El Frayba denuncia espionaje y hostigamiento militar contra indígenas en Chiapas

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) dio a conocer hoy que documentó recientemente actos de espionaje por parte de militares contra pueblos originarios que se organizan en la defensa de sus derechos humanos.

En rueda de prensa, el director del Frayba, Pedro Faro, así como representantes indígenas, denunciaron hoy que, con el pretexto de la aplicación de la Ley de Seguridad Interior y el “combate a la delincuencia”, comunidades asentadas sobre la llamada carretera fronteriza sur en los municipios de Palenque, Ocosingo, Chilón y La Libertad han sido violentadas en su derecho a la seguridad e integridad personal por parte de elementos del 18 Batallón de Infantería, del Ejército mexicano, con sede en Tenosique, Tabasco.

Representantes de al menos 120 comunidades y ejidos tzeltales, choles, tzotziles, zoques y mestizas denunciaron hostigamientos, vigilancia, intimidaciones, amenazas y criminalización por parte del Ejército, hechos que ponen en riesgo la vida y la libertad de quienes conforman la Organización Pueblos Autónomos en Defensa de los Usos y Costumbres.

También indicaron que el pasado 16 de febrero, en el crucero El Tulipán, en la carretera federal Tenosique-Emiliano Zapata, en Tabasco, cerca de las 19:00 horas unos 40 militares, al mando del coronel Pedro Larios, decomisaron 238 animales de tres jaulas con ganado procedente de Palenque, Chiapas, con el pretexto de que “el hato es ilegal y traído de Guatemala”.

A pesar de que los campesinos mostraron las guías de procedencia, los militares respondieron: “Ya se chingaron porque el ganado se va a Tenosique”.

Finalmente, el ganado decomisado fue trasladado a un terreno privado en Balancán, donde permaneció sin cuidado adecuado, lo cual ocasionó la muerte de dos animales.

A partir del 21 de febrero, por acuerdo comunitario, la Organización Pueblos Autónomos realizó manifestaciones pacíficas con reparto de volantes en los tramos carreteros de El Tulipán, Tabasco, y Chancalá, Chiapas, para solicitar la devolución de sus animales y el cese de hostigamientos.

El 23 de febrero, durante una de sus acciones, la organización retuvo a una persona que les tomaba fotos, quien se identificó como Ezequiel López López, originario de Puebla.

Sin embargo, descubrieron que se trataba de un militar vestido de civil, en acciones de espionaje desplegadas por el Ejército mexicano contra pueblos originarios en la región.

“Ezequiel, el espía”

Ezequiel pasaba la información recopilada a la unidad militar de Chancalá, Palenque, y al 18 Batallón de Infantería de Tenosique, en Tabasco:

“El soldado espiaba, cazaba líderes políticos e informaba; no toda la información la pasaba a su jefe, sino también a otra gente. Los mismos soldados están infiltrados, tenemos espías en las comunidades. Tienen una lista de todas las organizaciones y nombre de los dirigentes. Traen mapas, fechas, lugares de reuniones y rutas, especialmente de transporte de ganado. Cuando llega a la comunidad, lo reconocen como el que pasa a vender tortilla y pan. El acta de nacimiento dice que es del ejido San Juan, y el de la credencial que es del ejido de La Cascada, ambas del municipio de Palenque”, detalló uno de los indígenas que acudió al Frayba a denunciar los hechos.

La Organización Pueblos Autónomos en Defensa de los Usos y Costumbres trasladó a Ezequiel López López a la comunidad Ángel Albino Corzo, en Palenque.

Ante ello, el mayor Moisés Azcaño Zapot; el sargento segundo Daniel Peralta Flores, y el soldado Guillermo Zarao Bermúdez, acudieron al lugar para negociar la liberación de Ezequiel y se quedaron de manera voluntaria en la zona.

Mientras se instalaba una mesa de diálogo, la Sedena desplegó un cerco a la comunidad: Unos 200 militares provenientes de Tenosique arribaron a las inmediaciones, cortaron los accesos, así como la comunicación al exterior, la energía eléctrica y se apostaron en posición de ataque, al tiempo que desplegaron una campaña mediática de desprestigio en contra de la organización. Estas acciones militares generaron miedo entre los indígenas.

El 24 de febrero, las autoridades de gobierno liberaron el ganado decomisado y firmaron un acuerdo, en el que se estableció que no habría represalias a integrantes de la Organización. Además, Ezequiel fue entregado sin daño alguno.

Después de estos hechos, las comunidades y ejidos de la Organización Pueblos Autónomos en Defensa de los Usos y Costumbres de Palenque han reportado mayor vigilancia y patrullajes militares en la región, así como un incremento de retenes intermitentes de elementos del Ejército mexicano, quienes se han mostrado en actitud hostil, amenazante y discriminatoria.

Y cuando se les cuestionó su actitud, argumentaron agresivamente que “son facultades que les da la Ley de Seguridad Interior y que, como indígenas, tienen que acatar las nuevas reglas”.

Pedro Faro dijo hoy que las comunidades de pueblos originarios en la zona norte fronteriza de Chiapas viven en constante tensión, no solamente porque no pueden transportarse libremente, sino porque tienen temor de detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas.

También exhortó a la Secretaría de la Defensa Nacional a que cese los actos ilegales de hostigamiento, intimidaciones, amenazas y criminalización a quienes se organizan de manera pacífica en la construcción de alternativas de vida, y asimismo respete los derechos colectivos de los pueblos originarios.

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