Alemania: cuando el antisemitismo se cuela por las rendijas más banales

Los raperos Farid Bang y Kollegah. Foto: AP / Axel Schmidt Los raperos Farid Bang y Kollegah. Foto: AP / Axel Schmidt

BERLÍN (proceso.com.mx).- La noche del 12 de abril prometía ser una velada llena de música, glamour y frivolidad en esta capital. Una noche banal. Era la entrega de los premios Echo a lo mejor de la música alemana e internacional que desde hace 26 años organiza la industria musical de este país. Pero el evento tomó un tono insospechado cuando los raperos Farid Bang y Kollegah ganaron la presea al mejor álbum nacional en la categoría Hip Hop/Urban.

El motivo: se les acusa de que algunas de sus canciones contienen mensajes antisemitas.

En específico, el track “0815” del bonus-CD del álbum premiado “Jung, brutal, gutaussehend 3”, donde se escucha una frase que dice: “…mi cuerpo más definido que el de los presos de Auschwitz”. Más adelante, otra que advierte: “Hago de nuevo un Holocausto, ven con el molotov”. Tales frases rebasan, para muchos, el límite de lo permitido.

Si la postulación a los premios del dúo rapero había sido controvertida, el hecho de que hayan sido premiados desató un debate en el país que evidencia una vez más una realidad: el antisemitismo se cuela en la sociedad alemana hasta por las rendijas más banales.

La noche de la premiación los telespectadores presenciaron un espectáculo bizarro en el que quedó claro que los organizadores no tenían idea de cómo manejar una situación altamente polémica, compleja y delicada.

El único que esa noche levantó la voz fue la leyenda del rock alemán y vocalista del también legendario grupo Die Toten Hosen, Campino, quien dio un discurso sobre el escenario claro y directo luego de recibir el respectivo premio como mejor banda de rock nacional para su agrupación:

“Con Die Toten Hosen tenemos más de 30 años de hacer música y conocemos muy bien de provocación y tabúes, porque hemos hecho uso de ellos. Y en ese sentido me parece que sé de lo que hablo. (…) En principio, me parece buena y correcta la provocación, que puede ser constructiva para lograr incluso cosas buenas (…) pero se debe saber diferenciar entre este tipo de provocación y la que pretende destruir.

“Me parece que el límite (de la libertad artística) se cruza cuando se trata de menospreciar a las mujeres o emitir insultos de tipo homofóbico, de extrema derecha, antisemitas o se discrimina contra cualquier otra religión. No soy de la comisión de ética, pero estoy aquí para hablar por todos aquellos que piensan como yo. Prohibición y censura no son con seguridad la solución, pero espero que, con la discusión de hoy, tomemos conciencia sobre qué es o no lo aceptable como provocación”, señaló la estrella de rock en clara alusión a las letras polémicas de los raperos alemanes. La respuesta fue un intento de relativizar el asunto por parte de los aludidos cuando el presentador de los premios les dio la oportunidad en ese momento de defenderse.

“Venimos aquí a pasar un buen rato y disfrutar la fiesta. Quien quiera hablar con nosotros sobre el tema, puede hacerlo con todo gusto después de la fiesta”, justificó Kollegah.

Pero después, también sobre el escenario, vino la burla del rapero, quien intentó ridiculizar a Campino con una caricatura del legendario artista y haciendo una parodia de su discurso. La escena –transmitida en vivo por la televisión– terminó con el abucheo de los presentes.

Y pese a lo bizarro de la situación, todavía Farid Bang y Kollegah ocuparon el escenario, como acto final de la gala, para presentar su nueva canción “All Eyez On Us”, en la que atacan al diario Bild, a la cadena de televisión RTL y a todos los que durante las últimas semanas entraron al debate y criticaron el contenido de sus letras.

Al día siguiente, la prensa alemana resaltó en sus crónicas del evento el silencio y reserva con que el resto de las figuras de la música y espectáculo alemán que esa noche fueron premiadas tomaron lo sucedido. Hubo quien incluso exigió a las grandes estrellas que asumieran una posición al respecto.

Y aunque el espectáculo reaccionó con lentitud, la política no. Sólo unas horas después de la entrega de los premios, el ministro de Asuntos Exteriores, Heiko Mass, escribió en su cuenta de Twitter: “Provocaciones antisemitas no merecen premio alguno, son simplemente repugnantes. Es además vergonzoso que un premio se entregue así en el día en que se conmemora el Holocausto”.

Por su parte, la cadena de radio y televisión WRD informó que el álbum de los raperos había ingresado ya al Index, el índice de obras prohibidas. Fue entonces que poco a poco comenzaron a levantarse las voces en público: el cuarteto alemán Notos de música clásica decidió, como acto de protesta, devolver el Premio Echo al que se hicieron acreedores el año pasado. “El solo hecho de que el Premio tolere expresiones de abierto racismo y sea además una plataforma para ello, nos parece intolerable”, argumentaron.

Ese mismo fin de semana posterior a la premiación, el coordinador de Entretenimiento de la cadena de televisión pública alemana ARD, la más grande del país, se pronunció por la desaparición del galardón. Además, criticó severamente a la industria musical de Alemania por los errores cometidos: permitir la nominación de los raperos, su actuación en el escenario de los premios y el silencio guardado por los responsables del evento.

A lo largo de la semana más estrellas se pronunciaron al respecto: el cantante Peter Maffay calificó la entrega del premio de este año como “una bofetada a la sensibilidad democrática de nuestro país”. Al mismo tiempo reconoció que el caso demuestra lo erosionada que está la sociedad alemana.

El músico Klaus Voorman, considerado uno de los mejores bajistas de su época, también decidió devolver el premio Echo que le fue entregado el jueves pasado por su trayectoria artística. Luego de haber leído y analizado con calma las letras de las canciones de los raperos, dijo en su mensaje, es que decidió devolver el premio. “Con ello quiero demostrar mi descontento por la falta de responsabilidad y mal gusto de todas las partes responsables que no supieron asumir las consecuencias a tiempo”, señaló.

La polémica ha sido tan grande que la propia junta directiva de la industria de la música alemana anunció que las reglas del Premio Echo se modificarían a partir del próximo año para evitar situaciones similares.

Y es que, lo que no puede pasar desapercibido por todos los críticos de lo sucedido, es que los raperos Farid Bag y Kollegah se hicieron acreedores al premio al mejor álbum Hip Hop/ Urban por haber alcanzado las ventas más altas en el mercado con ganancias que alcanzan los 4.5 millones de euros y tener más de 1.8 millones de seguidores en sus redes sociales.

Su música se ubica en las primeras posiciones en listas de popularidad de Alemania, Austria y Suiza en un contexto en el que los casos de antisemitismo van al alza y tienen a las autoridades con los focos rojos encendidos.

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