta circunstancia, pero aclara: “No estamos haciendo las cosas en contra de nadie, estamos haciendo las cosas constructivamente para expandir los límites de lo posible… para expandir lo que es posible en cuanto a identidad e identidades; y a amor y a amores”.

En entrevista, el crítico e historiador de cine Pablo Marín expresa que “no es habitual que una película provoque una sacudida o una alteración tan significativa en la vida cultural o política en Chile, dentro de los márgenes habituales, por supuesto”.

Marín –autor del libro El cine chileno en democracia (2000-2015)– comenta que algunas películas –como El chacotero sentimental o las del humorista Kramer– han tenido algún efecto social o cultural, “pero que ocurriese algo como lo que está pasando con Una mujer fantástica, que genera un impacto tan grande como para alterar el curso de un proyecto de ley, que no tuvo los votos y que ahora pueda tenerlos gracias a su difusión, yo no lo tengo registrado por ninguna parte”.

Una mujer fantástica había sido estrenada en cines chilenos en abril. No obtuvo entonces un gran éxito de taquilla ni un mayor debate político o cultural. Su gloria se cocinó a fuego lento. Fruto de su nominación a los Oscares volvió a la cartelera local en enero y dos días antes de la entrega de las estatuillas doradas fue transmitida por Canal 13, alcanzando una altísima audiencia.

Una ley postergada

El proyecto de ley que reconoce y da protección a la identidad de género (boletín 8924-07) nace de una moción parlamentaria de los senadores de la centroizquierdista Nueva Mayoría Camilo Escalona, Ricardo Lagos, Juan Pablo Letelier y Ximena Rincón, y de la senadora Lily Pérez, del partido de derecha liberal Amplitud, presentada en mayo de 2013.

El 27 de agosto de 2013 la Comisión de Derechos Humanos del Senado aprobó la idea de legislar; y el 21 de enero del año siguiente la Sala del Senado la ratificó en lo general. Después de cuatro años de tramitación y de las trabas impuestas por los sectores más conservadores del Congreso, especialmente provenientes de Chile Vamos y de un sector de la Democracia Cristiana, el pasado 22 de enero el proyecto fue aprobado con modificaciones por la Cámara de Diputados, enviándose para el tercer trámite constitucional al Senado.

Fue en esa circunstancia que el pasado martes 6 dicha instancia lo envió a Comisión Mixta de senadores y diputados, último paso previo a convertirse en ley de la República.

Los proyectos de ley son enviados a dicha instancia cuando existen diferencias no zanjadas entre los proyectos aprobados por el Senado y la Cámara de Diputados, que es lo que ocurrió en esta ocasión.

En entrevista con Proceso la abogada y activista transgénero Constanza Valdés expresa que en los últimos días y semanas se ha ido generando un amplio consenso político en que, para los mayores de 18 años, el cambio de sexo registral debe ser un mero trámite en el Servicio de Registro Civil por la sola voluntad de la persona que decide hacerlo.

Pero informa que, en lo que no hay acuerdo, es en el hecho de que puedan acceder al cambio de sexo registral los menores de edad. En este sentido hay que señalar que los diputados aprobaron que éstos fueran incluidos, para lo cual eliminaron una frase establecida por el Senado que había circunscrito este derecho sólo a los mayores de 18 años.

Sin embargo, la Cámara de Diputados no estableció un mecanismo específico para que los niños, niñas y adolescentes pudieran acceder al derecho y los excluyó del trámite administrativo. Esta es una materia que podría resolver la Comisión Mixta, siendo el punto que más fricciones puede generar. Bachelet y sus ministros se han manifestado a favor de incluir a los menores.

La citada comisión deberá estar integrada por cinco senadores y cinco diputados pertenecientes a sus respectivas comisiones de derechos humanos, instancia principal en la que se discutió este proyecto.

Dado que este domingo 11 se renueva el Congreso, serán los nuevos integrantes quienes asuman esta misión. Esto da esperanzas a las organizaciones de la diversidad sexual, promotoras de este proyecto, pues los parlamentarios elegidos son de una hornada mucho más progresista que el Congreso actualmente constituido, destacando la presencia de 20 diputados y un senador del Frente Amplio, todos ellos proclives a apoyar la Ley de Identidad de Género.

Valdés teme que el proyecto pueda ser vetado por Piñera en caso de que se apruebe la inclusión de menores entre los beneficiados.

Como sea, ella también estima que la película de Lelio y Vega ha sido determinante para inclinar la balanza de la opinión pública en favor de la promulgación de la ley: “Creo que el revuelo de Una mujer fantástica ha calado muy hondo, sobre todo en la lucha por una Ley de Identidad de Género, dado que mucha gente ha entendido cuál es la realidad de las personas trans”.

Afirma que antes de que se transmitiera esta cinta, “mucha gente tenía desconocimiento del proyecto, pensaba que la gente podía cambiarse el nombre simplemente… pero con la película pudieron ver cómo son las cosas y cómo sufren las personas trans”.

Este reportaje se publicó el 11 de marzo de 2018 en la edición 2158 de la revista Proceso.

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