El petro, un riesgoso experimento o la “criptonita perfecta” frente a Washington  

La página web del Petro. La página web del Petro.

CARACAS (apro).- En diciembre de 2017, el gobierno de Venezuela anunció la creación del “primer criptoactivo emitido por un Estado”. Se trata del petro, un activo virtual que opera en un sistema financiero nuevo y paralelo denominado blockchain y que promete ser la respuesta a la crisis económica venezolana y una alternativa a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea a funcionarios del gobierno venezolano.

“Durante los últimos cuatro años, Venezuela ha experimentado la mayor crisis financiera de su historia, situación que ha resultado en una devaluación de su moneda nacional, el bolívar”, justifica en su sitio de internet elpetro.gob.ve, lapso que coincide casi en su totalidad con el tiempo que lleva el presidente Nicolás Maduro en el poder, quien asumió la Presidencia en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez.

El petro destaca por ser el primer activo de tecnología blockchain impulsado por un Estado. Hasta el momento, este tipo de intercambio de valor había surgido paralelo al sistema financiero tradicional mundial. El más conocido es en bitcoin. Todos se caracterizan por la no regulación por parte de organismos estatales e internacionales y la relación se basa en la confianza en la seguridad tecnológica.

“Vamos a crear el petro para avanzar en materia de soberanía monetaria, para vencer el bloqueo financiero”, aseguró el presidente Maduro en diciembre de 2017 al anunciar la nueva iniciativa financiera de su gobierno.

Posteriormente, en febrero pasado Maduro presentó lo que lucía como una granja de minado. “Frente a Superman, surgió al criptonita perfecta: la criptomoneda”, dijo el presidente venezolano ante medios de comunicación internacionales.

El venezolano petro está regido actualmente por dos Gacetas Oficiales del país y el whitepaper que debió divulgar como cualquier criptoactivo naciente.

“Nosotros definimos la criptomoneda como una unidad energética, una masa de energía, porque la validación de ese proceso de intercambio de valor lo hacen procesadores que tienen consumo energético”, explicó Hugbel Roa, ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, uno de los fundadores del petro.

Criptoactivo v/s criptomoneda

Aunque este ministro venezolano, lo define como una “criptomoneda”, expertos consultados por Apro aseguran que se trata de un criptoactivo clasificado dentro de la tecnología blockchain que no califica como criptomoneda.

“La mayor aplicabilidad del blockchain son los criptoactivos. Todas las criptomonedas son criptoactivos pero no todos los criptoactivos son criptomonedas. Como el petro es un token, es un criptoactivo, no es una criptomoneda”, explica Juan Fernández consultor de la firma EY Venezuela, experto en el área tecnológica.

El blockchain es la plataforma en la que está basado todo criptoactivo. Se trata de una cadena de bloques que consiste en una tecnología de base de datos distribuida y verificable.

“La principal diferencia es que las criptomonedas se minan y los criptoactivos no. Las criptomonedas utilizan mineros para validar la cadena de bloques y para descifrar algoritmos matemáticos y por eso es tan segura. Los mineros ganan comisión cada vez que descifran, validan o introducen un nuevo bloque en esa cadena”, comenta Fernández y agrega que en el caso del petro esto no ocurre.

“Las dos grandes características básicas de una criptomoneda son: uno, que no están regulada por ningún organismo y dos, que está regida por la confianza. El petro no cumple con ninguna de las dos porque no genera confianza ya que no tiene ningún proceso transparente y además está regulado por el Estado. Es una gran contradicción que un Estado impulse una criptomoneda, el Estado está para regular y las criptomonedas buscan escapar de la regulación”, explica Fran Monroy, reconocido tecnólogo venezolano.

Por su parte el ministro Roa justifica el petro como un instrumento de independencia. “El petro es la genialidad del presidente Nicolás Maduro, es decirle al mundo: Venezuela no se rinde. Es no solo defender y mantener nuestra independencia política porque así nos lo enseñó nuestro comandante eterno (Hugo Chávez), es decirle al mundo que el sistema tradicional que ofrece dinero realmente inorgánico vemos que hay una impresión de billetes que no tiene respaldo”.

Aunque por definición el petro no es una criptomoneda, sino un criptoactivo y la principal diferencia sea que el petro no se puede “minar”, informaciones contradictorias circulan, incluso el mismo presidente Maduro ha invitado a los jóvenes a participar en granjas de minado del Estado para minar petro y otras criptomonedas.

“El petro surge como una criptomoneda pero está respaldada en algo fáctico, en valores reales, pero no solamente es el petróleo. El intercambio de valor a partir del nacimiento del petro ya no va a depender de la bendición o del aval de ninguna estructura financiera, en especial del dólar, para poder acceder a bienes y servicios”, aseguró el ministro Roa en televisión nacional, insistiendo en que el petro es una criptomoneda.

“El petro es una forma de nosotros tener cómo enfrentar el esquema de guerra que se ha planteado contra la economía venezolana. También le viene a decir al mundo: apelen a sus valores fácticos, reales, intrínsecos, a sus riquezas naturales”, enfatizó Roa.

Según cifras aportadas por el propio presidente Maduro en la primera subasta realizada el 20 de febrero, se logró recaudar 735 millones de dólares en un país donde el gobierno admite que en los últimos cuatro años sufre la mayor crisis financiera de su historia.

De acuerdo con lo divulgado por el gobierno venezolano el 21 de marzo, este proceso de preventa contó con la participación de 127 países, entre ellos Afganistán, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Rusia, Chile, Colombia, Corea del Sur, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Japón y China.

“El presidente Maduro le ofrece el petro al mundo para que rompamos las cadenas de quienes nos intentan oprimir a los pueblos que ejercen su independencia”, agregó el ministro.

Sin embargo, un día antes de la oferta pública, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que prohibe las transacciones en petros o cualquier “moneda, divisa o ficha digital” emitida por el gobierno de Venezuela, desde el 9 de enero. Esto como parte de las sanciones que el gobierno de Trump ha adelantado contra funcionarios y personas relacionadas al gobierno de Maduro.

“Zona gris”

“Para que sea un papel tendríamos que emitir una deuda respaldada por una casa de bolsa internacional. No es un papel porque no estamos pagando intereses, lo que sí estamos brindando es la garantía de que quien apueste a esta moneda va a lograr intercambio de valor real y sustentable en esta moneda”, aclara el ministro de Tecnología.

Sin embargo, Monroy difiere. “La idea maestra del gobierno es presentar una criptomoneda para enmascarar una emisión de deuda para saltarse las sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea”.

Funcionarios del gobierno de Maduro son objeto de sanciones financieras por parte de Estados Unidos y la Unión Europea por violar derechos humanos mediante la represión a protestas y por vinculaciones con negocios ilícitos, incluyendo corrupción.

El ministro Roa también establece diferencias entre el petro y otros activos virtuales similares. “Una criptomoneda hoy puede costar 10 mil dólares y mañana se puede caer a cero. Nuestra criptomoneda está respaldada en valores materiales y en bienes reales que son nuestras reservas petroleras y los distintos minerales. Y, lo más importante, está tasado, estamos saliendo con un valor inicial que es el valor del barril de petróleo”.

Otra diferencia entre el petro y una criptomoneda es que está asociado a un proyecto, como ocurre con un token. “La plataforma sobre la que se monta el petro es para financiar un proyecto. Por eso es que entra en una zona gris en si es o no una emisión de deuda”, así lo explicó Miguel López, consultor financiero de EY Venezuela.

Inicialmente, en la Gaceta Oficial (GO) de Venezuela del 8 de diciembre de 2017 cuando se oficializó el lanzamiento del petro, se hablaba de que el Estado recogería fondos con la emisión del petro y luego el tenedor tendría derecho a vender de nuevo ese petro al Estado que se lo vendió. Esta es una estructura similar a una emisión de bonos de la deuda pública.

Pero eso ha cambiado, en la GO del 23 de febrero donde se introdujeron algunos cambios respecto al funcionamiento y emisión del petro, se habla de que es un soporte del proyecto al cual está asociado pero el Estado no asume obligaciones.

“Pareciera que el gobierno se está deslindando de la regulación de los bonos”, comenta Saúl Medina consultor jurídico experto en criptomonedas.

El petro está en la fase de ICO (Initial Coin Offering), término similar al IPO (Initial Public Offering) que se utiliza en las bolsas convencionales cuando una empresa ofrece sus acciones a posibles inversionistas.

Todo ICO tiene tres fases: planificación, evento y post emisión. El petro como un ICO estuvo en la fase de “evento”, que consiste en el setup tecnológico, desarrollo de las billeteras virtuales o wallets, en esta fase se realiza la preventa de los tokens y pasó a la post emisión el 21 de marzo cuando se inició la oferta pública, luego debería ocurrir la liquidación y distribución.

“El petro surgió el 8 de diciembre de 2017. Luego, a mediados de enero, se divulgó el whitepaper que soporta los fundamentos, detalles técnicos de la emisión. Otra versión se hizo pública el 20 de enero y contenía el cambio de la plataforma de Ethereum a NEM. Todas las ICO emiten un whitepaper, no es algo exclusivo del petro, es la práctica internacional”, aclaró López.

En este momento las consecuencias de esta operación no se ven. “A juzgar por la dirección que está tomando el petro va a quedar para las grandes cosas del Estado: para pagar deuda, pasivos laborales, con eso pueden seguir dando dádivas en bolívares y a la vez tener una solvencia contable en cuanto a las deudas internas, en esto coinciden los consultados”, dice Monroy.

El petro es una manera de ‘desbolivizar’ el mercado venezolano, como ya el gobierno venezolano perdió la capacidad de emitir billetes al ritmo de la inyección de dinero inorgánico que estaba haciendo, puede crear un petro que conviva con el bolívar, analiza Monroy.

“El petro sería como el CUC (peso convertible cubano) y el bolívar quedaría como el peso cubano corriente, sin ningún tipo de lógica financiera ni intercambio con monedas extranjeras, mientras el petro –al igual que el CUC– podría tener un valor arbitrario comparado con el bolívar y que le serviría al gobierno para saldar deuda pública a falta de bolívares”, comparte.

Opacidad

Si en algo los expertos coinciden es en que al petro hay que verlo con reservas ya que hay una gran opacidad en sus procesos y significativas contradicciones legales.

“No hay transparencia de cómo los privados podrán comprar el petro. No hay transparencia de cómo minar el petro. En teoría es un bono disfrazado, es a lo que más se parece. El petro no tiene un proceso transparente”, asegura Monroy.

“El uso que una persona común pueda hacer del petro no está claro porque el Estado te da un petro y para que tú puedas cambiarlo a dólares el mismo Estado te lo compra a un precio menor y además te cobra un impuesto a las divisas por lo que te está quitando por cada petro un porcentaje de su valor nominal que se lo queda el Estado”, advirtió el experto en tecnología.

Es una manera ingeniosa de negociar deuda interna porque al final de la transacción el Estado registrará que honró 100% de su deuda, pero en realidad erogó un porcentaje menor, según lo explicado por Monroy.

Tras indagar, se puede constatar que no están claros muchos de sus mecanismos de compra venta. “En teoría te debes bajar tu wallet que es el punto de partida de cualquier criptomoneda. Para ello hay que realizar una serie de pasos, esos pasos no están blindados electrónicamente, tienen fallas de seguridad digital”, comenta Monroy.

“La parte tecnológica deja mucho que desear, no hay información encriptada, hay procedimientos manuales, envío de datos por correo electrónico, más allá del tema ideológico, tecnológicamente es inseguro”, agrega.

“Esto no es un asunto tecnológico, esto es un asunto financiero con el que ellos (la clase gobernante) pretenden resolver su permanencia los siguientes años de gobierno”, asegura.

“Al petro hay que verlo con mucho escepticismo porque está partiendo con una contradicción legal”, advierte López y agrega que esta contradicción viene dada por lo expresado en las dos gacetas oficiales existentes hasta el momento.

“Cada petro tendrá como respaldo físico un contrato compra-venta por un (01) barril de petróleo de la cesta de crudo venezolano”, reza la GO del 8 de diciembre. Esto quiere decir que el tenedor del petro podría acudir al Estado para reclamar su inversión porque está respaldada y exigir que se lo den en petróleo, explica Medina.

Mientras que, en la GO del 23 de febrero “se determina como respaldo para la implementación de operaciones de intercambio financiero y comercial a través de criptoactivos, el desarrollo potencial de 5.342 MMBN de Petróleo Original en Sitio (POES) pesado y extrapesado, localizado en el Bloque Ayacucho 01, de la Faja Petrolífera del Orinoco”. Con esto ya no se habla de un contrato de compra-venta, el tenedor no tiene derecho a algo y el Estado no está obligado.

“Pareciera que está quitando la connotación de una emisión de deuda pública porque esta sólo la puede emitir la Asamblea Nacional”, explica Saúl Medina y advierte un punto que considera más grave y es que la GO de febrero no derogó la de diciembre por lo que ambos conceptos actualmente conviven de forma contradictoria.

“En un mundo donde estos criptoactivos se fundamentan en la confianza y la transparencia estas contradicciones legales pueden tener incidencia en cómo percibe el mercado al petro una vez que entre en fase de mercado secundario”, precisa.

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