Los presidenciables ignoraron a los desaparecidos durante primer debate

Búsqueda de desaparecidos en Coahuila. Foto: Germán Canseco Búsqueda de desaparecidos en Coahuila. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A pesar de que existen oficialmente más de 33 mil personas desaparecidas en México y que 23 familias pierden a un cercano cada día, el tema de los desaparecidos fue apenas abordado durante el debate presidencial del pasado domingo.

“No les interesamos, la verdad, es algo tan sensible que debería tener la primera importancia”, lamentó hoy la sinaloense Mirna Nereyda Medina Quiñónez, fundadora del grupo de búsqueda Las Rastreadoras del Fuerte.

Durante un foro organizado en colaboración con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Lucía de los Ángeles Díaz Genao, integrante del colectivo El Solecito de Veracruz, aseveró que el desinterés hacia los desaparecidos viene del estigma en que coloca el Estado a las víctimas, que a menudo asevera que “andaban en malos pasos”.

“El gobierno ha hecho una labor muy grande de lavado de cerebro”, sostuvo la mujer, al deplorar que “la gente no toma (a los desaparecidos) como dignos para nada (…) y al gobierno no le interesa encontrar, le interesa esconder”.

Sin la presión nacional e internacional que generó la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, “no nos hubieran volteado a ver”, agregó Medina, quien encontró los restos de su hijo Roberto Corrales Medina en julio pasado en una fosa ubicada en un cerro de Ocolme, El Fuerte, después de más de tres años de búsqueda.

La mujer aseveró que, a lo largo de su experiencia en búsqueda -en la que las madres de desaparecidos se convirtieron a fuerza en fotógrafas, forenses y expertas en fosas comunes-, “muchísimas personas se han aprovechado de nuestra situación”.

Recordó, por ejemplo, el caso de los cuatro candidatos para encabezar la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNBP) -que ahora encabeza Roberto Carrera Alfaro-: aseveró que éstos se reunieron con su colectivo para “hacer campaña” a principios de año, pero deploró que nunca los había visto antes.

Tanto Díaz como Medina dedican varios días de la semana a las búsquedas de restos humanos en cerros y lugares remotos de sus estados, o recopilando financiamiento para sus colectivos, integrados principalmente por mujeres. “Es un trabajo extraordinario hecho por madres ordinarias”, recalcó Díaz.

“Somos adictas a la búsqueda”, reflexionó Medina. Y recordó que la labor de búsqueda conlleva sacrificios: “Tu familia te abandona, no quiere estar cerca de ti porque tiene miedo, porque estás retando al sistema”.

Ambas coincidieron “no buscamos culpables, sino a nuestros hijos”. Por lo mismo, aseguran, no se involucran en política, pues ello resultaría “improducente” (sic).

“La cifra negra es de 10 por uno”, sostuvo Díaz, al recordar que los familiares de desaparecidas enfrentan una serie de obstáculos al momento de realizar la denuncia: “para denunciar hay que salirse de la burbuja del miedo, luego uno se topa con un agente del Ministerio Público que le dice que su hijo estaba en malos pasos, y luego uno se da cuenta que no le dan ningún tipo de seguimiento (…) en México no se puede acceder a la justicia”.

Y soltó: “Todo lo que están viendo en la televisión u oyendo en las noticias, los homicidios, los secuestros, los feminicidios… ¡No se van a investigar! Por esto ya no entiendo por qué los delincuentes tienen temor”.

“Me arrepiento de no haber estado en las marchas antes”, añadió. Ese “antes” se refiere al periodo anterior al 28 de junio de 2013, el día en que hombres armados se llevaron a la fuerza a su hijo Luis Guillermo Lagunes Díaz, músico.

La veracruzana afirma que no se puede esperar nada de los actores políticos, sino de la sociedad. “No saben la extensión de un simple acto generoso”, insistió, y exhortó: “no esperen que esto les suceda, sean creativos, siempre hay algo que podamos hacer, nadie puede darse el lujo ahora de quedarse callado”.

En la mayoría de los casos, los desparecidos son jóvenes de entre 15 y 24 años. “Se están llevando a la juventud”, deploró Medina. Y recalcó que, en la mayoría de los casos que documentó su organización en Sinaloa, la policía municipal estuvo involucrada.

“No me mueve encontrar solamente a mi hijo, tengo que encontrar a todos los de mis compañeras”, dijo Díaz.

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