Washington y Londres acusan a Rusia de intensificar la guerra cibernética

El presidente ruso, Vladimir Putin. Foto: AP / Alexei Druzhinin / Sputnik El presidente ruso, Vladimir Putin. Foto: AP / Alexei Druzhinin / Sputnik

LONDRES (apro).- Rusia reforzó la llamada “guerra cibernética” contra Estados Unidos y Gran Bretaña, como también contra otros países occidentales, de acuerdo a un inusual informe conjunto elaborado por los servicios de Inteligencia norteamericanos y británicos.

Dicho documento, publicado el pasado 15 de abril, indicó que decenas de ‘hackers’ rusos auspiciados por el gobierno de Vladimir Putin están atacando millones de ordenadores en el mundo para espiar, robar información y crear redes para devastadores ataques cibernéticos en un futuro.

La “alerta técnica” emitida por Londres y Washington instó a la población y a las compañías a ayudar a combatir la vulnerabilidad en sus sistemas digitales a partir de precauciones básicas de seguridad.

Ciaran Martin, director ejecutivo del Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC), que depende directamente del Cuartel General de Comunicaciones del gobierno británico, concluyó que Rusia “se ha convertido ahora en el adversario más hostil y mejor preparado para atacar al Reino Unido en el ciberespacio”.

Martin indicó además que todos los ataques cibernéticos descubiertos por los servicios de seguridad estadounidenses afectaron directamente a Gran Bretaña, incluyendo un ataque masivo a la red digital del sector energético del país.

“Estamos hablando de un ataque sostenido a múltiples entes y organismos públicos durante un período de meses perpetrado por el Estado ruso”, sostuvo el funcionario británico.

“El objetivo de estos ataques rusos podría ser el espionaje, pero también el robo de propiedad intelectual, o simplemente el posicionarse para futuros ataques en épocas de tensión. Estamos hablando de millones de redes atacadas a nivel global. Están tratando de controlar estos sistemas a partir del acceso a la conectividad”, agregó.

En total, la NCSC estima que al menos decenas de miles de ordenadores persona-les en el Reino Unido están vulnerables a ataques cibernéticos rusos.

Los servicios de seguridad anglo-estadunidenses admitieron sin embargo que des-conocen la escala específica de los ataques lanzados por ‘hackers’ rusos, aunque explicaron que estos están utilizando direccionadores inalámbricos o ‘routers’ de Internet instalados en domicilios de particulares y oficinas para espiar la información que ingresa y sale de esos dispositivos, almacenando contraseñas y datos privados que puedan ser utilizados más tarde en futuros ataques.

Según Martin, los ‘hackers’ rusos han lanzado ya varios ataques cibernéticos contra el gobierno británico y otros servicios de infraestructura del país, incluyendo el servicio nacional de Salud, las redes de energía eléctrica y sistemas digitales de entidades bancarias.

También han atacado a proveedores de Internet y a compañías del sector priva-do, creando una infraestructura básica para lanzar futuros ataques cibernéticos.

El Cuartel General de Comunicaciones del gobierno británico ha estado detrás de ‘hackers’ rusos desde hace más de 20 años, pero ahora advirtió que la escala del problema es mucho más grave, y no sólo afecta al Reino Unido, sino a muchos otros países del mundo, como quedó demostrado tras sendos ataques globales en 2017 de los llamados ransomeware, los programas maliciosos que bloquean el acceso al sistema infectado, exigiendo un rescate para desbloquearlo.

Rusia también estuvo detrás de amplios cortes de electricidad en Ucrania, como también de interferir en elecciones generales en varios países del mundo, de acuerdo con la NCSC.

Los servicios secretos anglo-estadunidenses están convencidos —pero no pudieron aún demostrarlo— que la creciente actividad maliciosa de los ‘hackers’ rusos podría empeorar tras los 105 bombardeos aéreos con misiles contra Siria, principal aliado del Kremlin en la región, y que fueron autorizados por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Dichos bombardeos, ocurridos el pasado 13 de abril y que duraron aproximada-mente una hora, tuvieron como objetivo un centro de investigación en Damasco, un supuesto almacén de armas químicas al oeste de Homs y otro enclave donde se guardaban equipos para su producción, también cerca de Homs.

Según el Pentágono, los aliados evitaron alcanzar cualquier punto donde se encontraran fuerzas rusas, presentes en muchos lugares del país. Moscú confirmó que ninguno de los bombardeos afectó a las bases aérea y naval rusas en Siria.

Los bombardeos con misiles aumentaron las tensiones entre Occidente y el gobierno de Putin, tras el envenenamiento el mes pasado con un gas nervioso del exespía ruso Sergey Skripal y de su hija Yulia en la ciudad de Salisbury (suroeste de Inglaterra), que llevó a sendas expulsiones de diplomáticos.

Moscú también ha enfrentado un aumento de sanciones económicas por parte del Occidente tras la guerra con Ucrania por la anexión de Crimea en 2014.

Rob Joyce, asistente especial del presidente norteamericano Donald Trump y coordinador del área de seguridad cibernética del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, indicó que Rusia está acumulando una “arma tremenda” a partir de sus ‘hackeos’ cibernéticos.

“Cada vez que registremos actividades cibernéticas maliciosas, ya sea del Kremlin o de otro grupo auspiciado por el gobierno ruso, vamos a responder de forma más determinada, y con más fuerza”, amenazó el funcionario norteamericano.

Según Joyce, Washington responderá a esos ataques con una mayor defensa cibernética, más sanciones y con el enjuiciamiento de responsables.

El experto en temas de seguridad cibernética y digital admitió que Estados Unidos se está armando digitalmente a nivel nacional “para enfrentar esas amenazas y lanzar contraataques en una guerra asimétrica”.

De acuerdo con el informe conjunto de los servicios de Inteligencia anglo-estadunidenses, la creciente conectividad global en la vida moderna es explotada con mayor frecuencia y agresividad por ‘hackers’ rusos, “y por ello es clave que tanto la población civil como las empresas y los gobiernos tomen medidas concretas para combatir ese flagelo”.

Además, destacaron que las amenazas no sólo provienen de Rusia, sino también de otros países “fallidos” y de delincuentes, que buscan beneficiarse a partir del robo de información privada.

Vulnerabilidades en materia de seguridad digital, combinadas con una agresiva campaña del gobierno ruso para explotar dispositivos electrónicos y digitales “amenazan ahora la seguridad, la defensa nacional y el bienestar económico del Reino Unido y Estados Unidos”, destacó el NCSC.

Aunque el Kremlin negó oficialmente acusaciones de actividades cibernéticas maliciosas contra el Occidente, el año pasado Putin admitió en una entrevista con la prensa que ‘hackers’ rusos “patriotas” podrían haber operado “en la lucha contra aquellos que hablan mal de Rusia”.

Al respecto, Keir Giles, experto del “tanque de ideas” británico Chatham House sobre la guerra informática rusa, sostuvo que es cada vez más difusa la línea que separa al gobierno ruso del sector de negocios y el mundo criminal cibernético.

“Lo cierto es que estos ataques no saldrían de Rusia sin la autorización expresa del Estado ruso. Si el gobierno de Putin quisiera detenerlos, podría hacerlo tranquilamente”, explicó Giles al periódico inglés The Independent.

Para el investigador británico, los ataques cibernéticos rusos “se han vuelto cada vez más flagrantes debido a la falta de elementos de disuasión por parte de la pasada Administración estadounidense encabezada por Barack Obama”.

“Desde hace tiempo a Rusia no le importa ser identificado como la principal fuente de actividades cibernéticas hostiles. Le importa cada vez menos ser acusa-do de convertirse en un ‘Estado fallido’ porque no tiene ninguna reputación que mantener. Se está comportando más como Corea del Norte que como el país europeo que alguna vez pretendió o aspiró ser”, continuó.

Giles indicó además que los recientes ataques cibernéticos “son otro síntoma de Rusia creyendo que está en un estado avanzado de conflicto con el Occidente en todos los sectores, a excepción del abiertamente militar”.

Por su parte, Ewan Lawson, investigador principal del Instituto Real de Estudios de Defensa y Seguridad británico (RUSI, por sus siglas en inglés), afirmó que los ‘hackers’ rusos podrían estar accediendo al historial de navegación online de usuarios, a sus correos electrónicos, a mensajes privados y a otros tipos de in-formación personal, con el fin de preparar ciberataques incluso más dañinos.

“El temor es que estos delincuentes cibernéticos estén almacenando esa informa-ción digital para lanzar ataques incluso más peligrosos con efectos devastadores para la población”, sostuvo el exoficial de la Fuerza Aérea británica.

“Ambas cosas son malas. Hasta ahora no hemos visto ese tipo de ataques cibernéticos a gran escala, pero creo que ocurrirán eventualmente. Por ejemplo, podrían atacar la red nacional de transporte en el Reino Unido, provocando el caos del servicio de trenes, y hasta generar accidentes fatales debido a interferencias en la red de señalización”, concluyó Lawson.

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