Anaya, entre cuestionamientos por cacicazgos, padrinos políticos y la división del PAN

El encuentro con Anaya en el ITESO de Tlaquepaque. Foto: Eduardo Miranda El encuentro con Anaya en el ITESO de Tlaquepaque. Foto: Eduardo Miranda

TLAQUEPAQUE, Jal. (apro).- La voz de un joven, imperativa, se alzó entre el estudiantado jesuita.

—¡Responda a cada una de las preguntas!

Anaya hizo un alto en su ya prolongada intervención que mezcló respuestas a una batería de preguntas que le habían formulado y su habitual exposición sobre los temas que a él le interesa destacar.

Decía que no es populista su propuesta de Ingreso Básico Universal —“que todo mundo, por el solo hecho de ser mexicano, reciba un ingreso mensual”— cuando Anaya fue interrumpido por el joven no identificado y, de buen talante, pidió que le preguntaran de todo sin límite.

“Yo no tengo prisa”, dijo, aunque entendió que estaba siendo prolijo. “Con gusto me voy a ir más rápido”.

Era apenas la primera media hora de las dos que disertó el candidato de la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano ante más de mil jóvenes que abarrotaron el auditorio del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en Tlaquepaque, la primera institución educativa que visita en su campaña.

Durante ese lapso fue prolijo en sus planteamientos ante un auditorio atento y cortés, pero incisivo, con preguntas sobre los problemas nacionales, pero también con cuestionamientos sobre él.

“Son duros e inteligentes”, dijo ante la batería de cuestionamientos: “Cuando la pregunta es difícil, es mejor hablar con la verdad”, aunque quién sabe si respondió con la verdad.

Le preguntaron por qué había incorporado a su equipo a Raúl Padilla López, exrector de la Universidad de Guadalajara, “un cacicazgo que ha ejercido durante 30 años”.

Anaya dijo que Padilla, a quien hoy formalizó como su enlace con el ámbito cultural, fue clave para formalizar la alianza PAN-PRD-MC.

“No es en un ánimo de obtener más votos”, respondió, luego de que le habían cuestionado su apoyo al “narcogobernador” de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, a quien defendió.

“Dirán lo que quieran, pero hoy Javier Duarte no estaría detenido y no se hubieran recuperado mil millones de pesos si no hubiera habido acción de su gobierno”.

También le reprocharon, quienes se dijeron panistas, haberse impuesto como candidato del PAN y haberlo dividido, por lo que los simpatizantes tienen “dos candidatos”.

Sin mencionar a Margarita Zavala, Anaya respondió:

“A quien haya lastimado le ofrezco una disculpa”.

El candidato fue también cuestionado sobre por qué alguien tan desprestigiado como Diego Fernández de Cevallos sea su padrino, a lo que respondió:

“No tengo ni padrinos ni sobrinos en política”.

Anaya afrontó de buen ánimo al auditorio, donde anunció que ya no hablará más de los escándalos inmobiliarios, como la venta de la nave industrial en 54 millones de pesos al empresario Manuel Barreiro, acusado de lavado de dinero.

“Lo que el gobierno priista quiere es que me dedique a responder”, dijo al anunciar que pronto hará pública toda la documentación del caso que dio lugar al “campañón” del gobierno federal por lo que ni siquiera ha sido citado.

El fantasma de #YoSoy132

“Yo no me voy a meter al baño”, les había dicho cuando recién iniciaba su intervención, en referencia a lo que hizo Enrique Peña Nieto, en la campaña de 2012, cuando fue criticado por estudiantes de la Universidad Iberoamericana, lo que marcó el inicio del movimiento #YoSoy132, cuyo fantasma preocupó a su equipo.

“Yo le dije a Ricardo: puede ser tu 132 en contra o a tu favor”, reveló a este reportero Rubén Aguilar Valenzuela, su asesor en medios y exvocero de Vicente Fox, quien hace medio siglo hizo en noviciado en el ITESO, antes de desistir de ser sacerdote y luego irse de guerrillero a El Salvador.

El saldo no fue ni uno ni otro: Anaya fue escuchado con respeto por los estudiantes, pero no fue ovacionado más que por un pequeño sector que le aplaudió sus referencias “a ya saben quién”, su principal rival: Andrés Manuel López Obrador y al PRI, cuyos nombres de Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade tiene proscritos.

Anaya conectó con los jóvenes desde que no sólo pidió que pudieran entrar los que estaban fuera del recinto, sino al solidarizarse con los tres jóvenes desaparecidos en Jalisco, donde se vive, como en todo el país, una “epidemia” de desapariciones por el “rotundo fracaso” de la estrategia de guerra iniciada por Felipe Calderón, su compañero del PAN y continuada por el actual gobierno.

“Esta estrategia ha sido un absoluto fracaso”, reprobó Anaya, y afirmó que sólo en Jalisco desaparece una persona cada 72 horas y en el país hay una situación que obliga a que la agenda de los derechos humanos sea prioridad nacional.

Por eso, destacó la presencia de Emilio Álvarez Icaza en su equipo, quien lo acompañó al ITESO.

“En los últimos diez años, desde que se implementó esta estrategia contra el crimen organizado, que ha sido un absoluto fracaso, han desaparecido solamente en Jalisco casi 20 mil personas”, subrayó.

Anaya criticó que López Obrador proponga pactar con criminales, pero eso también ya fracasó en Colombia, donde se cometieron 300 homicidios por cada cien mil habitantes.

“Dice la Organización Mundial de la Salud que cuando se cometen más de diez homicidios por cada 100 mil habitantes, ya hay un problema literalmente de epidemia. En Medellín, en esos tiempos, con esa estrategia de tratar de llegar a acuerdos con los narcos, llegaron a más de 300 homicidios por cada 100 mil habitantes. Estoy absolutamente convencido de que la ruta de llegar a un acuerdo con los criminales no nos dejaría absolutamente nada bueno en el país”.

Anaya también fue interrogado sobre su posición ante la legalización de las drogas y ante ello propuso un amplio debate sin prejuicios.

—¿Alguna vez ha fumado mariguana? —le preguntó un reportero al final del encuentro.

—No.

Austeridad a la clase política

Por primera vez, tal como lo ha planteado López Obrador, Anaya planteó terminar con los “privilegios de la clase política”, particularmente de la alta burocracia.

“El próximo gobierno federal deberá estar absolutamente comprometido con más austeridad”, dijo y planteó para reducir “el agandalle del gobierno” no sólo que los funcionarios dejen de usar las camionetas Suburban, sino reducir a la mitad las plazas de los altos mandos y abatir también a la mitad los gastos por honorarios.

También ofreció que, de llegar al gobierno, los funcionarios dejaran de tener seguro de gastos médicos y seguro de vida. “Hay que acabar con los privilegios de la clase política”, exclamó.

La de Anaya fue la primera comparecencia de un candidato presidencial en el ITESO y ha de están agendando las de los otros tres, que también serán transmitidas por su canal de YouTube y por FacebookLive.

Una hora antes de ir al ITESO, se reunió en el hotel Holliday Inn con un grupo de colaboradores de campaña, entre ellos su coordinador de asesores, Agustín Basave, y el vocero Rubén Aguilar Valenzuela.

También asistieron el coordinador del programa de gobierno, Salomón Chertorivski, y Emilio Álvarez Icaza, candidato a senador de la Ciudad de México.

Más tarde, Anaya fue al municipio de Totatiche, uno de los municipios más pobres de Jalisco, si bien antes había dicho que acudiría al de Temastián, ubicado también en la zona norte del estado, colindante con Zacatecas.

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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