Emilio Ruggerio, nuevo CD

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Emilio Ruggerio (D. F., 1971) es un tenor mexicano lírico ligero que ha cantado con gran éxito óperas de Rossini y Mozart, pero también ha accedido a papeles líricos como los de Rodolfo en La Bohème, Fausto, el duque en Rigoletto, etc.

Hijo de padre mexicano y madre italiana, estudió en el H. Colegio Militar y se graduó como Teniente de Infanteria Fusilero Paracaidista. A los 18 años comenzó a estudiar canto en la Escuela Nacional de Música de la UNAM con el legendario maestro Jaso, estuvo en el SIVAM y pronto se presentó la oportunidad de audicionar para el Taller de Ópera del MET de Nueva York, donde fue aceptado, y entonces decidió dedicar la vida al canto.

1998 marca su debut europeo en Austria, durante el Festival Internacional en Gars am Kamp con La Bohème de Puccini. Meses más tarde ingresó al International Oper Studio de Zurich, Suiza, donde alternó con  grandes artistas como Agnes Baltsa, Plácido Domingo, José Carreras, Ruggero Raimondi, Leo Nucci, Giorgio Zancanaro, Cecilia Bartoli y Francisco Araiza, entre otros.

Después de dos años en Zurich, siguió La Scala de Milán; primero a la academia y después como parte del elenco regular. En 2002 vino el debut operístico en Alemania, con La Cenerentola de Rossini, donde obtuvo excelentes críticas; de ahí surgieron invitaciones para muchos teatros como Wuppertal, Innsbruck, Palas de les Arts, Teatro de, Halle Saale, Oper Frankfurt…

Tras de casi veinte años de carrera profesional en Europa, Emilio Ruggerio no ha cantado aún en nuestro país.

“He recurrido en varias ocasiones a las autoridades del INBA y ni siquiera me han respondido, pienso que están muy ocupados en encumbrar al elegido en turno, mientras que a mí y a otros que están en mi misma situación simplemente nos ignoran, no existimos. Pero seguiré intentándolo porque es mi patria”, declara Ruggerio a este semanario.

Alumno de dos grandes tenores Francisco Araiza y Giuseppe Di Stéfano, Ruggerio lanza su más reciente CD, el octavo, titulado Arie Immortali; lo acompaña la Bulgarian Royal Symphony Orchester e interpreta las más famosas arias de ópera de su repertorio: Mozart (Don Giovanni, Flauta mágica, Cosi fan tutte), Rossini (Barbero de Sevilla), Donizetti (Elixir de amor, La favorita, Lucia di Lammermoor), Bizet (Pescadores de perlas), Gounod (Fausto), Massenet (Manon, Werther), Verdi (Rigoletto, La traviata), Puccini (Tosca, La Bohème). Todas las arias resueltas con dominio absoluto y soltura.

Ruggerio canta como si no fuera difícil, sin miedo. Nos sorprendió muchísimo el rutilante “re sobre agudo” con que termina la cabaletta de Rigoletto, “Possente amor mi chiama”. Los agudos por tradición han sido siempre parte del éxito de los tenores, algo que el público espera y que si están producidos expertamente constituyen un momento mágico, glorioso, son notas que cortan el teatro a la mitad y literalmente paran de punta los cabellos de los espectadores. Claro que los agudos no lo son todo, hay una serie de valores que se aprecian y agradecen en un tenor, pero desde siempre los agudos son el diamante de la corona de un tenor, y Emilio Ruggerio los tiene en la bolsa, listo para exhibirlos en cualquier momento. Algo de este CD puede escucharse en [email protected] y ahí podrá juzgar usted mismo.

Este texto se publicó el 15 de abril de 2018 en la edición 2163 de la revista Proceso.

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