Tras viaje de 3 mil kilómetros en “La Bestia”, Caravana del Viacrucis Migrante llega a Hermosillo

Caravana del Viacrucis Migrante en su paso por Sinaloa. Foto: Juan Carlos Cruz Caravana del Viacrucis Migrante en su paso por Sinaloa. Foto: Juan Carlos Cruz

HERMOSILLO, Son. (proceso.com.mx).- Luego de viajar tres mil kilómetros montados sobre el lomo de “La Bestia”, la Caravana del Viacrucis Migrante arribó a esta capital.

El contingente de 650 centroamericanos representa una esperanza para sus familias o la terrible opción de dejar sus países porque la violencia no cesa y las crisis económicas llegaron para quedarse.

Los migrantes, originarios del llamado “Triángulo Norte”, una tríada de naciones conformada por Guatemala, El Salvador y Honduras, decidieron el pasado 25 de marzo dominar a “La Bestia”, el tren que atraviesa México de frontera a frontera.

En ese periplo de tres mil 50 kilómetros se han enfrentado casi a todo: maltrato, discriminación, vejaciones y rechazo. Pero también a la calidez, apoyo de los mexicanos y soporte de las autoridades que les han entregado un salvoconducto para recorrer el país en un plazo de 20 días.

La primera intención de la caravana fue solicitar asilo al gobierno mexicano, pero les fue denegado. Después, orientaron sus acciones para llegar a la frontera con Estados Unidos y, de esta manera, entregarse a las autoridades migratorias de ese país a fin de pedir amnistía humanitaria.

Algunos de ellos sólo quieren llegar a la frontera para ver ese gran muro erigido para la división de dos países, México y Estados Unidos, que en reuniones diplomáticas se autoproclaman como “hermanos”.

“Nosotros escalaremos montañas para derribar muros”, dice con cierta convicción Ramón Aníbal Torres, originario de Nicaragua.

Y añade: “La situación en nuestros países es completamente difícil, insoportable e intolerable. Vivimos en pobreza extrema porque nuestro salario no está en compensación de nuestras necesidades básicas y elementales”.

Si el trayecto no ha sido nada fácil para la caravana, aún le restan otros 870 kilómetros para llegar a Tijuana, a donde se dirige la mayoría porque el resto se quedaría en Nogales, otros más en Caborca y en Mexicali.

El reverendo Robin Hoover alertó a los migrantes que el cruce a los Estados Unidos es 15 veces más violento que hace tres décadas.

“Hoy, los migrantes tienen que recorrer más distancia para burlar a la Patrulla Fronteriza, además estas autoridades tienen más tecnología y el peligro mayor es que cruza más droga por esta zona”, puntualizó.

Esta complejidad que comenta el guía espiritual se suma a la violencia implícita que sufren las mujeres y las “chicas trans”, como estas últimas se autodenominan.

“Huimos a Estados Unidos para salvar la vida y por eso escapamos de nuestros países, por el odio que nos tienen y la persecución que sufrimos. Lo digo a nombre de las mujeres y chicas que conformamos la caravana”, advirtió Gema Girón.

Paralelo a la caravana viaja un grupo de camiones que transporta a unas 200 personas con niños y mujeres enfermos que llegarían a Hermosillo este domingo.

Se tiene planeado que la marcha siga su trayecto este lunes. El destino de cada familia, grupo o individuo será decidido durante este domingo.

Y cuando por fin los migrantes monten de nuevo al tren, la esperanza volverá a “La Bestia”.

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