Enlutece al rock galo la muerte de Higelin

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Considerado una de las bestias escénicas más populares del rock francés desde su climática popularidad entre las décadas de los años sesenta y los ochenta del siglo XX, el cantautor, pianista, escritor y guitarrista Jacques Higelin falleció ayer viernes 6 de abril a los 77 años de edad, víctima de cáncer conforme anunciaron sus familiares.

Higelin (“Iyelán”, pronunciación aproximada al castellano) logró mezclar la energía del rock experimental con la canción tradicional y de variedad francesa, ejerciendo gran influencia en artistas como Alain Baschung (París, 1947) y el cuarteto Téléphone. Algunos de sus grandiosos espectáculos musicales y multicoloridos incluían actores, bailarines y artistas circenses, llegando a durar varias horas sin aburrir jamás a los asistentes.

Nació el 10 de octubre de 1940 en Brou-sur-Chantereine (Seine-et-Marne) y llegó al mundo del espectáculo gracias al talento de su padre, quien lo animó a cantar las melodías de Charles Trenet (1913-2001), creador de “La mar” y una eterna influencia en la productiva carrera de Higelin.

Fue uno de los favoritos de la orilla izquierda del Sena con sus maestros el alejandrino Georges Moustaki (1934-2013) y la genial Barbara (1930-1997); él nunca negó sus simpatías marxistas ni su posición política en favor de los sectores marginales: los desempleados, explotados, pobres, y las “minorías” sexuales o el feminismo.

Siempre acudió a brindar conciertos cuando le pidieron apoyo a causas pro socialistas y se sentía orgulloso de ser un anticapitalista congruente con los ideales del comunismo. Más que nada, Jacques Higelin era uno de los grandes rockers universales, pese a pasar prácticamente inadvertido en tierras latinoamericanas.

Ello se debió a no interesarle la superficialidad ni comercialización, una vez que al llamado Tercer Mundo le preocupó de sobremanera el color de los calzones agujerados de Britney Spears en vez de refinar sus universos musicales con artistas de otras latitudes o de mejor cepa geopolítica en el interior continental.

Hacia mediados de los sesentas se convirtió en una figura prominente de la juvenil canción parisina, con tintes rojillos y de actitud beatnik, dando extensas giras con su cómplice Brigitte Fontaine (Morlaix, 1940), armando juntos producciones del célebre Boris Vian (Ville-d’Avray, 1920-París, 1959), luego de innumerables participaciones en el teatro clásico y destacar en el cine con la cinta Bébert et l’omnibus, de Yves Robert.

Solista, sacó en 1971 Jacques Crabouif Higelin. Su primer álbum verdadero de rock data de 1975: B.B.H. 75 con Pathé Marconi. Gracias al guitarrista Simon Boissezon, Higelin encontró un estilo más provocador e intenso con temas rabiosos que traduciremos como “París-Nueva York, N.Y. París”, “Mona Lissa Klakxon”, “Cigarette” y “¿Es mi guitarra un fusil?”.

Proverbial su relación con vedettes y bandas anglosajonas del tipo Sly and the Family Stone o Ten Years After, estrellas del Festival de Woodstock. La grabación siguiente, Irradié la grabó Jacques Higelin con Louis Bertignac (compositor e intérprete algeriano de Téléphone, nacido en 1954) y marcó un hito en las temáticas sexuales del momento.

Poeta integral de textos cada vez más ambiciosos, paradójicamente a medida que sus actos punk de vasta furia en vivo enloquecían a los fans, su obra fue adquiriendo mayor dulzura. Sus formas musicales cambiaron de un título a otro: Alertez les bebés (1976), No Mans Land (1977), con “Denise” o “Pars”, éxito éste de 1978 que luego retomó Grace Jones:

¡Vete!, pero sobre todo no veas atrás jamás

¡Vete !, haz lo que debas hacer sin mí

Sea como sea, yo estaré a tu lado siempre…

La dupla Champagne pour totut le monde y Caviar pour les autres (1979, álbum parcialmente grabado en Nueva Orleans) lo instaló cual creador reconocido de piezas con clase y una calidad superior: “Géant Jones”, “Je veux cette fille”, “La Rousse au chocolat”, “Banlieue Boogie Blues”, “L. comme beauté”, “L’attentat à la pudeur”, “La Rousse eu chocolat”, “Rien” o “Champagne”.

Fiel a su apertura estética, impulsó a futuras estrellas internacionales nacidas en África, como el senegalés Youssou N’Dour y Mory Kanté, de Guinea. En 1980 participó en la película La Bonde du Rex, de Jean-Henri Meunier, escribiendo la banda sonora. Para 1988 continuó con el CD Tombé du ciel.

En 1998 sacó su álbum 22, Paradis païen, producido por su antiguo colega Areski y preludio de giras interminables. Libre como el viento, capaz de hacer lo mejor así como lo peor, inasible, Higelin evolucionó para permanecer en el gusto de públicos fieles y los nuevos.

Hacia 2006, tras ocho años sin publicar discos de canciones originales, sorprendió con Amor Doloroso y le siguió Coup de Foudre, en 2010.

Luego de Beau Repaire, parido en 2013, este versificador de la rebeldía y pionero del rock galo dio a conocer su obra final Higelin 75 en el otoño de 2016. Deja tres hijos, todos artistas: el cineasta y comediante Ken; el cantor y músico Arthur H., así como la vocalista y actriz Izïa Higelin.

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