La emergencia del 19-S no termina: en campamentos improvisados, damnificados exigen atención permanente

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Poca atención gubernamental y campamentos improvisados son reclamos que, a casi siete meses del sismo del 19 de septiembre, hacen la población afectada.

“La emergencia no ha concluido”, sostienen los damnificados al exigir a las autoridades de la Ciudad de México que atiendan esta problemática de forma permanente.

La organización Damnificados Unidos de la Ciudad de México lamenta que miles de personas siguen habitando los campamentos que no cumplen las condiciones para habitarlos cotidianamente por un periodo prolongado.
 

Hombres, mujeres, niños y ancianos habitan en espacios de infraestructura rudimentaria, compuesta por hules, tiendas de campaña y pequeñas carpas, que al paso del tiempo se han deteriorado ante las inclemencias del clima, lo mismo que sus enseres, como cobijas, colchones y otros.
 
La organización señaló que el abandono institucional ha provocado condiciones de insalubridad en los campamentos, por ejemplo la colocación de baños portátiles que no son limpiados con la regularidad necesaria, y en otros casos ni siquiera se cuenta con servicio de sanitarios.
 
Añadieron que también se han hecho presentes plagas de insectos y roedores, más aún cuando las personas cohabitan con sus mascotas, ya que tampoco se han considerado lugares apropiados para ellas en los refugios.
 
“Cientos de personas que han tenido que buscar un hogar temporal se han expuesto a la vulnerabilidad de enfermedades crónicas tanto físicas como emocionales, desempleo, conflictos intrafamiliares y el abuso de caseros que han visto en la tragedia una oportunidad de negocio”, sostiene la organización.
 
En su demanda, los damnificados apuntaron que, en algunos casos, no se cuenta con servicios básicos, como el de la energía eléctrica o el servicio de agua potable es prácticamente nulo.
 
Ante la falta de protección por parte de las corporaciones policiacas, dijo la organización que han optado por montar guardias ante actos de rapiña, vandálicos o robos.
 
“Ninguno de nosotros como damnificados queremos vivir eternamente en campamentos, sólo el tiempo que sea necesario hasta que podamos regresar con seguridad a nuestros hogares y sin el peso de una deuda impagable”, señalaron.
 
 

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