Gran Bretaña: la esclavitud moderna rompe récord

Trabajadoras domésticas exigen garantías en Londres. Foto: AP / Lefteris Pitarakis Trabajadoras domésticas exigen garantías en Londres. Foto: AP / Lefteris Pitarakis

LONDRES (apro).- “Cuando tenía diez años, mis padres murieron en un accidente automovilístico. Terminé durmiendo en la calle hasta que una mujer me llevó a su casa y me permitió vivir con ella siempre y cuando limpiara su casa”, cuenta Grace, una joven nigeriana.

“Cuando cumplí los 15 años, esa mujer me envió a Inglaterra y dijo que tendría que trabajar como empleada doméstica. Pero el primer día en Londres, el hombre que supuestamente me empleaba me violó y golpeó, algo que se repitió con el correr de los días. Quedé totalmente aterrada”, agrega.

Encerrada en esa vivienda londinense y amenazada constantemente de muerte, Grace fue obligada a mantener relaciones sexuales con distintos hombres que su supuesto empleado traía a la casa, y que pagaban al proxeneta.

“Fue una experiencia horrible que me dejó heridas de por vida”, admite la joven, cuyo verdadero nombre fue protegido por razones de seguridad.

En otro caso separado, 12 adolescentes procedentes de Lituania fueron trasladados a Gran Bretaña en 2012 bajo la promesa de obtener trabajo, pero una vez en el país fueron víctimas de una red delictiva de tráfico de personas, y sometidos a todo tipo de violencia física y vejaciones.

Los jóvenes fueron obligados a trabajar como esclavos en una granja, y encerrados en una casa donde eran vigilados por personas armadas, que los amenazaban con denunciarlos a la Policía.

En un hecho similar, cuatro jóvenes de la República Checa fueron trasladados al Reino Unido en 2016 bajo la promesa de trabajar en Birmingham, pero una vez que llegaron al país sus supuestos empleadores les incautaron los pasaportes y documentos personales, y los obligaron a vivir en una escuálida casa, bajo condiciones infrahumanas.

Cada día, el grupo era llevado al condado rural de Bedfordshire, en el sur de Inglaterra, para trabajar en una planta de panificación. El jefe de la red delictiva que había incautado los pasaportes de los cuatro jóvenes, obligó además a los checos a que le pagaran una “comisión” de sus magros salarios por haberles obtenido ese empleo.

Cuando uno de los jóvenes trató de rebelarse, fue atado a un radiador y golpeado salvajemente. Durante ese ataque, el joven fue además torturado y quemado con colillas de cigarrillos.

Los cuatro checos eventualmente lograron escapar de esa situación de esclavitud cuando iban de camino a la fábrica a bordo de una camioneta. Uno de ellos fingió estar enfermo, y en el momento en que se detuvo el vehículo, los cuatro salieron de éste y corrieron en distintas direcciones.

Todos estos casos dan cuenta del flagelo de miles de jóvenes inmigrantes que terminan siendo víctimas de la esclavitud moderna en el Reino Unido, un problema creciente en el país.

De acuerdo con un amplio informe elaborado por la Agencia Nacional británica contra el Delito (NCA, en sus siglas en inglés), al menos 5 mil 145 víctimas de tráfico de personas y esclavitud moderna fueron reportadas a las autoridades británicas en 2017, el mayor número en la historia del país.

Por primera vez, ciudadanos británicos representaron el mayor número de víctimas potenciales de esos delitos, un cambio provocado por un incremento de menores de edad que son utilizados como “mulas” para transportar drogas.

Según el documento de la NCA, titulado Esclavitud moderna y tráfico de personas en el Reino Unido, el número de víctimas infantiles de esclavitud moderna aumentó en 66%, comparado con 2016.

Will Kerr, director de la agencia y autor principal del reporte, sostuvo que las cifras son sólo “la punta del iceberg” y que el gobierno británico enfrenta ahora un problema cada vez más preocupante.

“Los criminales involucrados en este tipo de explotación utilizan el anonimato del Internet, en especial páginas web de servicios para adultos, para operar cómoda e impunemente dentro de un mundo de criminalidad”, destacó Kerr.

El experto indicó además que el aumento en el número de niños y jóvenes explotados para fines sexuales o para el tráfico de drogas es de gravedad mayor. Casi la mitad (41%) de los 5 mil 145 casos reportados el año pasado incluyeron la explotación de menores de 18 años.

Las cifras oficiales dan cuenta del número de denuncias hechas a la NCA, que en la última década implementó un nuevo mecanismo para identificar a víctimas de tráfico humano y esclavitud moderna en el Reino Unido.

En 2017, 819 casos de víctimas británicas de ese tipo de abusos fueron referidos a la agencia, comparado con 326 casos reportados en 2016. El aumento se debe, en parte, al incremento de bandas criminales en el país que utilizan a menores de edad para transportar drogas a zonas rurales, permitiéndoles de esa manera expandir sus operativos.

Según el informe de la NCA, después de Gran Bretaña, los países de origen por mayor número de víctimas de esclavitud moderna fueron Albania, Vietnam, China, Nigeria y Rumania.

El documento señaló que los casos de personas procedentes de Albania y Nigeria suelen terminar en algún tipo de explotación sexual, mientras que la mayoría de los casos de vietnamitas incluyen explotación laboral.

En total, la NCA identificó personas de 116 países que terminaron en el Reino Unido como víctimas de esclavitud moderna o abusos sexuales.

Del total de todos los casos registrados el año pasado, 2 mil 352 fueron por explotación laboral, mientras que un tercio, cerca de mil 744, incluyeron explotación sexual. Entre los casos denunciados hubo varios también por extirpación ilegal de órganos.

Kerr explicó en la introducción del informe que las autoridades están registrando cada vez más cruces entre esclavitud moderna y delitos de inmigración fuera del Reino Unido.

“Muchas veces las mismas redes criminales están involucradas en el transporte (de víctimas), y los inmigrantes quedan vulnerables a la explotación laboral y sexual durante esos viajes o después de su arribo al Reino Unido”, destacó el experto y exjefe policial en Irlanda del Norte.

En total, el número de casos denunciados aumentó en más de un tercio: de 3 mil 804 en 2016, a 5 mil147 en 2017.

El año pasado cerca de 10% de los casos denunciados a la NCA fueron identificados como víctimas de esclavitud moderna, mientras que la mayoría siguen siendo investigados sin hallarse aún a los responsables.

De los casos que incluyen a personas procedentes de fuera de la Unión Europea (UE), menos del 3% de los individuos fueron identificados como víctimas de esclavitud moderna.

Y mientras que los casos que involucran a ciudadanos europeos o británicos son investigados por la unidad contra el tráfico y esclavitud de personas de la NCA, los casos de ciudadanos no comunitarios quedaron bajo la autoridad del Ministerio del Interior británico.

Patrick Burland, directivo de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU, advirtió al respecto que el sistema vigente en el Reino Unido “favorece el prejuicio contra víctimas de esclavitud moderna y tráfico de personas identificadas como no residentes de Gran Bretaña, comparados con aquellos británicos o europeos”.

El gobierno británico bajo el mando de la primera ministra conservadora Theresa May anunció recientemente que el Servicio de Inmigración y Visas del país ya no tomará decisiones en casos de tráfico de personas, ya que esa responsabilidad quedará bajo el mando de un nuevo organismo dentro del Ministerio del Interior.

En 2015 el Parlamento aprobó una ley para erradicar la esclavitud moderna en este país, la cual incluye unificar los delitos por tráfico de personas, aumentar las sentencias de prisión para responsables, proteger mejor a las víctimas de esos delitos, en especial a niños, y obligar a empleados a denunciar casos.

También estableció el cargo de comisionado contra la esclavitud moderna, actualmente ocupado por el funcionario Kevin Hyland, quien inspecciona las políticas del país contra el tráfico de personas y esclavitud.

Burland advirtió que, a pesar de los avances, aún existen potenciales conflictos de intereses. “La forma más efectiva para resolver este problema es que el
gobierno británico traslade el proceso de identificación de víctimas fuera de la autoridad del Ministerio del Interior”, señaló.

Por su parte, Victoria Atkins, ministra británica contra el delito y vulnerabilidad de víctimas, sostuvo que el gobierno “es líder mundial en su respuesta a este tipo de delitos horribles”.

“De todos modos sabemos que aún hay mucho más por hacer. Estamos trabajando para mejorar el sistema de identificación de víctimas y apoyo a las personas que logran escapar de esas situaciones de explotación, con el fin de recuperarse y reconstruir sus vidas”, concluyó la funcionaria Tory (conservadora).

En tanto, el grupo no gubernamental Anti-Slavery International calificó la respuesta del gobierno británico como “insatisfactoria” y “lenta”.

“Aunque la ley contra la esclavitud moderna en el Reino Unido fue un paso en la dirección correcta, está demasiado enfocada en la vigilancia, y no provee protección para las víctimas”, indicó la entidad en un comunicado. “Como resultado de ello, muchas personas no son reconocidas como víctimas y no reciben apoyo. Muchas son consideradas ‘inmigrantes ilegales’ en lugar de víctimas de esclavitud. Y por ello es menos probable que sean llamados como testigos en la corte en casos contra traficantes”, agregó.

Según Anti-Slavery International, que lanzó una campaña nacional para la protección de víctimas de esclavitud moderna en el Reino Unido, es cada vez más común que las autoridades inmigratorias británicas deporten a víctimas de esclavitud y tráfico humano, incluidos menores de edad, en lugar de darles apoyo y enjuiciar a los responsables. “Es hora de un cambio y ese cambio debe producirse ya”, sentenció el organismo humanitario.

Comentarios

Load More