Lula recibe la primera visita de su familia desde que ingresó a prisión

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva recibió la primera visita de su familia desde que ingresó a prisión, el sábado 7, en la sede de la Policía Federal de Curitiba, para cumplir una pena de 12 años de cárcel por corrupción.

De acuerdo con fuentes oficiales, algunos hijos y nietos del exmandatario llegaron en auto a las puertas de uno de los accesos del recinto y entraron a pie para visitarlo, en una celda de 15 metros cuadrados.

Con ellos acudió Cristiano Zanin Martins, uno de los abogados del exjefe de Estado, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y aún pretende presentarse a las elecciones presidenciales de octubre próximo.

Los presos en la sede policial de Curitiba sólo pueden recibir visitas de sus familiares los miércoles, pero en este caso las autoridades decidieron trasladar al jueves la cita por “cuestiones de seguridad”, indicaron las fuentes citadas.

Según un despacho informativo de la agencia EFE, los familiares pueden llevar a los internos “ropas” y “algo de comer”, previa fiscalización de los agentes de custodia que vigilan a la veintena de reclusos confinados en ese local, siete de ellos por el escándalo de corrupción destapado en la petrolera estatal Petrobras, por el que fue condenado el propio Lula.

El expresidente ingresó en prisión en cumplimiento de la orden judicial dictada el pasado jueves 5 por el juez federal Sérgio Moro, responsable de las investigaciones del caso Petrobras en primera instancia.

Desde entonces, la Policía Militarizada ha instalado un perímetro de seguridad de unos 100 metros a cada lado de la sede policial y sólo permite el acceso a moradores de la zona, personal autorizado, periodistas y personas que tengan cita para realizar algún trámite burocrático.

En uno de los extremos del perímetro, más de 500 simpatizantes del líder del Partido de los Trabajadores (PT) erigieron el campamento “Lula Libre”, y pretenden permanecer allí hasta que el expresidente sea liberado.

Moro condenó a Lula el año pasado a nueve años y seis meses de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero, luego de dar por comprobado que el exmandatario se benefició de las corruptelas en Petrobras por medio de la cesión de un lujoso apartamento en el litoral paulista.

Esa pena fue ratificada y ampliada en enero pasado hasta los 12 años y un mes de prisión, por un tribunal de segunda instancia que determinó el ingreso de Lula a la cárcel una vez agotados todos los recursos en esa corte.

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