“Sobrevivir bajo cero”, nueva temporada en History

Sobrevivir bajo cero, por History. Sobrevivir bajo cero, por History.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ya va en la cuarta temporada la serie dramática y factual Sobrevivir bajo cero (Life below zero). Aquí el clima siempre está en contra. Se observa cómo con las bajas temperaturas y pocas horas de luz, los habitantes de los bosques de Alaska se preparan para un invierno que llegará antes de tiempo y que amenaza con congelar y cubrir todo de blanco.

La nueva etapa se estrenará en el canal de paga History el miércoles 4 de abril, a las 22:45, horario de México. Sobrevivir bajo cero ha cautivado a millones de espectadores en todo el mundo. Ya obtuvo el Premio Emmy Primetime como Mejor Cinematografía para el género reality show (Outstanding Cinematography for Reality Programming Genere-Factual Entertainment and Lifestyle).

En este cuarto ciclo se observa el día a día de personas que han decidido levantar sus hogares en una de las regiones más inhóspitas del planeta, llegando a soportar duras temperaturas bajo cero. Y, a pesar de que cuentan con el conocimiento y las herramientas para sobrevivir al frío extremo, el clima en el mundo se ha vuelto impredecible, y esta vez el invierno en Alaska parece que llegará antes de tiempo con temperaturas que comienzan a caer en picada y una evidente cercanía de la nieve que amenaza con cubrir todo de blanco.

De nuevo cada uno de los personajes de Sobrevivir bajo cero deberá dedicarse a aprovechar hasta la última oportunidad para recolectar, cazar, pescar y construir antes de que la tierra se congele a su alrededor. También enfrentarán retos y desafíos inesperados, debido a las cambiantes condiciones del clima, ya que cada vez el frío es más intenso o llega con otros fenómenos o situaciones, pues el cambio climático cada vez sorprende más.

Lo más alarmante es que estos residentes de Alaska cada día deben librar una batalla contra la brutalidad del frío intenso y las escasas horas de luz. Prepararse para el oscuro invierno cada vez se hace más complicado y la gente deberá luchar para enfrentar los meses de aislamiento extremo en un lugar donde sólo podrán depender de ellos mismos para sobrevivir.

En el primer episodio del miércoles 4 de abril se ve claramente que el invierno toma por sorpresa a los residentes. Jessie Holmes persigue alces contra reloj. Glenn intenta volver a su hogar a pesar del mal tiempo y Sue Aikens queda en alerta ante la presencia de osos en Kavik. Este programa se vuelve a transmitir el sábado 7.

Para el miércoles 11 de abril, se aprecia todo en Noorvik, además cómo Chip construye una tienda para ocupar sus nuevas tierras. Un apagón deja incomunicada a Sue en Kavik; mientras que en Nenana, Jessie prepara su patio para la temporada de carreras y, en Chandalar, Glenn sale a cazar para sobrevivir el resto del año. Su repetición es al siguiente sábado.

Después, el 18 de abril, en Noorvik, los Hailstones salen a cazar caribúes para tener carne durante el invierno. Mientras tanto, en Kavik, Sue almacena 48 barriles de combustible para mantenerse caliente cuando llegue el verdadero frío y, en Chandalar, Gleen lucha por esconder su carne de los depredadores.

Y el 25 de abril, igual en Noorvik, los Hailstone se aprovechan de la superpoblación de conejos. Mientras tanto, en Chandalar, Glenn se ve beneficiado por el hielo del lago y, en Kavik, Sue es sorprendida por un depredador en su vuelta a casa.

Sobre el elenco cabe recordar que Chip Hailstone y su esposa Agnes, de origen inupiaq, viven con sus siete hijos en el río Kobuk, en el noroeste de Alaska. Chip salió de Kalispell, Montana, para visitar Alaska y nunca regresó. No tenía planeado quedarse, pero a Chip le llamó la atención tener la oportunidad de volver a cazar y pescar, como cuando era niño. Chip es un cazador certero y despiadado, y utiliza todo tipo de herramientas para cazar: arco y flecha, lanza y hasta rocas para lograr la matanza con sus propias manos. Encuentra en el ambiente que lo rodea todo lo que necesita para ganarse la vida. Su lema es vive el día de hoy, pero planifica para mañana.

Chip y su familia se mueven con las estaciones para rastrear la mejor cacería, montando tiendas sobre la nieve o el hielo, cada uno jugando un papel activo en la supervivencia de la familia: cazando, pescando, esquiando, curtiendo y preparando los restos del animal para comerciar y negociar. Muchas de las habilidades de Chip y Agnes han sido heredadas a sus hijos, dándoles la capacidad de sobrevivir y continuar su existencia aprovechando las tradiciones de sus ancestros inupiaq. Ellos cazan osos, caribú, bisonte, lobo, zorro, glotones (wolverine), morsas, peces, aves acuáticas y hasta ballenas y focas. Utilizan el animal en su totalidad, incluyendo la piel, los dientes y los huesos para hacer artesanías para vender. Chip cuando llegó era un extranjero. Ahora este es su hogar, con su familia a su lado. No sólo sobrevive en el bosque, también prospera.

En tanto, Sue Aikens vive a 500 millas de la ciudad más cercana y a 80 millas de la carretera, y sus vecinos más cercanos son 83 osos grizzli. Es dueña y operadora de Kavik River Camp, un campamento base para grupos de cazadores. Ha pasado la mayor parte de su vida viviendo en Alaska y ama compartir la experiencia única de su campamento durante la temporada de cacería, mientras el resto del año vive sola. Sue es una persona muy dura, sobrevivió un ataque de oso grizzli, casi muere, pero tuvo la suerte de salir adelante para contarlo. Ella sabe claramente que se encuentra en el territorio de los osos y no es que los osos estén en su territorio. Algunas mujeres coleccionan zapatos, Sue colecciona balas, cervezas, sangre y tripas. La tierra está congelada todo el año, así que no puede excavar un pozo para sacar agua; en su lugar, lo que hace es que trata el agua del río; y cuando el generador eléctrico se daña, como pasa a menudo en estas condiciones extremas, es ella quien tiene que repararlo.

Durante la temporada de cacería hospeda a los cazadores y les ofrece duchas calientes y comida, pero entre octubre y mayo se enfrenta sola a temperaturas heladas, vientos penetrantes y osos salvajes, manteniendo el fuerte. El tiempo no tiene significado para Sue. No se siente sola; sencillamente ella vive sola. Aunque considera que los zorros árticos son sus amigos, está clara de que, si pasa algo, nadie estará allí para ayudarla. Su lema: “Si duele, no pienses en eso”.

También dice: “Nunca, nunca me aburro de lo que el mundo tiene para ofrecer”.

Andy Bassich vive en el río Yukon, donde la única manera de entrar o salir del lugar es en bote o moto de nieve. Andy vivía en Washington, D.C., y se mudó a Alaska para explorar la zona que era desconocida para él. Pasó dos años viviendo en Anchorage antes de mudarse al bosque. A su llegada, esto era terreno inhóspito. Para vivir y sobrevivir en el bosque de Alaska, Andy aprendió a utilizar al máximo la materia prima que le ofrecía este ambiente. Viviendo millas alejado de la civilización, Andy dirige una escuela de supervivencia y mushing (trineos tirados por perros). Tiene un equipo de 12 perros para trineos que utiliza para transporte y trabajos alrededor de su propiedad. Andy caza, recolecta, cultiva y prepara 80% de lo que come y bebe: alce americano, oso negro, caribú, lobo, salmón, montañas de vegetales y cerveza. Su apodo es MacGyver. El conocimiento de Andy sobre supervivencia es completamente autodidacta y está dispuesto a elaborar todo, ya sea sus propias balas, cuchillos, su propia cerveza o construir su propia casa. A pesar de que el lugar es idílico, los peligros que enfrenta este aislado lugar son reales, por lo que tiene que estar listo para lo que sea, como los depredadores cercanos y la amenaza constante de que, todos los años, el río Yukon inunde su hogar. Pero para él, Alaska es el mejor lugar en el que puede estar, no hay otro lugar en el que quiera permanecer.

Glenn Villeneuve se mudó de Vermont a Alaska en el año 2000. Es un cazador de subsistencia primitiva que vive al lado de un lago en Brooks Range, rodeado de montañas. Está ubicado a 200 millas al norte de Fairbanks, y debe caminar 60 millas para llegar a la carretera más cercana. Glenn realmente ha dejado atrás la civilización, y no tiene deseo alguno de traerla al bosque. Vive en una primitiva cabaña sin electricidad, agua corriente o calefacción, sino el calor que produce la leña que corta. No utiliza motos de nieve ni motosierras; todo lo que hace es producto de su propio sudor y lágrimas. Viaja y caza a pie, incluso las 60 millas que debe caminar hasta la carretera más cercana; corta la leña con un hacha, corta el hielo con un cincel de mano, transporta perros a mano con un trineo. Y 100% de sus recursos provienen de la tierra, caza alce americano, caribú, puercoespín, perdices blancas y ovejas. Recoge frutos silvestres, raíces y hojas, pero no puede cultivar sus propios vegetales por culpa de la altitud en la que vive.

Glenn vive muy cerca de una manada de 20 lobos que rodean el lago. Utiliza a los lobos como ayuda para rastrear a los caribú y a otras presas, y a menudo recoge la carne que haya quedado cuando un lobo caza a otro animal. Ha encontrado una vida de tranquilidad y supervivencia primitiva en Brooks Range.

Y Jessie Holmes vive en Nenana, Alaska, a las orillas del río junto a su equipo de 44 perros de trineo que ha criado, levantado y entrenado. Dejó su hogar en Alabama a los 16 años de edad, y llegó a Alaska a bordo de trenes de carga. En los años que ha estado en el bosque, Jessie ha adquirido muchas destrezas de los “viejos” habitantes de Alaska, incluyendo la carpintería, que le ha permitido no sólo mantener un estilo de vida remoto, sino también ganarse la vida construyendo botes, molinos de pesca, trineos y cabañas. Jessie se esfuerza por mantener las tradiciones de Alaska, particularmente como musher de perros, participando en carreras de trineos dentro del estado. Igual considera que tener perros de trineos es un estilo de vida, y aprovecha su equipo para transportar madera, hacer tours en trineos jalados por perros, colocar trampas y correr competitivamente. Pesca un promedio de 3 mil salmones cada temporada utilizando un molino de pesca en verano y otoño para mantener a su equipo de perros, y a él. Durante el resto del año, busca otros alimentos como caribú, alce americano, conejo y castor. Completa sus ingresos de invierno colocando trampas para capturar pieles valiosas –glotón, rata almizclera y lince–. Cuenta con sus vecinos de la comunidad de Nenana para comercializar y negociar, cuando sea necesario, para mantener su estilo de vida remoto y, a menudo, hasta trabaja a cambio de materiales. Su lema es: “Si se rompe, repáralo, no te queda otra opción”.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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