Cambridge Analytica: El poder de la desinformación

Investigaciones periodísticas en Estados Unidos y Gran Bretaña revelaron que la consultora Cambridge Analytica utilizó información personal de los usuarios de Facebook para “dirigir” el resultado de las elecciones en Estados Unidos –con la desinformación como su principal herramienta– y posiblemente también la salida británica de la Unión Europea. La empresa con sede en Londres, además, habría influido en unos 200 procesos electorales en otros países.

LONDRES (Proceso).- A pocos metros del histórico Museo Británico de Londres, en el 55 de New Oxford Street, está el lujoso edificio que alberga la sede central de la consultora Cambridge Analytica, desde donde se robaron datos de al menos 50 millones de usuarios de la red social Face­book, además de tramar poderosas campañas de desinformación para moldear secretamente resultados en unos 200 procesos electorales en varios países.

La firma anglo-estadunidense registrada en Delaware está financiada principalmente por el multimillonario especialista en fondos de cobertura Robert Mercer, director ejecutivo de Renaissance Technologies, un fondo de alto riesgo que usa algoritmos para moldear los mercados financieros.

Cambridge Analytica había sido encabezada en el pasado por Steve Bannon, quien fue asesor de Donald Trump y es director del portal noticioso Breitbart News, de corte ultraderechista.

La consultora utilizó sobornos, exespías, noticias falsas y trabajadoras sexuales para poner a políticos en situaciones comprometedoras, interferir en procesos electorales y manipular las elecciones con herramientas digitales que inciden –en las redes sociales– en la opinión de los votantes.

Christopher Wylie, quien trabajó para Cambridge Analytica junto con un investigador moldavo de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan –y que obtuvieron los datos de 50 millones de usuarios de Facebook–, reveló al dominical inglés The Observer que a comienzos de 2014 la compañía utilizó –sin autorización– información personal para crear un programa de computación que identificó a votantes estadunidenses y los bombardeó con campañas de desinformación y difamación contra candidatos opositores.

“Logramos explotar el sistema de Face­book para almacenar millones de perfiles de usuarios. Así pudimos crear modelos digitales con el fin de aprovechar las debilidades de los electores. Esa fue la base en la que la compañía fue creada”, dijo Wylie al semanario británico.

Documentos obtenidos por The Observer y más tarde confirmados por Face­book, demuestran que para finales de 2015, el gigante de las redes sociales había descubierto el robo de información, pero no alertó a sus usuarios.

Esos datos personales fueron robados con la aplicación thisisyourdigitallife, creada por Kogan desde su oficina en la Universidad de Cambridge. Mediante su firma, Global Science Research, y en colaboración con Cambridge Analytica, a cientos de miles de usuarios de Facebook les pagaron para someterse a un “test de personalidad”, por el cual debían aceptar dar información personal supuestamente para fines académicos.

Esa aplicación también almacenaba información de sus amigos en Facebook, lo que permitió acumular datos de decenas de millones de potenciales votantes en Estados Unidos.

También en Reino Unido

Tanto Cambridge Analytica como Facebook son ahora sujetos de una investigación por parte de Elizabeth Denham, comisionada británica de Información y parte de la Comisión Electoral del Reino Unido, que analiza si la empresa consultora tuvo injerencia en el referéndum de junio de 2016 para decidir la salida británica de la Unión Europea.

Además, el Parlamento británico convocó al presidente de Facebook, Mark Zucker­berg, para que aclare si sabía algo de éste que es el mayor robo digital de información personal con fines políticos de la historia.

El mes pasado tanto ejecutivos de Facebook como el recientemente despedido director ejecutivo de Cambridge Analytica, el británico Alexander Nix, negaron ante una comisión parlamentaria del Reino Unido que la consultora robara o utilizara información de usuarios de Facebook.

Cuando los legisladores ingleses le preguntaron si Cambridge Analytica tenía datos de los usuarios de esa red social, Simon Milner, director de políticas de Facebook en el Reino Unido, respondió: “Puede que ellos cuenten con gran cantidad de datos, pero no de usuarios de Facebook. Tal vez poseen información sobre personas que tengan cuenta con Facebook, pero no son datos que nosotros les entregamos”.

Nix fue incluso más tajante y le dijo al comité parlamentario: “Nosotros no trabajamos con datos de Facebook ni contamos con esa información”.

Sin embargo, Wylie le mostró a The Observer un comprometedor expediente de evidencia acerca del uso ilegal de datos por parte de Cambridge Analytica, que contradice abiertamente el testimonio de Nix en el Parlamento británico.

Wylie entregó esa información secreta a la unidad contra el ciberdelito de la Agencia Nacional contra el Crimen en el Reino Unido y a Elizabeth Denham.

El expediente incluye decenas de correos electrónicos, contratos, transferencias bancarias y el perfil de más de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos, que representan cerca de 25% de potenciales votantes en ese país.

Durante su ponencia ante el comité parlamentario, el pasado 27 de febrero, Nix dijo además a los legisladores que nunca antes había trabajado con Rusia. “Hasta donde tengo entendido, nunca trabajamos con ninguna compañía rusa. Nunca trabajamos con una organización rusa en Rusia o en algún otro país, y no tenemos relación alguna con Rusia o individuos rusos”, sostuvo. Pero nuevamente mentía.

De acuerdo con documentos de la compañía obtenidos por The New York Times en una investigación paralela, Cambridge Analytica sí mantuvo contacto con grupos rusos cercanos al presidente Vladimir Putin.

Nix, además de haber trabajado para Cambridge Analytica, es director de la firma Strategic Communications Laboratories (SCL Group), una contratista de la Defensa británica, que comparte empleados e información con la consultora.

Los documentos obtenidos por el periódico estadunidense indicaron que en 2014 y 2015 varios analistas de SCL Group tuvieron contacto con altos ejecutivos de Lukoil, el gigante petrolero ruso. Aunque no es una empresa estatal, depende en gran parte del apoyo del Kremlin. Su director ejecutivo, Vagit Alekperov, es un cercano aliado de Putin.

Lukoil estaba interesado en cómo eran utilizados los datos robados de Facebook para moldear a votantes estadunidenses, de acuerdo con dos exempleados de SCL Group que dijeron haberse reunido al menos tres veces con ejecutivos de la petrolera rusa en Inglaterra y Turquía.

La consultora con sede en Londres también incluyó muchas preguntas sobre la percepción de los estadunidenses hacia Vladimir Putin en encuestas que hizo en Estados Unidos en 2014.

Por su parte, Wylie contó que Lukoil mostró “mucho interés” acerca de cómo SCL Group y Cambridge Analytica utilizaban tecnología digital para obtener datos de votantes e influir en resultados de elecciones.

“Recuerdo haber estado muy confundido”, dijo el canadiense, quien participó en una de las reuniones con ejecutivos de Lukoil en Londres. “Me la pasaba preguntándole a Alexander (Nix) qué era lo que los rusos realmente querían. Le dije que no entendía por qué Lukoil quería saber sobre campañas políticas en Estados Unidos”, continuó.

The New York Times también reveló que Cambridge Analytica habría recibido 15 millones de dólares de Mercer, donante del Partido Republicano, a fin de “influir en el comportamiento” de los votantes estadunidenses mediante herramientas digitales.

El triunfo de Trump

Además de las pesquisas de The New York Times y The Observer, Channel 4 de Londres elaboró una investigación encubierta sobre las actividades de Cambridge Analytica; descubrió no sólo que la consultora robó datos de usuarios de Facebook, sino que también tramó poderosas campañas de desinformación en internet para moldear resultados en procesos electorales en todo el mundo: Estados Unidos, India, Nigeria, Kenia, República Checa y Argentina, entre otros países.

Reporteros encubiertos del canal inglés se citaron en varias oportunidades con Nix, con Mark Turnbull (director general de Política Global) y Alex Tayler (jefe de la Oficina de Datos) en distintos hoteles de lujo de la capital británica, donde condujeron entrevistas que expusieron a los directivos de Cambridge Analytica.

En una de las reuniones, durante la cual uno de los periodistas se hace pasar por el ejecutivo de una consultora en Sri Lanka interesado en moldear la intención de voto de electores en ese país, Nix afirma haber jugado un rol central en la victoria presidencial de Donald Trump, al utilizar publicidad “no atribuible e imposible de rastrear” para asistir a clientes en elecciones.

El ahora despedido director de Cambridge Analytica fue grabado diciendo haberse reunido con Trump “muchas veces”, mientras que Turnbull revela que la firma estuvo detrás de la poderosa campaña de difamación contra Clinton: Derrotemos a la ladrona Hillary.

“Ponemos información dentro del torrente sanguíneo de internet, vemos cómo se propaga y le damos un pequeño empujón de vez en cuando para ver cómo se va moldeando”, indica Nix.

“De tal modo ese material se infiltra en la comunidad online, pero sin tener una marca, así que es imposible de rastrear y no es atribuible”, aclara el ejecutivo ahora despedido.

Sin saber que estaba siendo videograbado, Nix desestimó a los congresistas demócratas de la Comisión Permanente Selecta sobre Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que lo interrogaron el pasado 14 de diciembre por la campaña sucia contra Hillary Clinton, como también por la supuesta injerencia rusa en el proceso electoral estadunidense de 2016.

Tanto Nix como Tayler indicaron en esa interpelación que en su labor con clientes estadunidenses existía una separación entre los grupos oficiales detrás de las campañas electorales –que tienen límites precisos de gasto– y los grupos no afiliados de acción política, que no enfrentan limitación alguna sobre cuántos fondos pueden utilizar, y negaron haber violado la ley.

Sin embargo, en la grabación encubierta de Channel 4, Nix admitió tener una relación laboral estrecha con Trump y dijo que la labor de la consultora anglo-estadunidense “fue central” en la victoria presidencial.

“Hicimos toda la investigación, obtuvimos los datos analíticos, luego hicimos todo el bombardeo (a los potenciales votantes). Lanzamos las campañas digitales y nuestros datos sirvieron para moldear la estrategia”, dijo el ejecutivo.

En esa grabación Tayler agregó: “Cuando piensas en el hecho de que Donald Trump perdió el voto popular por 3 millones, pero ganó el voto por colegio electoral, eso fue gracias a los datos e investigación. Dio discursos en los sitios adecuados, movilizó a la gente en las regiones clave el día de la elección. Así ganó.

“Si usted está recopilando datos sobre personas y los está perfilando puede obtener más información para luego utilizarla, segmentar a la población y darle mensajes sobre temas que le interesan, así como el lenguaje y las imágenes con las que es probable que interactúe”, sostuvo.

En una de las grabaciones encubiertas, Turnbull fue grabado diciendo: “Él (Trump) ganó por 40 mil votos en tres estados. Los márgenes fueron ínfimos”.

El director general de Política Global de la consultora aclaró además haber sido responsable de una de las campañas más controvertidas y polémicas en Estados Unidos, organizada por el grupo de acción política Make America Number 1 y financiada secretamente por Cambridge Analytica.

“El eslogan era ‘Defeat Crooked Hillary’ (Derrota a la ladrona Hillary). ¿Lo recuerda, no?”, le dice al periodista encubierto. “Las dos ‘o’ de ‘crooked’ imitaban a dos esposas. Nosotros hicimos cientos de diseños distintos y los pusimos online”, continuó.

Cambridge Analytica incluso contactó al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, con el fin de acceder al correo electrónico de la candidata demócrata, como reveló en octubre pasado la cadena CNN.

Channel 4 logró capturar también el momento en que Turnbull admite que esa campaña sucia utilizó “organizaciones secundarias o proxy”, incluidos grupos de caridad o de activismo, para diseminar mensajes falsos o difamatorios contra candidatos y mantener la participación de la consultora en las sombras.

Cuando el periodista encubierto expresó preocupaciones acerca de que las autoridades estadunidenses podrían acceder a datos secretos de la campaña sucia, Nix respondió que Estados Unidos “no tiene jurisdicción” sobre Cambridge Analytica, pese a que la firma es financiada con fondos estadunidenses y está registrada en Delaware.

En una de las grabaciones de Channel 4, Nix dijo que sus empleados enviaron prostitutas ucranianas a las casas de candidatos y filmaron los incidentes para luego utilizarlos en videos de soborno.

Además admitió que es posible mentirle a la Comisión Permanente Selecta sobre Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, por la supuesta injerencia rusa en las elecciones.

Según el ahora exdirectivo de Cambridge Analytica, los congresistas republicanos sólo le hicieron tres preguntas –que tardó cinco minutos en responder–, mientras los demócratas pasaron dos horas interpelándolo.­

“Ellos son políticos, no técnicos. No entienden cómo funciona la situación”, afirmó Nix, al indicar que el candidato político “nunca está involucrado” con esa parte de la campaña.

Cuando el periodista encubierto le preguntó si los candidatos son “títeres”, Nix respondió categórico: “Siempre lo son”.

Lo cierto es que Damian Collins, presidente de la investigación abierta por el Parlamento británico sobre Cambridge Analytica, dijo que tanto esa consultora como Facebook “mintieron descaradamente”.

“Es hora de que sepamos toda la verdad acerca de este escándalo catastrófico que ha salido a la luz”, subrayó el parlamentario conservador a la BBC, haciéndose eco del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien por su parte confirmó la apertura de una investigación que buscará determinar si información privada de usuarios europeos de Facebook fue también robada para campañas sucias de desin­formación y moldeo de resultados electorales en el bloque comunitario.

Este reportaje se publicó el 25 de marzo de 2018 en la edición 2160 de la revista Proceso.

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