Betsy Pecanins, “Ave Phoenix” en vivo

A 16 meses de su partida, Betsy Pecanins despliega las alas de su incandescente fuego sonoro con el disco doble Ave Phoenix, a presentarse el próximo 7 de abril en el Centro Nacional de las Artes por una constelación de amigos, colegas e integrantes de su familia musical, quienes la acompañaron durante cuatro décadas. Su hija Tessa Pecanins la recuerda como “toda amor”, al tiempo que el guitarrista de su banda, Felipe Souza, utiliza el epíteto “ergonomía armónica” para desentrañar el profesionalismo de la cantautora.

Sorteó las dolencias con que la vida castigó su cuerpo desde pequeña y fue a través de su canto generoso en sentimientos de blues angelical, arte optimista y lleno de frescura, como la siempre sonriente Betsy Pecanins logró salir victoriosa hasta el suspiro final.

“Para mí fue una de las relaciones más profundas que he tenido en mi vida pues trabajé con ella desde 1987”, rememora Felipe Souza, nacido el 26 de enero de 1965, quien ha tocado la guitarra eléctrica para ella aún tras fallecer Betsy el 13 de diciembre de 2016.

“Nuestras familias estaban unidas por la plástica, porque de la parte mía era la galería Antonio Souza y la de ella la galería Pecanins, así que me conocía desde que yo tenía 19 años de edad.

“Realmente para mí su partida es sólo en el plano físico, ella sigue estando aquí conmigo porque este disco Ave Phoenix que acabamos de terminar y presentaremos el sábado 7 de abril en la Plaza de las Artes del Cenart, lo llevamos a cabo como si ella estuviera. Si hay algo que no suena bien, ella nos los hace saber.

“Ahora, en cuanto a lo de su muerte, es como si el reloj se hubiera cuarteado y ya nada se puede hacer. Si ella pudo enfrentar la enfermedad, nosotros sus músicos teníamos que seguir su ejemplo de lucha.”

Con Souza actuarán los integrantes del grupo de Betsy: Mónica del Águila, violoncello; Alfonso Rosas, bajo eléctrico; Héctor Xavier Aguilar, percusiones; Jorge García Montemayor, guitarra acústica, y las voces del trío Taylorettes (Elena Garnes, Natalia Marrokín, Nayeli Stanfield). La conducción del evento irá a cargo de Raúl de la Rosa (Tiempo de blues).

–¿Cuál es la importancia de Betsy para las cantautoras del presente?

–Manejar increíblemente las melodías, los sonidos y los silencios, porque para ella siempre fue muy importante lo que no se tocaba, lo que se omitía. Sus composiciones son ergonómicas, de fogosa armonía ergonómica, o sea, están perfectamente bien diseñadas, no sólo son una aportación para las cantantes actuales sino para el mundo entero.

“Ella poseía algo formidable en su forma de componer, yo le comentaba con cariño que tenía la magia de ‘Betsylandia’, como es el caso de Fuego azul (1988), donde lo demuestra plenamente. Con el tiempo nuestro acercamiento se hizo algo maravilloso y siempre sacó lo mejor de mí. Todo fue tan íntimo y recíproco que yo también saqué lo mejor de ella y lo podemos sentir en el disco Esta que habita mi cuerpo (1999).”

Tessa recuerda a Betsy

Hija de Betsy y del compositor Federico Álvarez del Toro, Tessa Pecanins cuenta a Proceso:

“Yo soy Anna Teresa, pero mi mamá siempre me llamó Tessa; nos viene de familia pues ella se llamaba Elizabeth Taylor y le decían Betsy… No tengo nombre artístico, para el disco sí utilicé el Pecanins y en los textos aparezco como Tessa Pecanins, si bien mi nombre entero es Anna Teresa Álvarez Taylor, Álvarez por Federico Álvarez del Toro: también soy su hija.”

–¿Cómo se llevaban Betsy la mamá y Tessa la hija única?

–¡Bien! La verdad que mi mamá y yo teníamos una relación muy muy fuerte. Digo, como cualquier relación madre e hijos, y como nomás somos nosotras dos, teníamos a veces esa lucha de egos entre mujeres; pero lo cierto que yo al final me dediqué a cuidarla con todo mi amor, ver por ella, todos los días platicábamos, y yo: ‘Oye, ¿cómo va tu proyecto Ave Phoenix?’. Estábamos en la casa escuchando, y ella: ‘A ver, ven y dime qué opinas de esto’. La verdad teníamos una relación muy fuerte. Toda amor, no hay otra palabra para Betsy.

“Como te decía de los hijos, yo soy adoptada; mi mamá me adoptó cuando yo era una bebé y eso también generó unos lazos muy tremendos. A una le toca la enfermedad, pero mi mamá siempre ponía la mejor cara, fue muy reservada sobre su estado de salud y sé que no le gustaba hablar de eso, tampoco yo voy a ahondar mucho, pero… su mal nos unió y al final pues fue muy triste para mí. Cuando mi mamá falleció habíamos llegado a tener una relación más madura y mi mamá siempre salía adelante, así que al ver un día que simplemente no despertó, pues sí fue un golpe fuertísimo.”

–Alguna vez que la entrevisté en los Edificios Condesa usted era una bebecita, creo que tenía una nana, ¿verdad?

–¡Tuve varias! Como mi mamá trabajaba mucho a tocar en gira, siempre salía y tenía que dejarme sola con alguien, generalmente cuando iba de gira yo me quedaba con mi abuelita Ana María Pecanins, quien fue una de las fundadoras de la galería Pecanins; pero mi mamá acostumbraba llamarme por teléfono, me traía detallitos de los lugares a donde iba, yo cuando estaba de vacaciones mi mamá me llevaba de gira y por ella aprendí el mundo de los viajes, que otras culturas, otros estados, otros países. Me tocó, ¡uf!, recorrer la República Mexicana con ella, Oaxaca, Morelia, Matamoros, Baja California, con su banda viajé a muchísimos lugares, que Guanajuato, ¡guau! Y viajamos a Londres, ¡fue maravilloso, solamente ella y yo fuimos a París!, tendría 13 o 14 años, creo, ¡son experiencias que no las intercambiaba por nada de nada!

Estudiante, la jovial Tessa ha sido profesora de español como lengua extranjera, aunque su mayor pasión son las artes textiles y el hilado creativo  (https://www.proceso.com.mx/467212/betsy-pecanins-fuego-azul-arde).

“Cualquier tipo de tejido me encanta y es a lo que espero dedicarme en un futuro próximo. Es bastante curioso, porque lo hice más por hobby y para desestresarme. La verdad en esos momentos de su enfermedad fue duro hallar ratos para estar con una misma, y el textil es lo que me da: la paz mental, la tranquilidad para el desestrés. Así que comenzó como un pasatiempo y comencé a escalar y a escalar, encontrando lugares donde enseñaban y poco a poco empecé a bordar, al final ya era una manera creativa de yo tener mi tiempo también y hacer cosas que me gustaban, mientras mamá caía y se levantaba, porque el proyecto Ave Phoenix lo hizo para volver a componer.”

–¿Cómo era su mamá como maestra de canto?

–Dio por muchos años cursos en la escuela del Rock en la Palabra, de Guillermo Briseño, a mí me tocaba ir a alguna de sus clases y mi mamá como maestra era igual de amorosa. La verdad, todos sus alumnos no me van a negar que era una persona que los apoyaba en grande, siempre buscaba la manera de motivarlos a que dieran lo mejor de sí. Anhelaba que ellos pudieran brillar con su luz propia, ella ya llevaba un largo recorrido de 40 años de carrera artística, pero les enseñaba la humildad, y esa virtud en un artista es fundamental. Claro que cuando subes al escenario te llega todo el ego del mundo; pero una vez que te bajas del foro Betsy mostraba a flor de piel esa afectuosa sencillez con los fans y los medios, son enseñanzas que valen oro y se las transmitía a sus alumnos. La querían muchísimo, ella les decía: “Aquí todos somos iguales, yo tendré años de carrera, pero te voy a abrir las puertas de mi conocimiento”.

–¿Sueña usted con ella?

–Sí, por supuesto. Bien dicen que a veces los muertos nos vienen a visitar entre sueños, y sí creo que a menudo mi mamá llega, pues hay sueños en los que podemos estar hablando y nos abrazamos; pero aunque a veces sé que es un sueño, aprovecho esos momentos para volver a intimar con ella, besarla. Le cuento que voy bien, que las cosas están saliendo bonito, en un sueño le dije: “¿Sabes qué? ¡Tu disco se va a hacer, así que no te preocupes, mamá! ¡Todos estamos trabajando para tu grabación!”. Yo sé que es un sueño y voy a despertar, pero la abrazo, le dijo: “Te quiero, te amo, mamita, yo estoy bien…” Es una gran serenidad la que siento.

–¿Alguna anécdota suya con Betsy que desee contar a Proceso?

–¡Uy, hay tantas que…!

“Tuvimos por 17 años a una gatita que fue nuestra adoración, se llamaba Aretha, ¡por Aretha Franklin, La reina del soul!, negra con cafecito, nos amaba. Y todavía tengo a una perrita salchicha que también adora a mi mamá. Pero, pues sufrió mucho cuando mamá ya no estuvo porque todas las mañanas se iba con ella a tomar el sol. Total, le cerramos la puerta de su cuarto, pero como que nos pedía que le abriéramos para que fuera a dormirse otro ratito y a tomar el sol. Le decimos: ‘No, lo siento nena, no te podemos abrir la puerta’. Los animales sufren cuando los humanos nos alejamos de ellos.”

–¿Qué vamos a ver en el Cenart este primer sábado de abril, Tessa?

–A las siete va a ser la presentación de todo el disco doble de 19 canciones y popurrís de los músicos invitados que se presentarán en vivo, llevaremos discos físicos para vender y participo en una canción.

“Sólo me resta agradecer infinitamente a la banda de mi mamá que sin ellos no hubiera sido posible ese amor suyo que se refleja en Ave Phoenix, es un proyecto que ella amaba, lo presentó dos veces en el Teatro de la Ciudad y no sólo van a estar los músicos con quienes trabajó, sino también estarán los técnicos, como la dramaturga Rocío Carrillo, en la iluminación, o Eduardo Granados, quien la ayudó en el escenario por décadas; en el audio Alberto Martínez y Guillermo Cantarel, más Angélica Ruiz de Caracol Difusión en Medios. Son una constelación de amigos en un equipo que consolidó en su amorosa vida musical. Sin ellos no habría manera de apreciar este legado de mi mamá. ¿Quién me falta? ¡Ah, Arturo Mendoza, conmigo en la producción!”

Agrega los invitados del concierto Ave Phoenix, en las voces: Margie Bermejo, Guillermo Briseño, Frino, Verónica Ituarte, Jaramar Soto, Jaime López, Sabina Marentes Carrillo, Rafael Mendoza, Iraida Noriega, Hebe Rossell y Cecilia Toussaint. Además: Alejandro Cardona (eléctrica), Juan Carlos Novelo y Arturo Guzmán (baterías); Enrique Quezadas (piano), José Cruz y Jorge García Ledesma (armónicas); Jorge Velasco (bajo), Rosino Serrano y Luis Armida (pianos), y Montserrat Revah (percusiones).

La cita con Ave Phoenix es el sábado 7 de abril en la Plaza del Centro Nacional de las Artes (Metro General Anaya) a las 19:00 horas.   

Este texto se publicó el 1 de abril de 2018 en la edición 2161 de la revista Proceso.

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